Hay que cerrar la llave

Hay que cerrar la llave

28 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

  El Gobierno Nacional, a través de la Comisión de Regulación de Agua Potable (CRA) y del Ministerio de Ambiente, toma hoy una importante decisión en busca de un mayor ahorro de agua en el país. Con la expedición de la norma, en que se pone un tope de consumo familiar y se sanciona con el doble de la tarifa cada metro cúbico excedido, se busca concientizar de que no podemos seguir desperdiciando el precioso líquido, cada vez más escaso en el mundo y en América, donde menos se pensaba, por ser un continente bañado en caudales de agua dulce.

"Lo que nada nos cuesta, volvámoslo fiesta". Aunque no es un servicio público barato, se gasta a chorros. Lo vemos a diario. Como no hay una real cultura del ahorro, el derroche llevará a que en Colombia, en un futuro cercano, según el ministro Carlos Costa, unos 100 municipios tengan serios problemas de desabastecimiento. Con el actual periodo de verano, 13 municipios ya tienen racionado este servicio, con las incómodas consecuencias que trae.

El asunto es serio. Los embalses hoy se hallan en un 64 por ciento de su capacidad. Pero así estuvieran al tope, ahorrar agua y proteger sus fuentes debe ser un propósito nacional inaplazable y se necesitan medidas extremas, como las están tomando la mayoría de los países. El que un colombiano gaste en promedio 160 litros al día no deja de ser una exageración, cuando la media en el mundo es de 40.

Es una disposición necesaria. El ciudadano debe entender que se trata de un valioso bien común que escasea, y que si malgasta, paga. Hay muchas maneras de ahorrar, que a lo mejor se comiencen a aplicar en serio, si el baldado de agua fría cae en el bolsillo. Desde luego que estas determinaciones deben tomarse con tino, para evitar injusticias. La viceministra de Agua y Saneamiento, Leyla Rojas, dice que los límites de 28 metros cúbicos en tierra fría; en zona templada, 34, y en clima caliente, 35, son amplios. Sin embargo, deben ser bien estudiados los millones de casos de edificaciones con un solo contador, en que no viven 4,2 personas -promedio que se aplica-, sino más de diez. Esto ocurre en la inmensa mayoría de barrios en las ciudades capitales.

Con presión económica, habrá mayor ahorro. Pero el Estado debe enviar también un mensaje claro de que protege los recursos naturales y los económicos destinados al saneamiento básico. En Colombia, 16 millones de personas aún no tienen agua potable. Y crear unas sanciones fuertes y efectivas a los deforestadores, que están acabando las fuentes. Son, en todo caso, bienvenidas todas las medidas que lleven a no desperdiciar el vital líquido y a protegerlo desde su manantial.
editorial@eltiempo.com.co

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