'Siquiera hubo un acuerdo en Copenhague', señala Álvaro Uribe sobre Cumbre de Cambio Climático

'Siquiera hubo un acuerdo en Copenhague', señala Álvaro Uribe sobre Cumbre de Cambio Climático

Destacó que hoy hay más conciencia del daño ambiental que causa el narcotráfico.

20 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

También habló de la reelección. Las instituciones decidirán y él respetará, indicó.

Actuar frente al calentamiento global es una necesidad que supera cualquier debate ideológico. Bajo esa premisa participó el presidente, la semana pasada, en la Cumbre sobre Cambio Climático en Copenhague, donde, en compañía de otros 14 de Jefes de Estado y Gobierno de todo el mundo, discutió los términos del acuerdo final del encuentro.

Y, aunque la Cumbre no arrojó los resultados esperados en materia de compromisos y medidas de verificación para la reducción de emisiones de gases contaminantes, Colombia colaboró en temas como la creación de un fondo para atender y prevenir la deforestación.

De regreso a Colombia, a bordo del avión presidencial, Uribe habló con EL TIEMPO sobre lo que ocurrió en la trascendental Cumbre.

También de temas internos como su eventual aspiración a una nueva reelección, la tensa relación entre el Gobierno y la Corte Suprema de Justicia, y hasta la potranca que lesionó una de sus piernas. Eso sí, siempre desde la perspectiva climática.

Usted fue uno de los 15 líderes mundiales que discutieron los términos del acuerdo que sienta las bases del futuro climático del planeta, ¿cómo lo logró Colombia?

Colombia tiene qué mostrar en política ambiental, obra de varios gobiernos. El 40 por ciento del territorio está excluido del comercio, por reservas y títulos entregados a compatriotas indígenas y afrocolombianos, un activo ambiental que quiero destacar del presidente Virgilio Barco. Además, el ministro de Ambiente Carlos Costa goza de reconocimiento internacional.

¿Qué circunstancias permitieron que Colombia tuviera este papel en la Cumbre?

El ministro Costa ha tenido una participación destacada en el proceso. Hay más comprensión sobre el daño ambiental causado por el narcotráfico y es atractivo nuestro interés en la protección forestal. Fuimos citados por la presidencia a cargo de Dinamarca y antes por los primeros ministros de Australia, Reino Unido y Noruega para la creación del fondo forestal.

La posibilidad de lograr un acuerdo en Copenhague pasó horas difíciles, aún cuando estuvieron reunidos los jefes de Estado y Gobierno. ¿Qué permitió destrabar el proceso?

Lastimosamente hubo acuerdo porque se debilitó el texto original. Se eliminó el 50 por ciento como compromiso de reducción de emisiones globales para el año 2050 y la oferta de disminución voluntaria de emisiones en un 80 por ciento de la Unión Europea. La verificación se redujo a los países industrializados, mientras que para el resto quedó una precaria autoverificación, y no se incluyó el capítulo de sanciones, carencia que crea dudas sobre la sinceridad general del compromiso.

¿Qué rescata de lo acordado?

A pesar de lo anterior, siquiera hubo acuerdo. Destacamos el compromiso para que el aumento de temperatura esté por debajo de 2 grados centígrados y la creación del Fondo Forestal -que responde a nuestra propuesta de remunerar el cuidado de la selva y debe ayudar a financiar programas como Familias Guardabosques-, temas en los cuales somos pioneros y que solo han contado con nuestros escasos recursos presupuestales, no obstante que nuestra amazonía es pulmón de la humanidad. También es positivo el propósito de convertir el texto en legislación obligatoria, la revisión periódica y la convocatoria para México dentro de un año.

¿Cuándo y con qué recursos entrará a operar ese Fondo?

El fondo para mitigación y adaptación climáticas incluye el tema forestal, empieza en 30 mil millones de dólares y llegará a 100 mil en 2020. Noruega y Estados Unidos aportan recursos adicionales. Con resultados debemos merecer el acceso. Necesitamos reducir drásticamente la tala de bosques, tener éxito en el Caquetá con un trabajo entre los ministerios de Ambiente, Agricultura y Defensa, Acción Social y las corporaciones ambientales para congelar la frontera agrícola y garantizar el ingreso de los campesinos. Tenemos otros retos muy grandes como la defensa contra la erosión costanera en el Caribe; el Canal del Dique, obra próxima a adjudicarse; la limpieza de los ríos Bogotá, que ojalá tome velocidad; Cauca, con documento Conpes ya aprobado; Medellín con aval de la Nación y esfuerzo del total de los recursos por las Empresas Públicas; más eficacia en la protección de los páramos, más resultados en las corporaciones autónomas.

