El exitoso empresario Héctor Taborda va tras millonaria concesión; otros negocios del señor del Runt

El exitoso empresario Héctor Taborda va tras millonaria concesión; otros negocios del señor del Runt

Pero un viejo expediente contra su hermano y versiones encontradas sobre su paso por el fútbol lo tienen escarbando en el pasado.

16 de enero 2010 , 12:00 a.m.

Una víctima de peligrosos e imprecisos comentarios que rayan con la injuria.

Así se declara el empresario paisa Héctor Taborda Maya -hasta hace tres meses un completo desconocido para un sector del país-, quién vivía la mitad del año en España, en un apartamento de 100 metros cuadrados y sin empleada del servicio ni escoltas, a pesar de manejar un conglomerado de empresas con importantes vertientes en el sector público.

Su anonimato terminó cuando EL TIEMPO reveló que adquirió una tajada de la polémica concesión del Registro Único Nacional de Tránsito (Runt) -a la que llegó luego de perder la licitación y a través de un reputado periodista- y que, además, está en medio de un millonario pleito entre Bogotá y la Federación de Municipios por el cobro de multas de tránsito.

Desde entonces, el próspero empresario se ha tenido que dedicar a desmentir todo tipo de especies que han salido incluso del Senado.

Entre otras cosas, lo acusan de beneficiarse de una supuesta cercanía con la Casa de Nariño para obtener contratos, y de 'micos' legislativos, como el que atajó el senador Rodrigo Lara, en el que se obligaba a escuelas de conducción a comprar lectores de huellas aprobados por el Runt y que distribuye uno de sus socios: Darío Montaño.

"Yo no soy el que vende esos lectores, no soy de la supuesta rosca de Casa de Nariño y nunca he aportado un peso a las campañas ni del Presidente ni del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, o de su hermano Iván", dice.

Lo que sí reconoce es una vieja amistad con miembros de la familia Moreno que, sin embargo, no cree que vaya a pesar en sus aspiraciones de participar y quedarse con otra gran concesión que el Alcalde prepara: el sistema unificado de recaudo del transporte, que le dejaría al grupo ganador utilidades por unos 2 mil millones de pesos al mes. También está sondeado la instalación de teleféricos en la capital, para transportar habitantes de barrios deprimidos.

Las grabaciones

Pero este diario halló dos episodios de su pasado que Taborda accedió a aclarar para ponerles fin a versiones que -dice- ya han llamado la atención del sector bancario. Se trata de un viejo expediente contra su hermano Víctor Raúl y de la confusa compra de gran parte de las acciones del equipo de fútbol Atlético Nacional.

EL TIEMPO encontró que, en el 2001, la Policía calificó a Víctor Taborda como miembro de la nueva generación de la mafia, al lado de capos como los Mejía Múnera.

En un documento que el propio Héctor Taborda aportó a este diario, consta que Víctor (negociador de jugadores de fútbol) tuvo medida de aseguramiento, en enero del 2002; que la decisión fue revocada por un juez de Medellín y que, luego, en el 2006, la Fiscalía concluyó que las evidencias de la Policía (grabaciones en las que habla con otros implicados) no eran suficientes para inculparlo de algo.

En esa época, Víctor Taborda figuraba con el 13,6 por ciento de Energía y Servicios, empresa de Ríonegro (Antioquia) de la que una firma de Héctor Taborda aún tiene un 27, 26 por ciento.

"Cuando la empresa se capitalizó, en el 2002, Víctor vendió sus acciones a terceros. La venta nada tuvo que ver con su investigación y yo no tengo nada que ver con él. Puedo seleccionar a mis socios, no a mis hermanos", aclara Héctor Taborda y entrega un reciente certificado en el que consta que Víctor (dueño de busetas en Medellín) no tiene antecedentes.

Un préstamo sin documentos

Pero su hermano estuvo en otro polémico episodio. El día en que -según Taborda- el político paisa Sergio Naranjo le pidió prestados 100 millones de pesos para adquirir el 62 por ciento del club Nacional y le dejó las acciones en garantía. La compra (en 1986) llamó la atención de la Fiscalía tras denuncias de que las acciones eran de narcos del cartel de Medellín.

"No hallaron mérito para abrir investigación y, durante ocho años, Naranjo se olvidó de que yo tenía las acciones", dice Héctor Taborda.

Y añade: "Cuando grupos económicos se interesaron en ellas, le solicité a Naranjo (presidente del club) que se fuera y le di un millón de dólares que pidió por su trayectoria. La plata salió de un crédito bancario y de parte de la venta de las acciones".

Entonces, Héctor Taborda -estudiante de mercadeo y alta gerencia del Sena- ya era un próspero empresario del sector de las telas y de la fabricación de finos muebles que terminaron en casas de presidentes como Carlos Andrés Pérez (de Venezuela) y los Torrijos (de Panamá).

Pero la versión de Sergio Naranjo -ex alcalde de Medellín- sobre el negocio de las acciones (del que no hay documentos) es diferente.

Dice que nunca le pidió dinero a Taborda y que no fue él quien las compró: "Fue su hermano Víctor quien las adquirió, no sé a quién. Y si recibí el millón de dólares, fue por la venta de acciones que Víctor me dio como pago a mi gestión gerencial en el club al que llevamos a tres campeonatos internacionales", asegura.

Además, agrega que nunca supo de la investigación contra Víctor (a quien conoció como comerciante de telas) y menos del secuestro de Héctor Taborda (en los 90), episodio del que el empresario prefiere no dar muchos detalles: "Fue el Eln", dice.

Por eso, Naranjo califica de infamia la versión de Taborda de que investigadores de la Fiscalía le pidieron colaboración para descartar que el político tuviera relación con su secuestro: "No tengo problema en demandar a quien afirme eso. Soy el hombre más investigado del país y he salido avante en todos los casos", advierte Naranjo.

Sin embargo, en la única demanda que Héctor Taborda piensa, por ahora, es una en contra de la Federación de Municipios, si no se arregla el pleito con Bogotá, que suma 85 mil millones de pesos.

El negocio, que la Federación le dio en concesión a Taborda y a sus socios, tiene afectadas sus finanzas y futuras inversiones en movilidad, servicios públicos y construcción de una zona franca que el Gobierno le entregó.

Siguen quejas por fallas en el Runt

Enero del 2010. Ese fue el plazo que el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, estipuló para que se superaran las fallas técnicas que presentó en su arranque el Registro Único Nacional de Tránsito (Runt). Sin embargo, las quejas continúan e incluso ya hay amenazas de demandas por millonarias pérdidas desencadenadas por la demora en los trámites de tránsito. Según Colfecar, hay más de un centenar de camiones haciendo fila para que los matriculen en las bases de datos. Mientras esto ocurre, están inmovilizados y perdiendo dinero. Los concesionarios también denuncian millonarias pérdidas por la mora en la entrega de vehículos nuevos, debido a la carencia de documentos. Esta demora, agregan, ha desestimu- lado la compra de carros nuevos. La renovación de licencias también sigue presentando fallas. Sin embargo, voceros del Runt dicen que poco a poco se normalizará el sistema y que cuando esto suceda, los dos billones de pesos que el país pierde por irregularidades en los trámites de tránsito se convertirán en una ganancia para él. Además, destacan que en ciudades como Medallín el Runt no está presentando ninguna falla ni retraso.

u.investigativa@eltiempo.com.co

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