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Ficha clave de la 'ruta venezolana' del narcotráfico tendría caletas en fincas de Santander

Freddy Arciniegas Niño les regaló apartamento a por los menos 12 personas, entre familiares y amigos, hace menos de un año. El motivo: 'coronó' cinco vuelos con seis toneladas de cocaína.

20 de febrero 2010 , 12:00 a.m.

"Llame a Freddy que está regalando". Esta frase, escuchada en una de las interceptaciones que hacían los hombres de la Dijín, en el desarrollo de la 'Operación Fronteras', prendió las alarmas sobre Niño: una de las fichas clave de la red de narcotraficantes.

Él es un bumangués que no pasa de 40 años y que en el barrio en el que vivía es conocido como un comerciante que se ganaba la vida honorablemente.

Esa fue la punta del iceberg para que la Policía descubriera cómo era utilizada la ruta Colombia-Venezuela-Colombia-Centroamérica. Arciniegas, o 'Roberto', como se identificaba en las llamadas, movía una gigantesca red a través de su BlackBerry.

"Cuando empezamos a hacerle seguimiento a uno de los pilotos, nos dimos cuenta de que había varias llamadas en las que era mencionado 'el señor de la Ciudad Bonita', pero no lo ubicábamos. Solo hasta cuando aparece regalando apartamentos, es que sabemos de quién se trata", le indicó a EL TIEMPO uno de los investigadores.

Pero más allá del gesto 'generoso de 'Roberto', lo que llamó la atención de los uniformados, fue el bajo perfil del hombre.

Así empezaron los cruces de llamadas y las respectivas interceptaciones y seguimientos. Después de varias semanas, se percataron de que Arciniegas no era el capo que se imaginaban.

Bajo perfil

"El hombre ni siquiera usaba reloj, tenía un almacén de ropa y trabajaba con una comercializadora avícola. Él mismo iba por sus hijas al colegio y su perfil era de estrato tres", agrega el investigador.

Tuvieron que pasar cuatro semanas más para descubrir la estrategia de 'Roberto' a través de otra llamada: "Pase a la pantalla", le dijo uno de los pilotos. Esa pantalla era el chat de la BlackBerry. Ellos creían que tenían una comunicación segura, pero sus conversaciones dejaron al descubierto el negocio.

En los escritos, 'Roberto' daba indicaciones de cómo llevar las avionetas hasta el Estado Apure y "legalizar" los vuelos. Es decir, sacar planillas legales con las rutas entre Colombia y Venezuela. Vuelos, que una vez estaban en el espacio aéreo del vecino país, eran desviados hacia Centroamérica.

La paradoja en la historia de Arciniegas, que de los 22 capturados en 'Fronteras' fue el que logró sacar más droga del 'Loco' Barrera, es que no podía volar. "Intentó sacar un cargamento, pero tuvo problemas coronarios y por orden médica no podía volar, así que consiguió los pilotos y montó la red", se señala en la investigación.

Es tan delicado su estado de salud que actualmente se encuentra recluido en un centro médico. Precisamente, en noviembre pasado había contactado a uno de los mejores cardiólogos del mundo, en Suecia, pero ante la imposibilidad de viajar, acordó con el galeno traerlo hasta Bogotá para que lo interviniera en una clínica de la capital.

La cirugía estaba planeada para esta semana y le costaría 1,5 millones de dólares. "Para él era quitarle un pelo a un gato. Ese valor es la mitad de lo que se ganaba en cada vuelo", agrega el oficial de la Dijín.

Administración del 'negocio'

La Policía tiene el cálculo de que que en cada embarque que despachaba por vía aérea, Arciniegas se ganaba 6 millones de dólares (por tonelada).

De este dinero tenía que pagar entre 400 y 500 mil dólares por la avioneta; cerca de 350 y 500 mil dólares para el piloto; 50 mil dólares para el hombre encargado de recibir el cargamento en Centroamérica; de 50 a 100 mil dólares para el encargado de cargar la avioneta en la pista; y 2 millones de dólares para comprar la droga en un laboratorio, siempre de propiedad de Daniel 'el Loco' Barrera.

"Así que que con gastos, recibía tres millones de dólares por tonelada de cocaína y la semana que coronó cinco vuelos, obtuvo 18 millones de dólares", señala uno de los investigadores.

El precio de esta droga, puesto en las calles de Nueva York o Europa, se triplicaba. La investigación apunta a que gran parte de este dinero quedó escondido en caletas, en varias fincas de Santander.

jinbed@eltiempo.com.co