1989-91: los 'Staffers' del Atpa

1989-91: los 'Staffers' del Atpa

23 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

El asesinato de Luis Carlos Galán, en agosto de 1989, y la contundente respuesta del presidente Virgilio Barco al reto narcoterrorista suscitaron en E.U. una vasta ola de simpatía y algunas iniciativas de interés a favor de Colombia.

Una de ellas se convertiría luego en el Atpa. A los mandos medios andinos y norteamericanos nos correspondió una participación desproporcionada en la primera etapa de este proceso: funcionarios económicos y comerciales de Bolivia, Ecuador, Perú y, ante todo, Colombia, en Washington D.C.; asesores del Embajador en sendas embajadas; y staffers (ayudantes legislativos) de media docena de representantes a la Cámara de E.U. El rol activo de los staffers en representación de sus jefes no es atípico.

Frecuentemente negocian y pactan acuerdos políticos que éstos luego refrendan. Sí era atípico en cambio el cabildeo conjunto ante el Congreso de funcionarios diplomáticos especializados de varios países andinos en representación de sus embajadores.

Ello sólo se explica por la coyuntura andina. Habían dejado mal sabor entre los cinco gobiernos (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela) dos décadas de integración hacia adentro (1969-89), con sus irreales Programas Sectoriales de Desarrollo Industrial.

Acaso más que ahora, el ideario andino era rechazado tajantemente por estamentos públicos y privados en nuestros países.

Esta percepción negativa sólo empezó a cambiar tras la cumbre presidencial de Galápagos (dic./89), cuyo "Diseño Estratégico" consideraba complementarias integración y apertura externa. Cambió lentamente.

Hacia fines de 1990, una carta de los embajadores andinos en Washington al Consejo Presidencial Andino sobre nuevas oportunidades conjuntas en E.U., de la cual era cosignatario el entonces embajador y ex presidente Víctor Mosquera Cháux, provocó una amonestación del canciller Luis Fernando Jaramillo por orden del presidente Carlos Gaviria.

Nuevas oportunidades sí había. A inicios de noviembre/89, salió la "Iniciativa Andina" del primer presidente Bush, de limitado alcance comercial: uso más intensivo del SGP y de la maquila textil por Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú; cooperación sanitaria y fitosanitaria para los cinco andinos, incluida Venezuela.

A mediados del mes, el representante a la Cámara Tom Campbell, republicano moderado de California y Ph._D. en Economía de la Universidad de Chicago, incluyó una referencia esencial a Bolivia, Colombia y Perú en una resolución de la Cámara sobre narcotráfico.

Según rezaba, los tres merecían tratamiento afín al de los países centroamericanos y caribeños de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (CBI), primer esquema regional de preferencias unilaterales de E.U. (desde 1983).

La insinuación de Campbell asemejaba una premonitoria solicitud escrita de Mosquera Chaux al Secretario de Estado, de octubre/89, tendiente a un "paquete global" de ''preferencias comerciales unilaterales'' a favor de Colombia, junto con peticiones específicas en defensa comercial (flores), temas fitosanitarios (frutas y hortalizas), Pacto del Café (reactivar las cláusulas económicas), Gatt (productos tropicales) y SGP. Sin embargo, el marco regional y 'cuasiandino' de la iniciativa de Campbell ataba las manos del Embajador.

No ocurría así, en dicha coyuntura, con los mandos medios andinos. Mediaba una coincidencia: la organización por el suscrito, desde la notificación de la "Iniciativa Andina", del "Grupo de las Embajadas Andinas en Washington", a imagen y semejanza del "CBI Embassy Group" creado años antes por la entonces primera Dama de Costa Rica en esa ciudad, Muni Figueres, hija y más tarde hermana de presidentes, para promover preferencias arancelarias indefinidas para el CBI.

Entré por ello en contacto con Tom Gann, jefe de Gabinete de Campbell, y, antes de finalizar el receso navideño de 1989-90, habíamos acordado, mediante intercambio escrito que aún conservo, un proyecto de ley que vertía en Bolivia, Colombia y Perú preferencias afines a las del CBI (texto original de Gann) con ventajas adicionales por mí propuestas.

