La campaña contra Garzón

La campaña contra Garzón

12 de abril 2010 , 12:00 a.m.

Un magistrado del Tribunal Supremo español ha ordenado que se juzgue como reo de "múltiples motivos opuestos al ordenamiento jurídico" al juez Baltasar Garzón, adalid internacional que persiguió a dictadores, procesó a terroristas e investigó a corruptos y mafiosos. La decisión podría traer, como resultado final de la causa, una sanción que aparte a Garzón de los estrados judiciales durante veinte años y liquide así su carrera profesional.

Preocupa la actuación contra el famoso juez por varias razones. La primera, porque revela una clara campaña de acoso y derribo intuitu personae: el propio auto dictado por el magistrado instructor está salpicado de alusiones impropias en un documento jurídico, como tachar irónicamente su trabajo de mera "imaginación creativa". La segunda, porque tiñe la administración de Justicia de un velo político. De hecho, la acción contra Garzón nace de dos grupúsculos de extrema derecha, dos fantasmones del viejo franquismo. No es un secreto que los sectores más refractarios de la política española ya celebran la posible caída de Garzón, y resulta sospechoso el modo como han coincidido los últimos autos contra Garzón con el apogeo de un escándalo por corrupción del Partido Popular (conservador). En tercer lugar, porque ofrece una imagen de España y su Justicia que no se compadece con la democracia admirablemente recuperada tras más de cuatro décadas de dictadura.

La campaña anti Garzón ha levantado una ola solidaria con el juez desde muchas tribunas. La principal acusación contra él es que aceptó investigar miles de desapariciones forzosas ocurridas durante la era franquista, algo que los descendientes de las víctimas exigen desde hace tiempos. El Tribunal Supremo, por mayoría de dos tercios, señaló que con ello se violaba una ley de amnistía de 1977. Pero una carta firmada por prestigiosos juristas de diversos países señala que las leyes internacionales suscritas por España no permiten amnistías ni prescripciones cuando se trata de crímenes de lesa humanidad, por lo cual "sus actuaciones no podrían considerarse como irrazonables o antijurídicas".

'The New York Times' publicó el viernes un editorial de apoyo al juez y denunció que su proceso está "conducido políticamente". Otros medios también la señalan así y casi todas las organizaciones de derechos humanos han salido en su defensa. Si la justicia española no oye los rumores de la historia, podría dar un peligroso salto atrás y convertir a Garzón en la más reciente víctima del franquismo.
editorial@eltiempo.com.co 

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