Armamento para defender la soberanía es prioridad, señala informe del Ministerio de Defensa

Armamento para defender la soberanía es prioridad, señala informe del Ministerio de Defensa

Colombia debe ponerse al día en la compra de armamento disuasivo en los próximos 5 años.

27 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

De lo contrario quedará en alto riesgo de enfrentar un ataque militar extranjero, revela el documento.

La advertencia está consignada en un informe de la Dirección de Estudios Sectoriales del Ministerio de Defensa, un 'centro de pensamiento estratégico' de esa cartera que se ocupó de analizar los retos y amenazas para la Fuerza Pública en los próximos años.

El documento, de acceso abierto, promete generar polémica porque dice que hay "aspiraciones expansionistas ideológicas y territoriales" que amenazan a Colombia, sin mencionar directamente a ninguno de los vecinos. Fue entregado en octubre pasado y refleja hasta dónde llega la preocupación del Gobierno por la posibilidad de una agresión externa. A ese tema, mencionando en concreto a Venezuela, se ha referido el ministro Gabriel Silva en entrevistas y declaraciones públicas en el último mes.

"Teniendo en cuenta el cambio en el entorno estratégico regional, la tendencia a la polarización política y las aspiraciones expansionistas manifestadas por algunos países, tanto en términos ideológicos como territoriales, surge la necesidad de hacer un mayor énfasis en la protección de la soberanía nacional", dice el informe.

Y agrega que "es previsible que actores externos aprovechen elementos remanentes de la confrontación armada interna para adelantar sus acciones" en contra de la soberanía colombiana.

Según los analistas del Ministerio de la Defensa, si la inversión en seguridad cae o no se hacen de aquí al 2014 las adquisiciones necesarias para enfrentar los que llaman "cambios en el escenario regional", el peligro es latente: "Frente a un contexto hemisférico cambiante, el país asume un riesgo al no fortalecer su capacidad disuasiva. Los costos de un conflicto externo son mucho más altos que el costo de esa capacidad".

Una de sus proyecciones calcula que si hubiera guerra con un vecino, en un solo año el gasto en seguridad se dispararía al 11,5 del PIB (unos 50 billones de pesos del 2007), sin tener en cuenta los costos colaterales, mientras que una estrategia de disuasión efectiva costaría una tercera parte de esa plata.

Se trata de un documento académico en cuya elaboración tomaron parte "destacados representantes de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional". Lo hizo la misma Dirección encargada de consolidar las estadísticas oficiales del sector de la Defensa.

'Capacidad disuasiva creíble'

El Gobierno está ante la encrucijada de definir qué tipo de material compra con la plata que se recoja por la extensión de la vigencia del impuesto al Patrimonio, cerca de 1,3 billones por año entre 2011 y 2014. Con la guerrilla todavía fuerte, la opción obvia sería adquirir más de los helicópteros y aviones livianos que revirtieron la tendencia del conflicto en la última década.

Sin embargo, los autores del informe advierten que seguir por ese camino abriría nuevos frentes de riesgo. "El efecto de estas decisiones (priorizar el conflicto interno) fue un incremento de la brecha existente con respecto a los países vecinos, que además de estar alineados ideológicamente en una tendencia contraria a la que ostenta Colombia han venido fortaleciendo sus aparatos militares", dice el documento.

Y plantea una posición que recientemente recogió el Ministro de Defensa: "Sin que signifique entrar en una carrera armamentista, Colombia debe adquirir una capacidad disuasiva creíble que le permita convencer a un adversario potencial que en caso de una agresión el costo a pagar sobrepasa los eventuales beneficios del ataque".

¿Qué es una capacidad disuasiva creíble? La estrategia pasa por fortalecer los frentes en los que Colombia es potencia (operaciones de Fuerzas Especiales y experiencia en 'guerras asimétricas' (de guerrillas), pero con inversiones en equipos similares a los adquiridos por los vecinos.

El documento consigna, además, una especie de 'lista de compras' ineludibles: "Se debe avanzar en el fortalecimiento de las capacidades de vigilancia, control de fronteras y monitoreo satelital, así como las de movilidad, contramovilidad y cobertura (...) Comprar equipos contra armas químicas y biológicas y de defensa aérea, incluyendo armas, equipos de vigilancia y alerta temprana". También se habla repotenciar aviones y fragatas, adquirir capacidad defensiva frente a blindados y hasta de una 'cirugía' a la actual organización de las Fuerzas Militares: pasar de las Divisiones y Comandos Conjuntos a "teatros de operaciones que se activarían solo en caso de agresión externa".

Ayuda en desastres y desarrollo, en agenda

El análisis de la Dirección de Estudios Sectoriales del Ministerio de Defensa revela varios frentes a los que las Fuerzas Militares colombianas les van a apostar a corto y mediano plazo.

El Gobierno sigue contando con la premisa de que para el 2014 el conflicto interno estará superado. La proyección es que, como ha sucedido en otros países que han sufrido conflictos internos, la delincuencia común y el narcotráfico se incrementen, y por eso se plantea la necesidad de reforzar el pie de fuerza de la Policía.

Además de concentrarse en su misión constitucional de defender la soberanía, según el documento, las FF.MM. deben jugar un papel clave en la consolidación de la seguridad y la democracia.

Pero no se trata solo de las operaciones militares sino "apoyando el desarrollo del país". Se ha hablado de "centros de despliegue militar que actúen como polos de desarrollo"; esto es, grandes complejos militares que garanticen la seguridad para el surgimiento de centros urbanos en la mitad del país que hoy está por fuera de la cadena productiva.

También, de fortalecer y especializar los cuerpos de ingenieros militares, para construir infraestructura básica en zonas que hasta hoy han sido escenario de violencia.

Otra prioridad será el desminado. Las cuentas del Ministerio de Defensa señalan que en el 60 por ciento del país hay riesgo de minas y que, con los recursos de hoy, eliminar esa amenaza tardaría 200 años. Por eso se ha planteado la creación de al menos un grupo de desminado por cada división (hoy solo hay uno para todo el país).

En la bitácora del futuro de las FF.MM. también aparecen las misiones de paz en el exterior (como las que ya están en el Sinaí y Haití) y operaciones a fuerzas multinacionales como la que se está negociando para Afganistán.

Hasta el cambio climático ha sido considerado en esa nueva agenda.

Así, se ha discutido que frente a los desastres naturales cada vez más frecuentes los militares se especialicen para atender las emergencias (mantener el orden, asegurar las vías de comunicación y prestar ayuda para evacuaciones) y para colaborar en la reconstrucción de las ciudades afectadas por los desastres naturales.

REDACCIÓN JUSTICIA

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