Qué 'camello' el de las llamas peruanas en el centro de Bogotá

Qué 'camello' el de las llamas peruanas en el centro de Bogotá

Con su trabajo, Michael, Rosalba y Estrellita les sacan una sonrisa a los transeúntes. En total, son más de 10 las que son exhibidas por estos días.

22 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Si para mí, que he vivido más de 20 años en Bogotá, es estresante caminar por el centro de la ciudad en época decembrina, ¿cómo será para Michael, Rosalba y Estrellita?

Ellas son unas llamas peruanas, que no llevan más de diez años viviendo en la capital de la República y con las que me topé la semana pasada en la Plaza de Bolívar.

Por ser temporada de fin de año tienen que trabajar todos los días como 'mulas' para recibir tan sólo medio bulto de zanahorias por jornada.

Rosalba, de 10 años, por ser la mamá, lo tiene que cargar.

El trabajo de estos tres animales es aguantar el jalón de pelo de todos los niños que pasan a su lado. Es soportar el peso de pequeños y adultos que se suben a sus lomos para ser retratados, por 5 mil pesos. Una labor fuerte, sobre todo para Estrellita, de 8 meses. Michael, también de 10 años, es el más inteligente y el que menos se deja explotar. El martes, después de caminar varias veces desde la Plaza de Bolívar hasta el parque de San Victorino, se rebeló.

Cada vez que algún pequeño quería subir a su lomo, Michael doblaba sus rodillas, en señal de inconformismo y cansancio. También Rosalba ha demostrado tener un carácter muy fuerte. "Es mansa, pero el otro día escupió a un señor que le quería tomar una foto", aseguró Álex, un joven barranquillero que se encarga de trabajar con los animales.

Pese a estar muy cerca de ellas, nunca las incomodé, eso creo. Pero de lo que sí estoy seguro, es de que a Alexánder y a Michael Baquero, los muchachos que jalan las riendas de las llamas, no les agradé.

Quise conversar con ellos, pero no me lo permitieron por temor a que el patrón los viera hablando y no trabajando, como lo expresó Alexánder: "Si don Pedro me ve, se enoja porque no me dedico a 'camellar'". Así que traté de conseguir el teléfono del 'patrón', don Pedro Jiménez. Insistí por varios minutos, hasta que Michael Baquero, su sobrino, me dio el número.

Lo llamé, pero mientras que Michael, Rosalba y Estrellita trabajaban en la Plaza de Bolívar con gente que quería hacerse fotos, él jugaba billar, como me lo dijo por teléfono: "No quiero hablar con usted, no ve que estoy en pleno 'chico'".

En total, son más de 10 las llamas que trabajan a diario en el centro de Bogotá.

ANDRÉS MOLANO TÉLLEZ, ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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