La risa y el buen humor elevan las defensas, disminuyen el dolor y mejoran la autoestima

La risa y el buen humor elevan las defensas, disminuyen el dolor y mejoran la autoestima

La risa y el buen humor tienen probados efectos físicos y psicológicos en las personas.

22 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Pocas cosas son tan benéficas para el cuerpo y para el alma como el buen humor y las explosiones francas y genuinas de risa.

Múltiples estudios coinciden en señalar que el organismo de una persona que ríe libera endorfinas, y que estas sustancias amigables, producidas por el sistema nervioso, son capaces de generar bienestar, aliviar la ansiedad, mantener elásticas las arterias y calmar el dolor, entre muchas otras cosas.

La risa también actúa sobre el timo y estimula el sistema de defensas del cuerpo; de igual modo, reduce el cortisol y baja los niveles de estrés.

Una buena carcajada, además, pone a funcionar más de 400 músculos, aumenta la capacidad pulmonar, oxigena los tejidos, reduce la presión sanguínea, alivia el estreñimiento, libera adrenalina y mejora la autoestima.

Por eso, con los buenos deseos, los regalos y los abrazos, investigadores de todo el mundo recomiendan que la gente entre en la onda de obsequiar risas y de reírse más.

Tiene efecto terapéutico

El abogado Juan Ricardo Lozano Amaya, más conocido como 'Alerta' y el 'Cuentahuesos', también es un estudioso del tema; de hecho se declara alumno de Robert Holden, creador de la primera clínica de la risa en Gran Bretaña.

"En muchos casos la risa es un remedio; las personas cambian por completo cuando se ríen, se distensionan, se calman y los problemas parecen pesarles menos", dice 'Alerta', cuya actitud graciosa actúa como un imán en la gente.

Este bogotano, que se identifica con los postulados de Holden, siente que es su deber llevar risas adonde más se necesiten. Por eso se presenta en hospitales, cárceles y en cada sitio en el que siente que el efecto de las carcajadas será mayor, como las fundaciones que trabajan con niños enfermos de cáncer.

Debido a que cada vez hay más indicios que refuerzan la teoría de que la risa y el buen humor hacen tanto bien como una medicina, centros asistenciales como el Michigan Head Pain and Neurological Institute incorporaron el humor y la risa en la relación médico paciente. También dictan clases de risa a los pacientes hospitalizados.

Viktor Frankl, médico que fue prisionero de los nazis en Auschwitz y autor del libro 'El hombre en busca de sentido', manifestó que "el humor es una de las armas del alma en su lucha de autoconservación". Una herramienta que, según investigadores del Instituto de Neurología de Londres y de la Universidad de York, en Toronto (Canadá), tiene una ubicación específica en el cerebro.

Hace un año publicaron un estudio en 'Nature Neuroscience' acerca del sitio exacto del cerebro en el que un chiste o una situación se transforman en risas y carcajadas.

Concluyeron que está en la corteza prefrontal del cerebro (es decir, detrás de la frente); en otras palabras, ésta es el área responsable del sentido del humor.

'Es  posible entrenarse para estar contentos'

Un estudio de la Universidad de Edimburgo con 900 pares de gemelos y mellizos sugiere que los genes podrían controlar por lo menos la mitad de los rasgos de la personalidad que proporcionan la felicidad. La otra mitad está vinculada al estilo de vida, la carrera profesional y las relaciones.

Según la investigación, como los gemelos idénticos son genéticamente iguales, mientras que los mellizos no lo son, se puede comparar ambos grupos y calcular qué grado de influencia tiene la genética en un rasgo particular.

Los investigadores buscaron personas que tenían la tendencia a no preocuparse y que eran sociables y concienzudas, características vinculadas a un sentimiento general de felicidad o bienestar.

Las diferencias entre los resultados entre gemelos y mellizos sugiere que esos rasgos estaban en un 50 por ciento influidos por factores genéticos.

Pese al hallazgo, Alex Linley, del Centro para la Aplicación de la Psicología Positiva, asegura que las personas pueden entrenarse para estar más contentas y que es erróneo pensar que la naturaleza da a las personas un nivel fijo en términos de felicidad, "lo que significa es que, más que un solo punto, la gente tiene una variedad de posibles niveles de felicidad, y es perfectamente factible influir en esto con técnicas cuyo funcionamiento se ha demostrado empíricamente", dice (Lea el recuadro 'Claves de un gurú')

Las claves felices de un gúru

El israelí Tal Ben-Shahar, conocido como el gurú de la felicidad de la Universidad de Harvard, postula que toda persona puede ser más feliz de lo que es, más allá de su condición social y genética.

Para él es una cuestión de aprendizaje, que puede lograrse con ejercicios y disciplina, como si se tratara de matemáticas. Basado en eso propone una serie de acciones que, de seguirse con juicio, ayudan a alcanzar la felicidad.

Entre ellas sugiere anotar cada día las cosas por las cuales vale la pena dar las gracias. Cita estudios que avalan su planteamiento: "La evidencia muestra que la gente que escribe una lista de cinco cosas por las cuales debe agradecer es gente más feliz, más optimista, más exitosa, físicamente saludable, más simpática y más generosa".

A este punto agrega mantenerse activo físicamente, no torturarse con preguntas sobre la propia felicidad sino reflexionar si se es más feliz que antes y aceptar el fracaso como parte de la vida y aprender de ello.

FUENTE: EL MERCURIO, DE CHILE (GDA).

  REDACCIÓN SALUD

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