Enrique Santos Calderón, un maestro que nunca dejó de ser reportero

Enrique Santos Calderón, un maestro que nunca dejó de ser reportero

Desde mayo de 1964, cuando llegó al periódico siendo estudiante universitario, hasta ayer, cuando se despidió de EL TIEMPO, fue un referente del periodismo nacional y continental.

28 de febrero 2010 , 12:00 a.m.

Ni siquiera una buena parranda vallenata, que al decir de alguno de sus amigos "lo lleva al cielo", logró, alguna vez, distraer el alma de periodista que ha dominado la vida da Enrique Santos Calderón, que ayer, a través de su columna dominical, se despidió de esta casa editorial tras 45 años en EL TIEMPO.

"En medio de cualquier fiesta, si sabía algo -cuenta Poncho Rentería-, se apartaba para llamar al periódico".

De eso sabemos los periodistas que a altas horas de la noche recibíamos las llamadas del entonces director de EL TIEMPO. A veces para interpelar como jefe: "¿ya saben lo que pasó?". A veces para regalarnos datos, como cualquier reportero. Podía ocurrir un 25 de diciembre o un primero de enero.

Quizás, porque como dijo ayer en su columna, a este periódico ha estado ligada su existencia.

Llegó un Día del Trabajo. Un primero de mayo de 1964, al lado de Daniel Samper Pizano, para ser asistentes del director: Roberto García Peña. Eran apenas dos universitarios. Con ellos estaba también Luis Carlos Galán.

"A Enrique -recuerda Samper- le tocaba evaluar la sección internacional, y a mí la local. Comparábamos con otras publicaciones y le pasábamos una evaluación al director. Nos estaban preparando para ser editores".

El rebelde

Ya el estudiante de filosofía y letras había fundado en la Universidad de los Andes el periódico Ariete, marcado por la rebeldía que se agitaba en él cuando sentía ese lugar "como una torre de marfil", mientras el debate ardía en otros centros universitarios.

Por eso lo llamó Ariete, como las máquinas militares que se usaban antiguamente para batir murallas. Era él contra el mundo, y claro, el periódico salió sólo tres veces.

Pero la chispa estaba encendida, y de entrada logró espacio en EL TIEMPO, con Samper, para la Página Universitaria. Por ella, cada miércoles, pasaron entrevistados de todas la tendencias, entre ellos el cura Camilo Torres, que luego se fue al Eln, y otros que también murieron después en los grupos guerrilleros. Otra vez el periodismo de los inquietos estudiantes se volvía un problema, y la página murió pasado un año.

El periodista rebelde se convirtió entonces en Editor Internacional, para lo que lo habían preparado, pero luego se fue a Alemania con una beca, a estudiar ciencia política.

Volvió como Editor de Lecturas Dominicales. Fue responsable de la Redacción Nocturna, Coordinador General de la Redacción, y en 1975 fundó la revista de izquierda Alternativa, con Gabriel García Márquez.

"Tenía una inmensa capacidad de trabajo -dice Antonio Caballero, que los acompañó en ese proyecto-. La capacidad de relacionarse con las personas más diversas. La revista no se habría podido hacer sin la dirección de Enrique, porque al tiempo podía mantener los contactos con el poder económico y político".

El influyente

Escribía a la par en EL TIEMPO su columna Contraescape, en la que se reveló como uno de los más agudos analistas de Colombia. Sus escritos se convirtieron en puntos de referencia para la opinión pública.

El director de Alternativa, dice Samper, fue, entre los Santos, el heredero de la agudeza intelectual de su abuelo Enrique Santos Montejo, conocido como 'Calibán'.

En cambio, la coherencia ideológica, que algún amigo personal considera hasta "odiosa" por imposible de quebrar, le restó acciones dentro de EL TIEMPO. "Eduardo Santos (su tío) lo quería mucho, pero lo consideraba comunista", afirma Samper.

Después de cinco años Alternativa se acabó, y su director se fue como corresponsal a Europa. Eran épocas en las que el socialismo empezaba a entrar en crisis y en las que comenzaba a gestarse la caída del Muro de Berlín.

Volvió a Colombia después de dos años. Y al periódico, como Editor de Domingo.

En una de las épocas más difíciles para Colombia: la de la guerra del narcotráfico contra el periodismo y contra el Estado, asumió como Subdirector de EL TIEMPO, y luego, tras la muerte del director, Hernando Santos, como Codirector, al lado de su primo Rafael Santos, hasta enero del 2009. Nunca dejó de ser el reportero que pasaba por los escritorios de redactores y editores para ofrecer datos.

Acelerado, apasionado y exigente con el oficio, como ha sido, salía a veces como un vendaval desde su oficina para reclamar por un error, una ausencia, un descuido.

Detrás de cada regaño dejaba una lección, y por eso se dibujó y se quedará dibujado en la mente de los que tuvimos la oportunidad de trabajar con él, como un maestro.

Una vida reconocida

En tres ocasiones, 1983, 1985 y 1988 , Enrique Santos Calderón ganó el Premio Nacional de Periodismo. Recibió el Premio a la Vida y Obra del Círculo de Periodistas de Bogotá, en el 2007, y del Simón Bolívar, en 1987. En 1985 obtuvo el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, por una serie de crónicas sobre la Nicaragua sandinista.

En 1987 se vinculó la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y fue su presidente durante el 2009.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
EDITORA REDACCIÓN EL TIEMPO

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