Artista reproduce templos a escala; hizo réplica de Basílica con 72.550 trozos de bambú

Artista reproduce templos a escala; hizo réplica de Basílica con 72.550 trozos de bambú

Desde que abandonó su trabajo en el campo, hace 30 años, Jair Londoño Torres se dedicó a experimentar con el bambú, un tallo que se da en casi todo el Eje Cafetero.

04 de abril 2010 , 12:00 a.m.

Su obra más llamativa es una copia de la Basílica de Buga a escala, con pequeños ladrillos de un centímetro de ancho elaborados con bambú. El trabajo que hace es en honor a la industria cafetera.

Jair nació en Córdoba, Quindío, en abril de 1924. La mejor definición que tiene de sí mismo es la de ser un "artista investigador", pues estuvo 10 años explorando lo que se podía hacer con el bambú, hasta que se dedicó a reproducir, a escala, los templos de la tradición católica.

"Hago iglesias porque la religión católica es parte de lo que somos", afirma mientras explica su obra. Su creación más famosa es una réplica de la Basílica del Señor de los Milagros de Buga (Valle del Cauca). "Me demoré 36 meses para terminar esta obra. En 1989 contraté un fotógrafo profesional para que retratara la Basílica. Toda la gente que está en ella es la misma que aparece en las fotografías. Mi obra es la vida misma", resalta Jair.

La replica de la Basílica está hecha con ladrillos de bambú. "Hace 19 años y en medio de mi locura, imagine cómo sería. Me gasté 72.550 ladrillitos de bambú de un centímetro de ancho. También tiene 751 figuras hechas en el mismo material y pintadas a mano; y hasta cuatro relojes de pulso que aún funcionan", narra el artista.

La obra completa de Jair se llama 'Galería de Arte Religioso Flor del Café'. "Es en honor a la industria cafetera de la cual hemos vivido los quindianos. Mis abuelos vivieron del café, yo viví del café. Colombia aún vive del café; por eso la bauticé así", asegura.

Cuando se le pregunta en cuánto vende sus iglesias, responde de una manera radical. "Mi obra no tiene precio, lo hago por cariño, es suficiente con que la gente del mundo conozca las 'pendejadas' que un día me imaginé", bromea Jaír.

Artista de nacimiento

Jair dice, sin un sólo gesto de duda, que nació siendo artista, y asegura que se obsesionó por la música desde que aprendió a hablar. "La pasión por la música es la herencia de mi madre. Me tocó trabajar en el campo, porque ya tenía una familia que mantener. Hoy, gracias a la ayuda que me brindan mis 10 hijos puedo ejercer la profesión que quiero", cuenta orgulloso de su talento.

Con esta reflexión sus ojos viajan al pasado y recuerda a su esposa llevándole tinto a su taller. "Siempre he trabajado solo; mi esposa me apoyaba. Era comprensiva y vivía encantada con lo que yo hacía... Ella ya murió", recuerda y guarda silencio.

Para Jair, el éxito de un trabajo o de un arte está en el amor que se le ponga. "Uno tiene que convertirse en un apóstol de su trabajo. Eso he sido yo, un apóstol. Pienso que el éxito de mi obra está en el amor que le tengo. Jamás me siento cansado. Es más, esto para mí, ni siquiera es un trabajo, es una diversión", recalca.

YEISON GUALDRÓN
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
ARMENIA

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