Juan Carlos Abadía, de 'rey' de la popularidad a una fulminante destitución

Juan Carlos Abadía, de 'rey' de la popularidad a una fulminante destitución

Pasó por la Asamblea del Valle y el Concejo de Cali gracias al firme apoyo de su padre, un cuestionado ex senador. A los 28 años ganó la Gobernación con una votación récord.

08 de mayo 2010 , 12:00 a.m.

En Guacarí, un municipio del centro del Valle, de niño, Juan Carlos Abadía, gobernador de este departamento destituido esta semana, fue siguiendo la senda que marcaba su padre, el ex senador de banderas liberales Carlos Herney Abadía.

Tanto, que con apenas 8 años, se le escapó a su mamá, Colombia Campo, se subió a una tarima en la que estaba su padre, agarró el micrófono y gesticuló algo que nadie entendió, pero que encantó a la multitud.

Cuando el proceso 8.000 le cortó la carrera en 1998 al ex senador Abadía, quien estuvo preso por enriquecimiento ilícito, le cedió su poder a la que era su segunda esposa Esperanza Muñoz, quien pasó por el Concejo de Cali y el Senado. Pero cuando se separaron, Carlos Herney le entregó la misión a su amigo Juan Carlos Martínez, que se convirtió en el cacique de Buenaventura, y le fue abriendo, además, paso a su hijo Juan Carlos, que rápidamente empezó su carrera política.

A la Asamblea llegó en enero del 2001. Por orden alfabético, le tocó un día presidirla. Su actuación no duró más de 15 minutos, pero logró que los medios hablaran de él como el diputado más joven en la historia de Colombia. Tenía 22 años y lo respaldaba el Movimiento Popular Unido, fundado por su padre, quien se paseaba constantemente por el recinto.

Se salvó del secuestro de los 12 diputados y, en solidaridad con las familias, dilató lo más que pudo el proceso para que los segundos renglones se posesionaran.

En el 2003 renunció, llegó al concejo de Cali y le ganó la presidencia por un voto, a la curtida dirigente Clementina Vélez. La coalición daba por hecho que ella sería la presidenta pero, a última hora, alguien cambió su voto y ganó Abadía.

Sus canas aparecieron cuando aspiraba a la Gobernación y tenía 28 años. Aseguró que eran reales, pero muchos dicen que se las manda a pintar. Recogió 140.000 firmas y con ese paquete llegó a la Registraduría a inscribirse por el movimiento 'Por un Valle Seguro'. Se apareció sin comitiva y sin papayera. Solo lo acompañaba Juan Carlos Martínez, el ex senador caucano hoy preso por 'parapolítica', quien al momento de las fotos se hizo a un lado. En las elecciones batió otro récord: obtuvo 660.174 votos, la mayor votación en la historia del Valle.

Abadía, soltero, de 31 años, solo se pone corbata cuando el Presidente Uribe va a Cali, el resto del tiempo anda en bluyín y habla en 'valluno' común con la gente. Ese carisma y esas ganas de destacarse han incidido en su enorme popularidad. En marzo pasado, según las encuestas, su aceptabilidad era del 82 por ciento. Nunca ha estado por debajo del 70 por ciento, incluso, hubo momentos en que su porcentaje superó al del Presidente. Para muchos se trataba de un fenómeno mediático; para él, de horas de trabajo.

Comenzó a hacer, al estilo de Uribe, consejos comunitarios en los que invirtió 2.140 millones y, para divulgar todo que hacía, destinó 6.887 millones en comunicaciones. La Contaduría General de la Nación investiga este rubro. Cuando le criticaban por el exceso de publicidad, decía que se trataba de una rendición de cuentas a la comunidad.

En abril del año pasado, la Procuraduría le tumbó la licitación de los espacios de opinión y noticieros en el canal regional Telepacífico. Pero ahora está en un momento crucial de su martónica carrera, porque la misma Procuraduría decidió destituirlo por estar en una reunión con alcaldes y el precandidato conservador Andrés Felipe Arias y podría quedar inhabilitado 10 años para ejercer cargos públicos.

Los amigos lo definen como un rezandero. En su casa de Guacarí creció rodeado de La Milagrosa, el arcángel San Miguel, la Sagrada Familia y el Divino Niño. Por eso, para nadie fue extraño que condecorara en los 100 años del departamento a la Virgen de los Remedios, la patrona de Cali.

El pasado miércoles, cuando escuchó la decisión de la Procuraduría, solo atinó a decir: "Ahí está mi Dios que es el que le marca a uno el camino y yo voy a apelar".

Se espera que la Sala Disciplinaria de la Procuraduría ratifique este miércoles, o no, el fallo en primera instancia en contra de Abadía, que no ocultó su sueño, en varias entrevistas, de querer ser Presidente de Colombia.

CALI

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