Cambian las fuerzas políticas con la alianza Mockus- Fajardo

Cambian las fuerzas políticas con la alianza Mockus- Fajardo

La unión puede ser el detonante de un salto histórico trascendental para Colombia. Las encuestas comienzan a detectar un cambio profundo en la opinión pública, que parece tener otros valores.

10 de abril 2010 , 12:00 a.m.

El salto de 10,4 por ciento en la Encuesta Gallup del 25 de marzo al 22 por ciento en la Encuesta del Centro Nacional de Consultoría del jueves 8 de abril y la consiguiente caída de Noemi Sanín al tercer lugar, con un 20 por ciento, pueden estar marcando el impulso inicial de una contienda formidable entre dos modelos de sociedad.

En los últimos años, el tradicionalismo atávico se ha impuesto como el valor dominante de la cultura política nacional. ¿Serán capaces los colombianos, en un destello de lucidez, de dar un salto hacia el racionalismo secular vacunado contra las ideologías del siglo XX?

Predecir y cuantificar ese pulso son los propósitos de las encuestas y los sondeos que producen titulares por estos días. Sus resultados son analizados usualmente dentro de un esquema estrecho de bipolaridades pues asumen que los mapas mentales de los ciudadanos son unidimensionales: o se es de izquierda o de derecha, conservador o liberal y más recientemente, uribista o antiurbista.

Pero prestigiosos científicos sociales rechazan esta simplificación y alegan que en un esquema así no caben matices determinantes en la elección política.

El peso de los valores

Otro aspecto de análisis es la exploración de los valores, que han sido estudiados desde una perspectiva comparativa por el Estudio Mundial de Valores (EMV) de la Universidad de Michigan. Allí, el profesor Ronald Inglehart ha realizado desde 1981 cinco 'olas' de estudios nacionales de valores y credibilidad de las instituciones públicas en 97 sociedades de todos los continentes (el 90 por ciento de la población mundial).

El estudio presenta estadísticas válidas y comparables para Colombia en dos años clave de la historia reciente: 1998 (transición del gobierno Samper a Pastrana) y 2005 (cuando se autorizó la reelección presidencial de Uribe).

En 1998, Colombia aparecía como una sociedad profundamente conservadora y tradicionalista, un espacio cultural poco propicio para el racionalismo secular, que apenas salía de los imperativos económicos de la sobrevivencia y en un proceso incipiente de individuación y ejercicio de las libertades.

Ya para el 2005, los resultados para Colombia del Estudio Mundial de Valores mostró otra radiografía, con una sociedad fragmentada, en donde existe otra línea divisoria de valores: las generaciones.

Los valores de los mayores de 50 años les dan importancia a la autoridad, al paternalismo asistencialista, a la familia, a los valores basados en la religión y tienden a buscar la solución de los problemas materiales sin cambiar las estructuras de poder que los crean y los perpetúan.

Por otra parte, la individuación incipiente comienza a ser evidente en los jóvenes. Tal como ocurre con la generación de los Milennials en los Estados Unidos, conforman la generación más interconectada hasta ahora, gracias a una precoz apropiación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Su participación en política es intermitente y poco profunda. Se podría afirmar que constituyen la primera generación postmaterialista en la historia social colombiana.

En este punto, se hace evidente un "hoyo negro": ¿Qué valores tiene la generación intermedia (entre los 30 y los 49 años)? La generación que en otras latitudes se llamó "generación X", la que en Colombia podría denominarse la "generación del desencanto", la primera generación "con pase", pues es fundamentalmente urbana y ha vivido en constante adaptación a nuevas tecnologías. ¿En qué cree realmente esta generación en sándwich? Es una pregunta clave para los candidatos pues sus votos son determinantes para elegir presidente.

Una visión profética

La pregunta es si estas elecciones serán el catalizador que revierta la tendencia tradicionalista o por el contrario la consoliden.

El último de los escenarios imaginados en 1997, en el análisis que hizo un grupo heterogéneo de colombianos en el documento Destino Colombia, que utilizó la metodología de la Planeación por Escenarios para imaginar las posibilidades del país, mostró (desde entonces) realidades que más adelante se evidenciaron.

"Desde la base social se inició un esfuerzo que se tradujo en profundos cambios en la mentalidad individual y colectiva, se trataba de modificar una vieja manera de ser, gran causa de nuestros males, la inclinación a trabajar divididos; descubrimos nuestro verdadero recurso, el que logran el respeto de las diferencias y la fuerza de la unión", dice el documento Destino Colombia, en su página 8.

Samper ilustró el primer escenario: "Amanecerá y veremos: El país se hundió en el caos. La falta de decisión para enfrentar los cambios necesarios nos había dejado sin capacidad de reacción", según un extracto del mismo documento.

Pastrana, a su vez, encarnó el segundo escenario: "Más vale pájaro en mano que ciento volando: Bajo la presión de los actores armados y tras diez años de desangre, el Estado y la sociedad decidieron que había llegado la hora de dialogar", dice el mismo documento.

Y los mandatos de Uribe se prefiguraron en el tercer escenario analizado por Destino Colombia. "¡Todos a marchar! : Para reconstruir una nación rota y zurcir las rasgaduras hechas al tejido social, y ante la frustración de otros intentos para alcanzar la paz, se instauró un mandato firme para poner orden al caos institucional. Las medidas de estímulo para la economía y para el sector productivo, unidas a los triunfos militares, le aseguraron al presidente un segundo período, autorizado por una oportuna reforma constitucional. En ese segundo gobierno, la guerrilla derrotada y las autodefensas desmovilizadas fueron objeto de distintos tratamientos y la economía empezó un período de recuperación. Al mismo tiempo, se agudizó el crecimiento de la tensión social. Esto le dio un final lánguido a este segundo gobierno, al que tendrían que seguir otros períodos presidenciales dedicados a trabajar por un equilibrio de lo social, por la recuperación del tiempo perdido para el país y por la revitalización de las relaciones internacionales" (pág. 18 del documento de Destino Colombia, 1997).

"La unión hace la fuerza" fue precisamente la frase de Mockus para explicar la alianza con Fajardo. Justamente, es el título del cuarto escenario previsto por el documento Destino Colombia en 1997, que hoy resulta sorprendente por su agudeza, casi profética.

¿Será posible todavía pasar del Estado comunitario a soñar en otro país impulsado por una sociedad civil autónoma y activa en Colombia, que encarne los valores postmaterialistas del republicanismo cívico y se movilice bajo las banderas del racionalismo secular propio de las sociedades civilizadas? Esa es la encrucijada que los colombianos se aprestan a resolver. Hagan sus apuestas.

JORGE GAITÁN VILLEGAS
Analista de Razon Pública

Una versión ampliada de este artículo, los documentos y los gráficos que sustentan el análisis están disponibles en www.razónpublica.com

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