Coletazos de terror

Coletazos de terror

12 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

A las cinco y media de la mañana de hoy los habitantes de Chapinero, céntrico barrio de la capital del país, se estremecieron con la detonación de un carrobomba sobre la emblemática carrera Séptima. Afortunadamente el cobarde acto terrorista, que merece el más enérgico rechazo, no dejó víctimas fatales.

Aunque desde hace unos cuatro años Bogotá no era víctima de un atentado de estas características, es preciso recordar que la generación de zozobra y ansiedad es el objetivo principal de los terroristas.

Tal como lo afirmó el presidente Juan Manuel Santos, la política de seguridad democrática no puede bajar la guardia, en especial, en la capital de la República.

El simbolismo que atañe explotar un vehículo a pocas cuadras del centro financiero capitalino y cerca de la cadena radial Caracol y la agencia de noticias EFE, no puede hacer olvidar que hoy en día son más los planes de la guerrilla que se desactivan que los que cumplen con su propósito.

Cincuenta kilos de anfo no borrarán de la noche a la mañana los duros y permanentes golpes que el Estado le ha inflingido a los grupos al margen de la ley en tiempos recientes. 

Bogotá es una urbe con una probada capacidad de recuperación que ya está regresando a su ritmo normal. Esa precisamente es la mejor respuesta de una ciudadana que masivamente condena el terror en todas sus formas y respalda a las autoridades en su lucha.

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