'Las condiciones ya se dialogaron y ya se concertaron', señala Monseñor Córdoba sobre liberaciones

'Las condiciones ya se dialogaron y ya se concertaron', señala Monseñor Córdoba sobre liberaciones

Alto prelado relata cómo Gobierno permitió participación de Iglesia en proceso de liberación de secuestrados.

19 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

El principal reto de monseñor Juan Vicente Córdoba, secretario de la Conferencia Episcopal, es que regresen a sus casas los uniformados Pablo Emilio Moncayo y Josué Daniel Calvo, secuestrados por las Farc, y que doña Emperatriz, madre del mayor Julián Ernesto Guevara, pueda darle cristian sepultura a su hijo.

Este obispo jesuita, el único de esa orden de los 91 que hay en el país, asumió la Secretaría del episcopado colombiano el pasado mes de julio, tras la renuncia de monseñor Fabián Marulanda, quien ocupó el cargo durante siete años.

Desde entonces, ha trabajado incansablemente por recuperar el diálogo entre las partes y permitir que las Farc concreten las liberaciones que prometieron desde el pasado mes de abril.

Según él, reducir a cero los protagonismos es la clave para que este importante proceso llegue a feliz término.

EL TIEMPO habló con él.

¿Qué pasó con el proceso de liberación cuando usted llegó?

Cuando yo llegué al proceso estaba muerto y las partes no se hablaban. Entonces, un día que tuvimos que hablar con la senadora Piedad Córdoba para otros temas, le propuse que reactiváramos el proceso de las liberaciones y ella me respondió que estaría dispuesta. Yo le pregunté si le gustaba la idea de que la Iglesia entrara a facilitar entre ella y el Gobierno, y por supuesto que ella iría acompañando ese proceso. Ella aceptó.

¿Y cómo logró que el Presidente aceptara?

De ahí me fui adonde el Presidente y le dije que la senadora Córdoba aceptaba esas condiciones. Le dije que la idea era que él aceptara que ella fuera no liderando el proceso, sino con su aporte, que son las coordenadas y el diálogo que tiene con las Farc, y que la Iglesia iría facilitando. Lo dialogamos varias veces hasta que dijo que aceptaba.

¿No ha sido demasiado lento ese proceso de concertación?

Para lo que es el país y para lo que ha sido su historia es muy rápido, y de una manera pacífica, sin odios y sin humillaciones. Felicito al Gobierno y felicito a las Farc que han cedido. También felicito a Piedad y al doctor Frank Pearl que han contribuido.

¿Cuál es la clave para que el proceso de liberaciones no se dañe?

Uno, que el mediador no sea protagonista. Si el mediador tiene intereses políticos, económicos, sociales, personales o de puestos eso se daña siempre.

¿Usted cree que la senadora Piedad Córdoba quería hacer show?

Yo le dije a Piedad que si la Presidencia no quería que ella fuera a la liberación -como el objetivo no somos ni ella ni yo sino los secuestrados- entonces que aceptara que fuera la Iglesia. Y ella me respondió: "Claro Monseñor, si va la Iglesia yo no tengo problema".

¿Qué les pide al Gobierno y a las Farc en este momento?

Que ninguna de las partes ponga alguna interferencia, ninguna exigencia de última hora que pueda dañar todo. En este momento las condiciones ya se dialogaron y ya se concertaron y ahora viene el siguiente paso que es llevarlo todo a la acción.

¿Cuál sería el primer consejo que usted le daría a los secuestrados apenas obtengan la libertad?

Les diría que Dios los ama y que porque estuvieron en la selva tantos años no vayan a creer que Dios es malo. Que tampoco digan que Dios no los quiere. Dios no tiene la culpa, eso son las voluntades humanas. También les diría que con Dios van a ser más capaces de perdonar y no les pido que sea hoy o mañana sino que hagan un proceso de perdón.

¿Y qué les diría a quienes siguen allá secuestrados en la selva?

Les diría paciencia, con la paciencia todo se alcanza.

De Ecuador a Colombia

Uno de los datos desconocidos de monseñor Juan Vicente Córdoba es que nació en Quito (Ecuador) en 1951.

Ya en Colombia, su padre, Juan Bautista Córdoba, hizo parte de la junta militar que sucedió al general Gustavo Rojas Pinilla, en 1957.

Vivió en Neiva y Florencia, y cuando su padre fue designado agregado militar, su casa fue la ciudad de Managua, en Nicaragua.

Monseñor dice que viene de una familia católica. "Mi papá, a pesar de todos los cargos que ocupó, era un hombre muy católico y eso le queda a uno en la vida", dice.

Tras pasar por el seminario, Monseñor Córdoba ingresó a la Compañía de Jesús en 1969, y realizó otros estudios en teología y filosofía.

Sobre cómo llegó a ser secretario de la Conferencia Episcopal, cuenta que "estaba de obispo auxiliar de Bucaramanga, que fue mi primer episcopado, y el Papa me nombró cuando yo estaba de decano de la facultad de medicina de la Universidad Javeriana". Antes de ocupar este cargo, Monseñor fue formador de jóvenes jesuitas que se preparan para ser sacerdotes de la Compañía de Jesús.

NELSON ENRIQUE PARRA
REDACCIÓN POLÍTICA

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