¿Ante quiénes se tuvo que ceder más?

Asignar culpas afectaría el consenso requerido.

¿Con el presidente Barack Obama, presente en la discusión del documento, habló de temas distintos al clima?

Abordé al presiente Obama y a casi todos los jefes de Estado y Gobierno, con el respectivo mensajito, que a fuerza de constancia habrán de responder.

¿De qué temas habló con los mandatarios?

El presidente Obama estuvo positivo, y usted imaginará mis temas, lo mismo la señora Clinton, secretaria de Estado. Los europeos, comprometidos a ayudar en el Acuerdo próximo a concluirse con la Unión Europea y a apoyar la ratificación parlamentaria. Aceleramos nuestro acercamiento con Asia y África, estrechamos vínculos con los vecinos. Con Corea, Japón y Singapur hablamos sobre los tratados bilaterales que avanzan. Con Australia, China e India repetimos la petición de ingresar a la Asociación de Países del Pacífico. Colombia está pasando de una economía de apertura unilateral a una economía de acceso a múltiples mercados, de tener pocos amigos íntimos a tener muchos socios en la comunidad mundial. Si esto nos garantiza una tasa elevada y sostenida de inversión, podremos tener más independencia y peso en la política internacional.

Los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y Bolivia, Evo Morales, plantearon que, como parte de la lucha contra el cambio climático, debe haber cambios en el frente político y el económico, ¿qué opina?

Ninguna reacción, prudencia. Actuar frente al calentamiento global es un estado de necesidad que supera la discusión ideológica.

¿Habló con Obama de alguna preocupación respecto al escenario regional que generó la firma del acuerdo de cooperación militar?

Ninguna preocupación. La buena fe, el bien común y la transparencia de la publicación del Acuerdo deben disipar cualquier duda en terceros países.

Le sigo hablando de clima. ¿Cómo bajarle dos grados la temperatura a la relación entre el Gobierno y la Corte Suprema de Justicia?

Deliberamos con franqueza y respetamos las instituciones.

¿Que la Corte haya decidido escuchar en audiencia a Marco Velilla y Margarita Cabello destraba el proceso de elección de Fiscal General?

Hemos cumplido el deber.

¿Su encrucijada en el alma sigue sin cambio climático?

Usted cumple su deber periodístico de preguntar, las instituciones decidirán y yo respetaré.

Si el referendo es declarado exequible por la Corte Constitucional y pasa en las urnas, ¿usted se lanza?

Procuro que palabras mías no den lugar a interpretaciones dañinas.

Le sigo hablando de medio ambiente, ¿qué pasó con la potra que lo lesionó?

Una potranquita de futuro. La abracé sobre la carrera para inyectarla por una hinchazón en el guargüero, me pisó un pie y se desgarró la otra pierna. Accidente simple y lesión dolorosa y lenta.

Ahora que se avanza en el restablecimiento de relaciones con Ecuador, ¿tiene prevista alguna reunión con Rafael Correa?

Nuestra voluntad es recomponer las relaciones con Ecuador. Estamos preocupados porque la sequía ha impedido que entreguemos más energía al país hermano ahora que enfrenta un gran faltante.

Comienza la carrera por la Presidencia de la República y casi todos los candidatos han arreciado las críticas contra usted y su Gobierno, ¿qué opinión le merecen los discursos que se escuchan por estos días?

Colombia es una democracia de instituciones, un modelo de iniciativa privada social, regulado por la ley general e impersonal, diferente al socialismo que enriquece burócratas validos del régimen y al capitalismo de amigos personales. Que se dé el debate, que rodeados de garantías los críticos ejerzan sus derechos, que en el Gobierno deliberemos, actuemos, reconozcamos dificultades, mejoremos, rectifiquemos, que recobremos la vitalidad en cada hora, que no demos muestras de cansancio, agotamiento, de creernos sobrados.

¿Para hacer todo eso, le alcanzan los 8 meses que le quedan, o necesita cuatro años de una eventual nueva reelección?

Acción con tenacidad y amor a Colombia hasta el último día, que no será el último del Gobierno sino de la existencia.

LUIS GUILLERMO FORERO C.
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
COPENHAGUE (DINAMARCA)

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