Partida de defunción de Simón Bolívar fue hallada en Santa Marta

Partida de defunción de Simón Bolívar fue hallada en Santa Marta

El 22 de febrero un cerrajero abrió la caja fuerte que guardó por más de un siglo el documento que confirma el fallecimiento de Simón Bolívar, el 17 de diciembre de 1830, en la ciudad de Bastidas.

01 de marzo 2010 , 12:00 a.m.

La caja, que permanece en un rincón de la sacristía de la Catedral Basílica de Santa Marta, tenía en su interior el libro 7 cuyo folio 13 corresponde a la partida de defunción del Libertador, un papel amarillento que estuvo a punto de ser devorado por el comején y que tiene estampada la firma del presbítero José  María Arenas. 

Este documento representa uno de los hallazgos más importantes de los últimos tiempos no sólo por su incalculable valor histórico, sino porque desmiente la versión del polémico libro La Carta que cambiará la historia, del historiador bolivariano Jorge Mier Hoffman, en el que afirma que Bolívar no murió en Santa Marta.

"Con esta partida original se prueba que Bolívar sí murió en Santa Marta y que, a pesar de los antagonismos políticos, la Iglesia Católica le dio sepultura con todos los honores en una bóveda de la Catedral y que bajo ningún aspecto se confabuló con sus adversarios para falsear la historia", señala el historiador plateño William Hernández Ospino, responsable del hallazgo.

Hernández se encuentra liderando desde hace cuatro años, junto con el Obispo de la Diócesis de Santa Marta, monseñor Ugo Puccini Banfi, un proyecto de digitalización, indización y restauración del archivo histórico de la Diócesis.

En este proceso se dio a la tarea de rescatar la partida de defunción del Libertador, de la que se tenía conocimiento que estaba en la Catedral, pero sólo hasta la semana pasada salió a la luz. El anterior párroco Luis Rojas se llevó la clave de la caja fuerte a la tumba y fue necesario buscar un cerrajero para abrirla.

"El documento estuvo guardado por lo menos cien años, no con mala voluntad sino porque en la Iglesia había una mentalidad sobre protectora de sus patrimonios documentales, antes se creía que si se le daba al público se podía perder", asegura Hernández.

Entre los muchos documentos históricos que también atesora la Iglesia se encuentran la partida de defunción de José Catalino Noguera, el notario que autenticó el testamento del Libertador, la copia original del armisticio entre la Monarquía Española y la República de Colombia firmado por Antonio José de Sucre y Pablo Morillo, 'El Pacificador', en Trujillo (Venezuela); y la partida de nacimiento de María Lorenza García de Munive, heroína bolivariana de Santa Marta.

Ante el estado regular en que se encuentra la partida de defunción de Bolívar, cuyas letras están casi borradas por el paso del tiempo, el Obispo de Santa Marta le envió, en octubre pasado, una carta a la Ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno, solicitándole su colaboración para restaurar esta pieza histórica, que por la coyuntura de la celebración del Bicentenario de la Independencia cobra mayor relevancia, pero hasta la fecha no ha obtenido respuesta.

"Eso me parece inaudito porque la partida de defunción es un documento que jurídicamente certifica que Bolívar si nació en Caracas y que estuvo casado con Teresa Toro, además de tener un valor histórico universal por tratarse del padre de todas las repúblicas bolivarianas", manifiesta el historiador.

Para monseñor Puccini la conservación de todo este patrimonio documental significa valorar la historia. "Nos interesa que todos esos documentos no se pierdan. La microfilmación fue un paso importante que dimos para no estar manoseándolos, pero no es suficiente", afirma.

Y añade que también han tocado las puertas del Archivo General de la Nación para poder avanzar en este propósito. La idea es que el próximo 17 de diciembre, cuando se conmemoren los 180 años de la muerte del Libertador se entregue la partida restaurada como un homenaje a su memoria.

Los restos del Libertador

Los restos de Simón Bolívar fueron sepultados el 20 de diciembre de 1830 en una bóveda de la nave del Evangelio de la Catedral Basílica de Santa Marta, según consta en la partida de defunción.

No obstante, tras el terremoto que sacudió a la ciudad el 22 de mayo de 1834 quedaron a la intemperie hasta que tres años después fueron rescatados por don Manuel de Ujueta y Bisais, amigo personal de Bolívar, quien los tuvo tres días en su casa mientras construían una nueva bóveda en la nave central de la Catedral para evitar que los santanderistas los arrojaran al morro, según el historiador William Hernández. Allí permanecieron hasta el 21 de noviembre de 1842, cuando una comisión venezolana integrada por José Vargas, José María Carreño y Mariano de Ustariz vino a llevarse estos restos para Caracas, donde reposan en el Panteón Nacional.

Paola Benjumea Brito

Corresponsal de EL TIEMPO

Santa Marta

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