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Por unas comillas

Por unas comillas

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de junio 2010 , 12:00 a. m.

Cuando comencé a escribir esta nota pensaba que no podía haber noticia más nefasta que el desinfle de "los verdes" en las elecciones pasadas, producto de unas encuestas que torcieron la realidad creando un ilusionismo fugaz, que acabó volatilizando la oposición, en hábil jugada de algún genio del mal metido de publicista. La mayoría de los columnistas de prensa del país, llamados también conductores de opinión, que se la jugaron en sus conceptos por Mockus, en realidad no condujimos a nada. La partida la empezó ganando de lejos el más astuto, y va a terminar por ganarla, a no ser que los verdolagas reaccionen con similares astucias. Porque estamos en el país de los listos.

Pero leí en la prensa con indignación, titulada a 5 columnas con foto a 3 en colores de la sentenciada por la Corte Suprema, la noticia de que la catedrática Luz Mary Giraldo, orgullo de nuestras letras por su obra profusa en ensayo, poesía, narrativa y docencia, "fue encontrada culpable, en última instancia, del delito de violación de los derechos morales de autor, por parte del máximo ente jurídico". Pues algunos párrafos de la tesis de grado de una discípula, acerca de la obra del poeta Giovanni Quessep, habrían sido pronunciados por la profesora en una charla en México, que fue desgrabada y publicada sin remuneración en la revista La Casa Grande, sin las pertinentes comillas. Se le ratifica una condena a 2 años de cárcel y a una multa de 5 salarios mínimos mensuales. Amén, pienso, de la indemnización que exigiere la presuntamente estudiante saqueada en sus inalienables derechos de autor por la profesora. Y la inhabilidad para ejercer derechos y funciones públicas en el mismo lapso privativo de libertad.

Por la falta de unas comillas, pues, desde hace 12 años que Luz Mary Giraldo viene soportando esta pesadilla, pues ya ha sido condenada en dos instancias anteriores y su final apuesta era al fallo de la Corte Suprema. Corriendo el albur de perder la libertad y la casa, ¡y qué tal en el caso de que se le concediera la casa por cárcel!

Un amigo escritor, que conversó con la abogada de la colega, me puso al tanto. "Luz Mary es condenada por un hecho que ella no cometió y al condenarla por un hecho que no cometió se volvió imposible su defensa. Y por esa situación la Procuraduría General de la Nación le pidió a la Corte que no la condenara, porque había esta protuberante falla en el proceso. Es algo así como aquello de Camus, recuerda, en El extranjero: 'Me acusan de haber matado a un hombre y me condenan por no haber llorado el día del entierro de mi madre'. De todas maneras, la defensa de Luz Mary está buscando la posibilidad de una revisión, apoyada en la tesis de la Procuraduría y en su propio alegato de defensa.

"Es inexplicable que haya este tipo de decisiones, sobre todo cuando la obra de Giovanni Quessep es una obra tan breve y casi todos los autores del mundo dicen lo mismo, porque no se puede decir más, aparte de que el ejercicio de la profesora Luz Mary como docente de más de treinta años en todas las universidades colombianas, en Literatura, ha sido un maestrazgo donde estuvo en permanente estado de creatividad, como lo demuestra con su vida y con sus investigaciones y sus publicaciones.

"Nadie entiende que alguien que sólo ha escrito una tesis poco conocida y no publicada llegue a este grado de ensañamiento, pues no se ha visto otro mérito distinto que el de denigrar y demandar a la profesora. Además, con un interés económico exorbitante, que deja de plano y niega el interés en un debate intelectual que fue el que debió darse en este caso." Cierro comillas y declaro que el autor de los párrafos precedentes es Roberto Burgos Cantor, no sea que algún tribunal me aplique la defensa de los derechos de autor, mientras nadie vela por los derechos humanos.

Giovanni Quessep, el poeta que está en el meollo del problema, se ha abstenido de pronunciarse a favor ni en contra, por cuanto, según alega, él no es perito en leyes. Pero yo creo, y conmigo muchos colegas poetas, que debía pronunciarse según su conciencia. A ver si salva a quien no ha hecho sino leerlo, y enseñarlo.
jmarioster@gmail.com
 

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