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¿Justicia o injusticia?

¿Justicia o injusticia?

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de junio 2010 , 12:00 a. m.

El dilema generado por la reciente condena en el caso del Palacio de Justicia en relación con el apoyo a la justicia o las Fuerzas Militares, además de equivocado y falso, es peligroso. El apoyo a ambas esferas de actuación, en un Estado de derecho vigoroso, no es solo obligante, sino imprescindible y conveniente.

Como era de esperarse, la sentencia condenatoria al coronel Plazas Vega por los hechos del Palacio de Justicia ha generado una aguda controversia, que se agrega a un polarizado ambiente de tensión institucional entre el Gobierno y el poder judicial. Pero la imagen de ayer, de ciudadanos enfrentándose verbalmente según creían que el fallo era justo o injusto, al punto de casi llegar a mutuas agresiones físicas, dice bastante de otra polarización, esta vez en el seno de la propia sociedad.

¿Justicia o Injusticia? Para buena parte de la sociedad, se trata de un castigo ejemplar alrededor de una situación que desbordó el uso de la fuerza y violó gravemente derechos fundamentales, al propiciar la desaparición forzada de personas que se establecieron, salieron vivas del Palacio de Justicia y quedaron en poder de las Fuerzas Militares. Para otros, en cabeza del propio Presidente de la República y altos mandos militares, se trata de una monstruosa injusticia, tratándose de una situación excepcional en la que se empleó el uso legítimo de la fuerza contra una acción delirante y violenta de un grupo armado guerrillero.

Pero la esencia del malestar está en relación más directa con que los agresores, el M-19, y sus miembros, gozan actualmente de los beneficios jurídicos  de la paz que pactaron con el Estado colombiano en 1990 y en virtud de lo cual no responden penalmente, ni por esos hechos ni por ningún otro, en el marco de su antigua lucha insurgente.

Yo creo que ese malestar es comprensible y además justo. Es cierto que el M-19 firmó un acuerdo de paz, y traer al presente responsabilidades penales a sus miembros por ese hecho sería, ni más ni menos, que dinamitar un proceso de paz. Pero el asunto para las fuerzas del Estado es distinto, porque se trata de las armas legítimas de la Nación y esta, como tal, no puede sustraerse de sancionar delitos que no prescriben, como el de la desaparición forzada.

Entonces, ¿qué hacer? Retomando el adagio popular de "o todos en la cama o todos en el suelo", lo constructivo y justo no es que "todos estén en el suelo". Yo creo que hay que buscar una salida de algo parecido al punto final (dado que los delitos de lesa humanidad no son indultables o amnistiables), y en un horizonte claro de reconciliación de todo el tema del Palacio de Justicia.

Eso implica, del lado del M-19, asumir la responsabilidad política y moral por la toma, pidiendo perdón y contribuyendo a su esclarecimiento definitivo. Por el lado del Estado, cabe que se determinen las responsabilidades de Gobierno y mandos militares, existan juicios y condenas por los excesos y omisiones cometidos, pero que a cambio, también, de la verdad esclarecida satisfactoriamente, se suspendan las penas de los implicados.

Ese sería un paso hacia la reconciliación verdadera y definitiva.

* Ex combatiente del M-19
Autor del libro "Memorias de abril"

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