Testimonio de uno de los menores que habitaba una de las casas afectadas por el derrumbe

Testimonio de uno de los menores que habitaba una de las casas afectadas por el derrumbe

Jaulín Palacios, un niño de doce años que se encontraba dentro de su casa, se salvó milagrosamente del deslizamiento.

29 de abril 2010 , 12:00 a.m.

Su padre quedó herido y fue trasladado a un centro médico. La comunidad denunció que el riesgo ya había sido advertido.

Un militar desaparecido, siete más heridos, entre ellos un civil, cinco casas derrumbadas y amenazas latentes en 24 viviendas más dejó ayer un deslizamiento de tierra en el barrio Caracolí, de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá.

A las 11:25 de la mañana, un alud, de 1.500 metros cúbicos, rodó 300 metros y cubríó por completo cinco casas de este humilde sector, trepado sobre una loma, en límites con el municipio de Soacha.

Al lugar llegaron 100 hombres de los organisnos de socorro, acompañados de perros de rescate. Uno de estos animales se interesó en uno de los puntos, por lo que hasta anoche se manejaba la hipótesis de que podía haber personas atrapadas bajo los escombros.

Las ocho personas heridas fueron trasladadas a los hospitales Militar y de Meissen y se recuperan satisfactoriamente.

Los siete uniformados pertenecen al Batallón de la Policía número 13 de la base de Sierra Morena, de Ciudad Bolívar.

El subdirector del Cuerpo Oficial de Bomberos, Pedro Higuera, sostuvo que el trabajo de rescate también se está haciendo de manera manual, con picas y palas.

Se quedaron sin vivienda


Los testimonios que se oían ayer en el sector ilustraban la magnitud del deslizamiento.

Jaulín Palacios, un niño de 12 años, se encontraba con su papá en la casa , cuando la mitad de la construcción se vino al suelo.
Gracias a unas tejas y a unos palos que hacían parte de los cimientos de la casa lograron salir.

Jaulín no sufrió ninguna herida, pero su padre está dentro de los heridos llevados a Meissen.

Otra de las familias afectadas es la conformada por Flor Yanira Caicedo y Claudia Patricia Piñeros, dos madres cabeza de familia y desplazadas por la violencia, que compartían su hogar con los cuatro hijos de Flor Yanira y los dos de Claudia.

Ayer, se mostraban angustiadas porque un funcionario de la Dirección de Atención y Prevención de Emergencias (DPAE) les dijo que, como ellas vivían en arriendo, aún no sabían a dónde las iban a trasladar.

Flor Yanira dice también que esta no es la primera vez que ocurre un derrumbe de semejantes proporciones en el sector.

Ella recuerda que hace cinco años tuvo lugar otro alud que sepultó a tres personas, incluyendo a una mujer que estaba embarazada.

¿Una tragedia anunciada?


A raíz del deslizamiento, la comunidad ayer denunció que ya habían advertido sobre un posible derrumbe.

José Laverde, de la Junta de Acción Comunal, dijo que "en varias oportunidades recurrrimos al Acueducto para comunicarles que había filtraciones de agua que venían desde la montaña y entraban a nuestras casas".

Y es que en el sector, a unos cuantos metros de las casas afectadas, se encuentra el tanque de agua de Sierra Morena, que abastece a buena parte del sur de la ciudad.

Allí, es posible ver redes clandestinas de agua, que constan de mangueras que bajan desde el tanque hasta las casas.

Un funcionario de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado explicó que "estas redes no tienen un funcionamiento normal y las hemos taponado en dos ocasiones, y la gente vuelve y las conecta".

"Desde el año pasado nos dijeron que nos iban a ayudar con el servicio de agua y que iban a instalar medidores. Esta es la hora que no han hecho nada", explica Laverde.

El Acueducto sostiene que es necesario el concepto de un ingeniero especializado que evalúe las condiciones del terreno para así poder prestar el servicio de forma adecuada y segura.

Familias tendrán que ser reubicadas

Anoche, mientras continuaban las labores de remoción de tierra, la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias (DPAE) revisaba una a una 24 casas que están en zona de alto riesgo para determinar cuáles no pueden ser habitadas. La DPAE iba a pintar con una letra E aquellas que debían ser desocupadas. Sólo se iba a permitir a las personas entrar para sacar una muda de ropa y volver a salir. Entidades del Distrito trataban de ubicar un refugio temporal para las familias mientras se pone en marcha la ayuda en arriendo para los afectados.

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