Sudáfrica 2010; el Mundial de Nelson Mandela

Sudáfrica 2010; el Mundial de Nelson Mandela

La imagen de este hombre negro, que comenzó la reconciliación para su país a través del rugby, volvió a lograr su cometido: unir a los pueblos a través del deporte, esta vez, con un mundial en África.

12 de junio 2010 , 12:00 a.m.

Albert Camus, ensayista y filósofo, y por encima de eso guardameta y amante del fútbol, resumió en cinco palabras lo que han gastado decenas de cientos de textos para explicar la relación entre deporte y sociedad en términos de unidad, cohesión social e identidad nacional. "La patria es la selección", dijo.

Estas cinco palabras las aplicó con un sentido lógico y aterradoramente simple Nelson Mandela, el líder negro sudafricano cuando, tras 27 años encerrado en prisión por el régimen racista del apartheid, llegó a la presidencia de Sudáfrica en 1994.

Un año después utilizó a la Selección de rugby (deporte de los opresores blancos), anfitriona del Mundial de esa disciplina, para darle las primeras puntadas a la manta de identidad nacional que arropara a los más de 42 millones de habitantes en el reconocimiento interracial y el perdón. Tras el triunfo del equipo, con la celebración de negros y blancos en las calles, comenzó a tejer la 'nación arcoiris' que siempre pregonó.

"La patria es la selección" son las mismas cinco palabras que truenan en eco hoy en esta Sudáfrica de ojos azules, nariz ancha y cerrado pelo crespo y rubio, que juega y organiza el Mundial de Fútbol (el deporte de los negros), una Copa del Mundo que no se habría logrado sin el liderazgo de Mandela.

En enero pasado, Edson Arantes do Nascimento, 'Pelé', el mejor jugador de todos los tiempos, miembro de la comisión deportiva de la Fifa y 'embajador' del fútbol, estuvo en Bogotá. "En la Fifa estamos muy preocupados por la salud del ex presidente Mandela. Rogamos a Dios que no le pase nada y que nos acompañe por mucho tiempo. Si él llegase a faltar no sabemos si se pueda hacer el Mundial. Sudáfrica es un país en el que se hace lo que él dice", contó.

Mandela, que el próximo mes cumplirá 92 años de edad, no pudo asistir a la ceremonia de inauguración por la trágica noticia de la muerte de su bisnieta la misma noche del concierto de apertura en un accidente de tránsito. De hecho, su presencia estaba en duda y se había anunciado, días antes, que lo haría pero por espacio de 15 minutos. Sin embargo, su imagen estuvo presente tanto en el concierto inaugural como en los bailes de las distintas tribus el viernes.

"Fue gracias a sus esfuerzos constantes por lograr la reconciliación y construir una próspera 'nación arcoiris' como el mundo le dio a Sudáfrica el honor de organizar el Mundial. También trabajó mucho, personalmente, para llevarnos hasta este momento glorioso", dijo Jacob Zuma, el actual presidente sudafricano.

Hace seis años, en abril del 2004, un mes antes de que la Fifa escogiera al país que organizaría el torneo del 2010, Mandela, de 85 años, a pesar de sus quebrantos de salud y desatendiendo las recomendaciones de sus médicos, viajó a Trinidad y Tobago para conseguir el voto de Jack Warner, influyente miembro del Comité Ejecutivo de la rectora mundial del balompié.

"El verdadero arquitecto de la candidatura fue el ex presidente Mandela", comentó Joseph Blatter, presidente de la Fifa, al anunciar la decisión y pasarle el trofeo al líder negro. También lo contó, tiempo después, Irvin Khoza, presidente del Comité de Organización de la Copa del Mundo: "Sabíamos con claridad, porque así nos lo dijeron, que el ex presidente Mandela debía estar en Suiza el día en que la Fifa hiciera el anuncio de su designación de la sede". Y allá fue, otra vez en contravía de la recomendación de sus doctores. Era la segunda vez que Sudáfrica aspiraba a la designación, la que había perdido cuatro años atrás por un voto (12 a 11) con Alemania para el torneo del 2006

Fútbol en prisión

"Antes de que viajara a Zúrich, la decisión no estaba tomada. Sudáfrica fue elegida en la última ronda de la votación. Su presencia fue determinante para la decisión", declaró hace unos días a las agencias de prensa Verne Harris, historiador de la Fundación Mandela, la Fundación 46664, el número que se le asignó al prisionero en la cárcel de Robben Island, frente a Ciudad del Cabo, donde estuvo encerrado y realizando trabajos forzados 18 de los 27 años que pasó encerrado por cargos de 'terrorismo'.
"El fútbol fue la única alegría para los presos -como contó el propio Mandela cuando defendió la candidatura sudafricana-, aunque algunos también se divirtieron con partidos de rugby". Según recordó, el balompié ocupó un lugar especial en esa isla. Por un lado, cuando se reunían junto a un radio para oír las transmisiones de los partidos de los mundiales y, por otro, cuando sus compañeros crearon un torneo como oposición al poder blanco en la prisión.

Él no pudo jugar en esos partidos, pues tenía prohibido incluso hablar con otros reclusos y tampoco pudo ver los juegos desde la ventana de su estrecha celda, porque los guardianes construyeron una tapia delante de ella para impedírselo. En una de sus últimas apariciones públicas, Mandela dijo que en este Mundial no sólo estaba representada Sudáfrica, sino que era de África entera: "El pueblo africano aprendió toda una lección de paciencia y entereza durante su prolongada lucha por la libertad. Ojalá que las recompensas que traerá consigo este Mundial demuestren que la larga espera hasta su llegada a tierras africanas ha merecido la pena".

Desmond Tutu, el arzobispo emérito de Sudáfrica, y uno de los defensores negros de los derechos humanos durante el apartheid, acompañó a Mandela en ese abril del 2004 a la Fifa, como parte del equipo de la candidatura de la sede. "Es muy extraño... Uno piensa que el deporte es sólo deporte, pero no es así. Tiene la extraordinaria capacidad de unir a la gente", dijo, cuando recordó lo que ha significado para su pueblo negro y blanco y para Mandela, que bien sabía -y sabe- que "la patria es la selección".

POR GABRIEL MELUCK
Enviado especial de EL TIEMPO
Johannesburgo

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.