Rejoneador Álvaro Montes, gran triunfador este domingo en la plaza de Toros de Cañaveralejo

Rejoneador Álvaro Montes, gran triunfador este domingo en la plaza de Toros de Cañaveralejo

Los dos festejos iniciales de la Feria de Cali número 53 tuvieron resultado dispar.

27 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Este domingo, los variopintos toros de Jerónimo Pimentel: dos jaboneros y cuatro negros, presentaron peleas diferentes. Predominó la nobleza sobre la fiereza. Los dos últimos fueron bravos.

El primero y el segundo, que comenzaron embistiendo con brío, se desfondaron al final y deslucieron las faenas. El tercero fue manso. Ni la gran doma, ni la maestría del rejoneador español Álvaro Montes, pudieron ponerlo en juego.

El cuarto fue un toro áspero. El quinto y el sexto tuvieron gran calidad, tanta que al primero se le pidió el indulto y ante la negativa de 'Guerrita Chico' de matarlo, por excederse en buscar el indulto, escuchó los tres avisos y el animal fue devuelto vivo a los corrales.

El sexto fue bravo, galopó larga y noblemente tras las monturas, en una faena que produjo los momentos de mayor entusiasmo en la tarde.

Montes, tan torero como jinete, lució espectacularmente con cabriolas, recortes y quiebros, mientras que colocaba en sitio rejones de castigo, banderillas cortas y largas, una rosa y un rejón de muerte desprendido, precedido de pinchazo, que fue omitido por el palco que concedió las dos orejas y señaló la vuelta al ruedo para el toro, sin que mediara la petición mayoritaria del público a que obliga el reglamento.

Por su parte, el caleño 'Paco' Perlaza, con una faena muy aseada frente al primer toro, que desfallecía y en la cual lució especialmente con el capote y las primeras tandas, cortó una oreja.

Su paisano 'Guerrita', confundido por los indultadores de oficio frente al buen quinto, vio convertirse un seguro triunfo en la máxima sanción del toro devuelto vivo.

El triunfador de la tarde fue el rejoneador Álvaro Montes, quien se llevó los trofeos del que cerró el festejo, los cuales, la verdad sea dicha, no fueron solicitados mayoritariamente por el público, como exige el reglamento.

La novillada del sábado

La novillada de Lalo Valencia salió mansa. Las demostradas virtudes de la terna trinacional se disolvieron ante la poca respuesta de los novillos y los desaciertos con las espadas.

Al final, solo el mexicano Santiago Fausto saludó, tras una faena laboriosa y la única estocada limpia de la noche, mientras que sus alternantes, el español Miguel De Pablo, con más arrojo que arte, y el colombiano Juan Solanilla,quien mostró buen toreo con el cuarto, se fueron en blanco.

No valió ni siquiera la generosa disposición del público para impedir que el recital de pinchazos terminara en un concierto de avisos. No obstante, la gente salió complacida y los espadas aplaudidos.

Media plaza el sábado y tres cuartos el domingo, indican que la clientela vuelve a Cañaveralejo.
 
JORGE ARTURO DÍAZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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