La historia de cómo se usó al Santa Fe para lavar dineros de la mafia

La historia de cómo se usó al Santa Fe para lavar dineros de la mafia

El esmeraldero Julio Lozano es la pieza que falta en la red desmantelada esta semana.

12 de junio 2010 , 12:00 a.m.

La fiscal Bonnie Klaper, del Distrito Este de Nueva York, planea destapar en los próximos días toda la evidencia del proceso que este martes dejó al equipo de fútbol Santa Fe en medio de una escandalosa y gigantesca operación de lavado de activos de la mafia.

Lo único que resta para cerrar la investigación es el rastreo de una decena de transacciones vinculadas al empresario colombiano Julio Alberto Lozano Pirateque, rival en el negocio de las esmeraldas del viejo 'zar' Víctor Carranza.

Conocido como 'don Jota' o 'Patico', Lozano Pirateque es el dueño del 50 por ciento de una concesión minera otorgada por Ingeominas, de un equipo de fútbol en Guateque (Boyacá), su pueblo, y hasta tiene un familiar con licencia de la Fifa para negociar jugadores.

Incluso, se jacta de conocer al ex cónsul de Guatemala, accionista de Santa Fe y hoy senador, Tulio César Bernal, con quien estudió en el Liceo Departamental de Guateque.

Pero, en el expediente de EE. UU., aparece como la pieza faltante de esta historia que pasa por México, Argentina, Brasil y por varios negocios de los llamados sanandresitos de Bogotá.

EL TIEMPO confirmó que su rostro acaba de ser estampado en la Circular Roja de la Interpol, en la categoría de narco y lavador, tras ser condenado, a 20 años, en EE.UU.

Además, que junto con el ex detective del DAS Franklin Gaitán, controla los locales en sanandresitos desde donde salieron varias de las transacciones monitoreadas por la agencia antidrogas ICE.

Y aunque en EE.UU. la investigación no es directamente contra Santa Fe, ya está clara la conexión de Lozano Pirateque y de otros dos procesados -los ex agentes del CTI Claudio Javier Silva Otálora y Luis Agustín Caicedo Velandia- con el equipo rojo y con el lavado de 1.500 millones de dólares. El mecanismo: la falsa venta de esmeraldas y las inversiones de testaferros que penetraron al club, de los cuales al menos uno permanece en el onceno.

Esmeraldas y goles

El ex presidente de Santa Fe, Luis Eduardo Méndez, fue quien les abrió las puertas del equipo a Lozano Pirateque, a Silva y a Caicedo, quienes ingresaron con la camiseta de 'inversionistas' y hoy tienen puesta la de extraditables.

Caicedo -capturado en abril pasado en el shopping Alto Palermo, de Buenos Aires (Argentina), con un pasaporte guatemalteco falso y tiquetes a Brasil- figura como el cerebro de la penetración al Santa Fe y como la conexión con el capo Daniel 'el Loco' Barrera.

Desde el finales del 2003, cuando Méndez ostentaba la presidencia del equipo y el manejo de las acciones del asesinado César Villegas, 'el Bandi', empezaron a entrar fuertes sumas a través de la compra de jugadores y de espectáculos internacionales en los que el equipo era la estrella.

También metieron mano en la Escuela de Formación Deportiva del equipo, coordinada (desde el 2004 y hasta el 2007) por Damaris Plata, la cuñada de Claudio Silva.

Sin embargo, el grueso del dinero que enreda a los mecenas del equipo son cinco contenedores que llegaron a Buenaventura y a Cartagena, repletos de dólares de la mafia mexicana. Según la investigación, iban para Luis Enrique Calle, 'Comba', capo del Valle.

Tres de esos contenedores salieron, en septiembre del 2009, del puerto de Manzanillo (México) y fueron incautados en Buenaventura, con 41 millones de dólares. Y los otros dos fueron robados en Cartagena, en octubre pasado, por la organización de Caicedo, cuando supieron que los iban a incautar: "Es falso que la llamada 'oficina de Envigado' los robara. Ese fue un gol que les metieron a las autoridades", dice un investigador.

Villarraga y los infiltrados

La oscura alineación que se metió al Santa Fe la completa el ex director de la Policía Judicial del DAS, Ricardo Villarraga Franco, abogado de narcos y padre del lateral izquierdo de Santa Fe que lleva su mismo nombre.

Villarraga estuvo preso con Eduardo Méndez, en 1995, por la fuga del narco puertorriqueño Fernando Montañez Buitrón. Y según un testigo protegido por EE. UU., desde entonces empezó a fungir como abogado de casi todos los miembros de la organización.

Pero lo que lo tiene tras las rejas, tal como lo reveló EL TIEMPO desde mayo, es el haber obtenido ilegalmente información sobre investigaciones contra sus clientes, lo que en EE. UU. se considera obstrucción a la justicia, el mismo cargo por el que condenaron a su amigo Méndez.

Sin embargo, Eduardo Méndez no ha sido tocado en esta ocasión. Tras pagar una condena de 70 meses, ahora vive en un hotel capitalino y hasta disfrutó de la final de fútbol entre Equidad y el Junior, sentado en el gran palco de la Dimayor.

A los que sí se indaga es a los miembros de la Fiscalía que frenaron el expediente que se le seguía al ex agente del CTI Claudio Silva (capturado) por lavado de activos. A pesar de que ya se habían identificado 111 bienes, conectados con la mafia y con Santa Fe, nada le pasó. Hoy, el balón de este caso está en la cancha de EE. UU.

Y aunque Santa Fe niega estar contaminado, enterró, al menos temporalmente, su sueño de cotizar en bolsa y salir de la crisis que lo agobia. Por ahora, el vicepresidente de la República, Francisco Santos -que se declaró sorprendido por estas revelaciones-, le pidió al Congreso que surta el debate que le hace falta a la Ley del Fútbol, con la que se pretende, finalmente, darle transparencia al manejo de las finanzas de los equipos colombianos.

Habla Eduardo Méndez

Luis Eduardo Méndez, el hombre que llevó a Santa Fe a varios de los procesados en esta operación -bautizada 'Cuenca del Pacífico'-, puede tener varias de las respues- tas de cómo la mafia penetró e invirtió en el equipo.

Sin embargo, en una entrevista telefónica con EL TIEMPO, dijo que prefería no hablar del tema. "Ninguna autoridad me ha requerido, no tengo deudas pendientes con la justicia. Yo ya sufrí mucho con esto y voy a esperar: si me llaman las autoridades, hablaré con ellas", dijo.

Y al ser interrogado sobre si es uno de los testigos de EE. UU. en este proceso, respondió: "No sé. No tengo por qué ser testigo de nada, mi causa ya terminó. Además, ni siquiera puedo volver a entrar a ese país. Terminé de pagar una sentencia y me regresaron a Colombia desde enero".

También negó cualquier tipo de arreglo con la justicia estadounidense a cambio de delaciones y manifestó que está alejado del fútbol. "Voy al estadio como cualquier hincha y, sí, estuve en el palco de la Dimayor en la pasada final del fútbol. Nadie me lo ha prohibido, saludo a los dirigentes, pero no tengo vínculos con nadie", concluyó.

u.investigativa@eltiempo.com.co.

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