Volvió el buen fútbol

Volvió el buen fútbol

21 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Cuando terminan los torneos de fútbol en forma tan emotiva y pacífica, como este domingo en el estadio Atanasio Girardot, de la capital antioqueña, entre el Independiente Medellín y el Atlético Huila, se reconcilia la hinchada con el deporte. Fue una final vibrante, con los sentimientos de la afición divididos entre los dos contendientes, pues ambos, con sobrados méritos, merecían alzar la copa del Torneo Finalización. El encuentro fue disputado pase a pase, movimiento a movimiento y gol a gol. Con razón los comentaristas hablaron de una verdadera fiesta deportiva, en la cual los seguidores de cada escuadra mantuvieron hasta el último instante las esperanzas del título. Las lágrimas de júbilo, de un lado, y de vergüenza deportiva, del otro, lo dicen todo.

Alcanzó su quinta estrella, en forma justa y merecida, el 'Poderoso de la Montaña'. Más poderoso que nunca, pues, venido del último puesto en el torneo anterior, se fue haciendo imbatible a base de ese buen fútbol que gusta por lo vistoso y efectivo, con estrategia y garra. El DIM, dirigido por Leonel Álvarez, un mediocampista de la cosecha de oro, que participó en dos mundiales y fue campeón de la Copa Libertadores, juega bien. No sabe achicarse atrás y por ello ofrece un gran espectáculo.

La conquista paisa es el producto de la disciplina, del trabajo duro y sostenido de los muchachos y de la preparación de su técnico, que es una grata revelación. Todo le salió a pedir de boca al equipo rojo, que saca figuras de exportación, como el chocoano Jackson Martínez, quien impuso la marca de goleador en torneos cortos, con 18 tantos.

Lástima que este último, que jugará en el exterior, no estará en la disputa de la Copa Libertadores, en la que sin duda Colombia estará bien representada con un equipo como el Medellín. A su escudo, por cierto, le esperan más estrellas, si continúa este proceso serio, no solo en la cancha sino, según parece, en sus libros contables.

La gesta del Atanasio es más brillante por cuenta de un rival a carta cabal. Se trata del equipo opita, dirigido también en forma rutilante por Guillermo 'Teacher' Berrío. El Huila, a pesar de venir en desventaja a pelearle el título al dueño de casa, casi le descompone el baile. Le puso el alma al encuentro y con fútbol de calidad entregó hasta la última gota de sudor, quedando a punto de lograr la hazaña.

En resumen, ese es el espectáculo que hace afición y lleva público a las tribunas, el mismo que tanto necesitan los equipos. Procesos como los de Medellín y Huila son ejemplares, sobre todo porque demostraron que se puede jugar bello y limpio.
editorial@eltiempo.com.co

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