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Los padres sobreprotectores y los excesos en los cuidados infantiles no son convenientes

Los padres sobreprotectores y los excesos en los cuidados infantiles no son convenientes

Altas dosis de cuidados, atenciones y precauciones sin fundamento son un error a la hora de criar a los hijos, pues perjudican aspectos del desarrollo y generan inseguridad.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Para Rafael Vásquez, siquiatra especialista en niños y adolescentes y profesor de la Universidad Nacional, la sobreprotección es un estilo de crianza que consiste en adivinar o prever las necesidades del menor antes de que este las manifieste. "Ese comportamiento es ideal hasta los 8 años. De ahí en adelante, la intención de la crianza es permitir que el pequeño exprese sus necesidades y en el tránsito de la infancia a la adolescencia aprenda a resolver por sí mismo tareas de la vida cotidiana, con la ayuda del adulto", dice el experto.
Grados de sobreprotección

Según Claudia Jiménez Chacón, sicóloga de la Asociación Afecto, hay diferentes tipos de padres sobreprotectores. En un grupo están los que manejan un nivel alto de inseguridad y sienten que si dejan de ejercer una protección exagerada, su hijo corre el riesgo de perderse o ser robado.

"Tienen miedo de exponer al niño a sitios públicos, cuando el riesgo real es que el infante pierda la oportunidad de compartir espacios formativos, que hacen parte de su vida diaria", comenta.

En un segundo grupo se ubican los que albergan sensaciones de ansiedad, porque temen que el pequeño se caiga, se enferme o adquiera alguna infección. "Lo que necesita el pequeño es seguridad y guía por parte del adulto. Hay que vigilarlo, pero no hasta el punto de impedirle que se desarrolle, a través de ciertas actividades", añade Chacón.

En un tercero grupo se encuentran los que se empeñan en que sus hijos no sufran ni tengan ningún contratiempo. Si, por ejemplo, se le cae un juguete, la mamá se apresura a alcanzarlo y no permite que él aprenda a hacerlo.

Estos adultos tienden a impactarse cuando sus hijos lloran y no les permiten expresarse a través del llanto. "El papá protector, sin darse cuenta, bloquea e interfiere negativamente en el desarrollo del hijo. De ahí que en la etapa escolar pueda tener retrasos en el lenguaje y sea demasiado inseguro, porque su ambiente no le permitió desarrollar dichas habilidades", concluye la especialista.

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