Algunas de éstas se convirtieron luego en rasgos duraderos del Atpa/Atpdea en su primera fase (diciembre de 1991 a 2001: acumulación diagonal de origen CAN-CBI) o hasta la fecha: no sujeción a ciertas inhabilidades aplicables en desarrollo de otras normativas comerciales.

Esta última exención permitió que nuestras rosas escaparan, bajo el Atpa, al "Límite de Necesidad Competitiva" que las afectaba en el SGP: pérdida de la desgravación por participación 'excesiva' de nuestras exportaciones en las importaciones totales de rosas de E.U.

La segunda ventaja era inherente al contexto: preferencias arancelarias justificadas sola o principalmente por la lucha contra la droga. La primera era lógica en el plano de la integración intrarregional de América Latina y también la plasmó en su momento el SGP Andino de la UE (1990). Ambas entraron a caracterizar las preferencias tanto Atpa (oportunamente ampliadas a Ecuador) como CBI.

Tan interesante como el texto propuesto resultó el proceso de concertación entre mandos medios andinos y staffers, empezando con Gann. Se programaron comunicaciones y eventos, siempre respaldados por los Embajadores de Bolivia, Colombia y Perú, y se concientizó a importantes Comités de la Cámara (medios y arbitrios, RR.EE.) y del Senado (finanzas, asuntos exteriores).

Fue notable y valiente la actividad de Campbell, enfrentado con los floricultores de su propio Estado y el entonces representante demócrata León Panetta, quien los apoyaba, pero su 'juventud' cronológica (nació en 1952) y política (había sido elegido en junio/88) hacía necesario que el proyecto pasara a otras manos.

Él se lo 'remitió' a figuras de mayor autoridad en la Cámara, entre ellas el muy conservador Philip Crane (Illinois, republicano senior del Subcomité de Comercio en el Comité de Medios y Arbitrios), principal protagonista del Atpa en gestación, y Bill Gilman (R-NY). Eran demócratas: Sam Gibbons (Florida, presidente del Subcomité), Frank Guarini (NJ), y Charles Rangel y Stephen Solarz (NY).

Paralelamente, el diálogo de los mandos medios andinos (incluidos un consejero ecuatoriano y Eduardo Muñoz, actual embajador de Colombia ante la OMC) se amplió a los staffers de estos congresistas, liderados por Betsy Johnson, jefe de Gabinete de Crane. Almorzábamos cada viernes y, amén de revisar el texto del proyecto de ley, adelantábamos una tarea que no dista mucho, mutatis mutandis y con la tecnología de la época, de un plan de campaña.

Si, en apoyo al proyecto, viajaban a Washington personalidades colombianas (Director General de Proexport, Ministro de Desarrollo, Directora del Departamento Nacional de Planeación), invitábamos a sus propios asesores a integrar este 'diálogo de mandos medios'.

Los andinos nos reuníamos con nuestros homólogos en la primera administración Bush bilateral o conjuntamente, según la necesidad. Cuando la presión de los floricultores norteamericanos amenazaba con excluir las flores del futuro Atpa, les demostramos los colombianos (bilateralmente) que, sin aquéllas, la cobertura de nuestras exportaciones bajaría del 6.3 por ciento al 1.1 por ciento. Lo comprobaron y convinieron en incluirlas.

La integración andina venía perdiendo su fealdad política y el ex ministro García Parra, embajador desde nov./90, pudo coordinar libremente a sus colegas andinos en pro del Atpa hasta su aprobación (dic./91), sin que perdiera utilidad el contacto con los staffers. Ésta era y sigue siendo una constante de la política norteamericana.

De su éxito menor o mayor depende en buena parte la suerte de muchas iniciativas: reforma de Obama al aseguramiento en salud (2009), original intento fallido de la administración Clinton (1993-94) y, poco después, formulación de una "Política Alternativa para Irak" (implementada en 2003 por Bush Jr., con desastrosas consecuencias) por staffers conservadores, en asocio de ex funcionarios federales y think tanks de derecha.

Hay y hubo staffers de la salud, los hubo de la II Guerra del Golfo y también los había, hace dos décadas, del Atpa (hoy Atpdea), cuyas ventajas nos seguirán amparando hasta, como mínimo, dic./2010.

 

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