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'Con esta cara, sólo para malo o bobo', afirma Jairo Ordóñez, Querubín en 'Rosario Tijeras'

'Con esta cara, sólo para malo o bobo', afirma Jairo Ordóñez, Querubín en 'Rosario Tijeras'

Es la voz de la conciencia del mafioso que se esconde en la fachada de un empresario honesto.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de junio 2010 , 12:00 a. m.

Querubín tiene sus dotes de profeta y en muchas ocasiones sabe qué va a pasar. También es curandero, sus manos son sagradas. Y además es un hombre de pocas palabras, pero la voz de la conciencia de Adonai, 'el rey de los cielos' (Luis Fernando Motoa), el poderoso mafioso de la serie Rosario Tijeras.

Jairo Ordóñez es Querubín. Y no le importa haber salido del personaje de 'el Mugre', en Las muñecas de la mafia, a hacer algo que para muchos podría ser similar. "Sin embargo, se trata de representaciones muy diferentes", dice.

Cuando hizo la audición para Querubín no obtuvo mayor información sobre el personaje, salvo que iba a representar al lugarteniente de Adonai, su hombre de mayor confianza. Un mes después, poco antes de que iniciaran las grabaciones, le soltaron el baldado de agua: Querubín es gay.

Pero su condición prácticamente no se nota. "Aunque el pasado del personaje no me lo dijeron, intuyo que fue uno de los mejores sicarios en un momento dado. Luego, cuando Adonai, que es de su misma clase social, adquirió tanto poder, se volvió su mano derecha y después ya ninguno pudo vivir sin el otro", comenta.

El personaje, además, usa muchas frases bíblicas. Cuenta que en libreto venía la información del capítulo y el versículo de la Biblia, "y como no tenía en mi casa, me tuve que ir donde mi mamá, a buscar la información para poder trabajar mejor las escenas".

Su personaje, aunque no parezca tan trascendente, es uno de los más importantes de la producción y de ahora en adelante tendrá mayor incidencia.

Y se trata de un rol importante en la carrera de Ordóñez, que lleva en la actuación 30 años (empezó desde niño en el Teatro Taller de Colombia) y que en los últimos tres años ha hecho, además de los dos personajes nombrados, el de Centella, en La dama de Troya, y Plinio, el portero de El último matrimonio feliz.

Claro, Ordóñez argumenta que no ser bonito lo ha llevado a caracterizar a malos o bobos, "lo que no es malo, porque me ha permitido explorar muchos sentimientos humanos", agrega.

Por eso, no le extrañó que hace poco, cuando hizo una prueba para ser el mejor amigo del protagonista en una telenovela, no lo tuvieran en cuenta.

"Escogieron a uno de mis mejores amigos, que es muy bonito. Como actor, pienso que no es malo aspirar a otros roles".

Eso, sin embargo, no es que lo atormente. Con un camino hecho en la televisión y un reconocimiento importante, Ordóñez sabe que ha dejado huella. Y piensa que con Querubín, esta se hará mucho más grande. "Los televidentes no tienen ni idea de lo que viene", finaliza.

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