El Premio Fernando Botero

El Premio Fernando Botero

15 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Una mala noticia cierra el año de las artes plásticas en Colombia: la Fundación Jóvenes Artistas Colombianos acaba de anunciar que no volverá a convocar el Premio Fernando Botero, que desde hace cuatro años distinguía los trabajos de artistas menores de 35 años. La distinción, de cien millones de pesos, era apenas una parte de la recompensa, pues el ganador y los concursantes mejor calificados participaban en exposiciones y conseguían la publicidad de su obra a través de catálogos.

La decisión resultaba inevitable después de las recientes declaraciones a la revista Arcadia del famoso pintor y escultor que da su nombre al galardón. En ellas, como creador y patrocinador del certamen, confiesa que "las obras premiadas me han parecido muy pobres", incluso "lamentables", y que retirará su apoyo al concurso.

Tan duras palabras han caído como un golpe helado a los organizadores del evento y sorprendieron al mundo artístico y a otros patrocinadores vinculados a la iniciativa. Sin entrar en valoraciones estéticas sobre las obras presentadas, hay que decir que muchos artistas jóvenes encontraban un estímulo en este premio y que varios se dieron a conocer gracias a él.

Estamos ante una nueva manifestación de un problema viejo: ¿sirven los premios para fomentar el arte o la literatura? ¿Pintan o escriben mejor los autores ante la perspectiva de una recompensa económica inmediata? ¿Influyen los galardones en la calidad de la producción artística, o solo en la cantidad? ¿Deben limitarse los premios al reconocimiento de trayectorias consagradas?

Es posible argumentar en favor y en contra, y ya ha empezado el debate sobre este episodio. Resulta indudable que no se trata de una solución mágica para generar grandes artistas de la noche a la mañana, y que en todo concurso hay años mejores y años peores. Pero también es evidente que eventos de esta clase ayudan a divulgar la actividad cultural y, al menos de vez en cuando, descubren talentos importantes que de otro modo quedarían escondidos.

Aparte de un orgullo nacional, Fernando Botero ha sido uno de los hombres más generosos con sus compatriotas en la historia del país. Así lo prueban las colecciones de arte que ha legado a los colombianos. No sería excesivo pedirle que revise su decisión y, sometiendo el certamen a las enmiendas que considere oportunas, lo mantenga. Sus palabras ya son un duro llamado de atención a muchos artistas jóvenes. Cancelar definitivamente el Premio tendría un efecto desmoralizador, que quizás él mismo no desearía provocar.
editorial@eltiempo.com.co

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