Hace 50 años

Hace 50 años

30 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

  Hace 50 años, el poeta y ensayista Jorge Gaitán Durán (1925-1962) escribió sobre "las causas sociológicas y psicológicas de nuestra tragedia." Se refería a la violencia bipartidista de las décadas anteriores, en un momento en que Colombia empezaba a ensayar la fórmula del Frente Nacional.
Ni Gaitán Durán ni las mentes más lúcidas de entonces podían pronosticar el giro cada vez más trágico que tendría la violencia en un país que no había podido desarmar las conciencias de sus ciudadanos, pero que tampoco había ofrecido soluciones políticas, sociales y económicas que desactivaran los focos de resistencia armada liberales que quedaron después de la "pacificación" de Rojas Pinilla.
Los ensayos de Gaitán Durán fueron recogidos en el libro La revolución invisible, editado por primera vez en 1959 y sacado de la injusticia del olvido en 1999 (Editorial Ariel, Bogotá). Hoy, estos "apuntes sobre la crisis y el desarrollo de Colombia" tienen una vigencia desconcertante: el paciente, pese al paso de los años, no ofrece signos de recuperación sino síntomas más alarmantes de la vieja enfermedad.
Gaitán Durán sostenía que las causas sociológicas y psicológicas de nuestra violencia reflejaban "el increíble fracaso de los métodos culturales e ideológicos que tradicionalmente han inspirado y encuadrado la conducta de los colombianos, indican que nuestros métodos educativos, tanto religiosos como laicos, no han podido crear verdaderos comportamientos humanos (...)". La solución a la barbarie no consistía solamente en "poner una escuela en cada uno de nuestros ochocientos municipios", sino en emprender "una transformación radical de nuestra mentalidad y de las concepciones que han regido su desenvolvimiento (...)".
No dudo de que Gaitán Durán hubiera celebrado la promulgación de la Constitución de 1991, un magnífico esfuerzo de sectores políticos e intelectuales del establecimiento y la oposición democrática por introducir fórmulas de convivencia mediante la tolerancia y la participación ciudadana.
Pero así como hubiera defendido la existencia de esta carta política civilizadora, habría deplorado con indignación todas las enmiendas que se le están haciendo para ponerla al servicio de una obsesión autoritaria aclamada desde el primer anillo de poder del Ejecutivo. Después de haberse realizado la contrarreforma agraria del narcolatifundio, se sigue abriendo camino la contrarreforma política y moral de la "regeneración" uribista.
Cuando las violencias tradicionales reforzaron su capacidad de destrucción con guerrillas, narcotráfico, paramilitares y agentes del Estado enfrentados o unidos en el escenario de la guerra, bien hubiera valido recordar estas reflexiones y cotejarlas con las que seguían haciéndose académicos, escritores, periodistas y ciudadanos del común sin ser escuchadas en las altas instancias del poder. Los autores de la nueva contrarreforma, como en los años 40 y 50 del siglo pasado, se empeñaban en convertir la crítica en "subversión" y la ética civil en "pecado".
Oigamos al escritor de 1959: "(...) Hay que preguntarse por qué un campesino mata sin tener que forzarse a hacerlo, por qué a un miembro de la gran burguesía o de la clase media le parece natural enriquecerse por medio del contrabando, del soborno o de la coacción sangrienta." Nada nuevo: lo mismo. Habría que esperar entonces otro medio siglo y ver de qué ha servido responder a la máquina de guerra de las organizaciones por fuera de la ley con la fortalecida y ruinosa máquina de guerra del Estado.
salypicante@gmail.com

Nota de eltiempo.com: Por solicitud del autor, los comentarios han sido deshabilitados de esta columna.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.