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Al menos 18.000 asistentes participaron en la calusura del Festival de Música del Pacífico

Al menos 18.000 asistentes participaron en la calusura del Festival de Música del Pacífico

La Baterimba, una propuesta del caucano Carlos Balanta llevó al delirio a los asistente al certamen y 'Petronio Álvarez' eligió a los mejores de la marimba.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
16 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

La cáscara de marimba y la lluvia del guasá se fusionaron con baterías, bajos y violines para convertir en mágica la noche que vivieron más de 18.000 asistentes a la Plaza de Toros que despidieron el Festival de Música del Pacífico.

Fue una noche de delirio, de pañuelos y caderas que no se detuvieron por un segundo al ritmo de jugas, arrullos, pasillos, bundes y abosaos.

Recatón, de Timbiquí; Son Bacosó, de Quibdo; Palmeras de Santander de Quilichao, y la Baterimba, de Carlos Balanta, fueron los mejores del certamen que reunió a más de 900 artistas del litoral pacífico.

La marimba del Recatón, un grupo que navegó desde su natal Timbiquí en el pacífico caucano para entregar lo mejor de su repertorio, fue la encargada de abrir la noche de rumba, y entre aplausos y coreografías se alzó con el primer puesto en esta modalidad.

Entre arrechón, viche y tumbacatres la noche se calentó y al ritmo de Son Bacosó la polvareda en el ruedo de la Plaza auguraba al nuevo ganador en la modalidad de chirimía.

Este grupo que nació hace diez años en Quibdó entre los sueños musicales de un grupo de auxiliares bachilleres enloqueció  a los asistentes con pasillos, porros y abosaos.

Y mientras los violines caucanos, una de las nuevas modalidades de 'Petronio', empezaron a perder la timidez, los veteranos dejaron ver en el escenario porque la música del Pacífico es la herencia de todo un pueblo.

Palmeras, el grupo que hace más de 30 años surgió  en una humilde vereda de Santander de Quilichao, fue quien se llevó  los honores al sacarle a sus violines las notas de la juga tradicional.

Pero el momento cumbre llegó en la versión libre. Desde Guapi el grupo Guapison y Cabalonga, dejaron prendido al auditorio que no paró de moverse cuando el escenario giratorio dejó en escena a Carlos Balanta, el hombre que por segunda vez llegó  al festival desde Santander de Quuilichao con su Baterimba.

La presentación calificada como un performance musical en el que Balanta  interpreta simultáneamente la marimba, la batería y el bongó, no dejó duda de su ingenio particular para sacar a su modo los ritmos del Pacífico.

'Pupurri del Pacífico', 'El chulumbé' y 'La choca', le dieron cuerda a un público que entre aplausos y vivas le dieron el primer puesto en esta modalidad.

El artista angoleño Bonga Kuenda fue el encargado de cerrar la noche en el certamen que en su XIV versión le rindió un especial homenaje al 'piano de la selva' con la esperanza de abrir el camino para convertirlo junto con la música del pacífico en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.

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