En vacaciones se vale dormir hasta tarde y romper rutinas; hay que darle tiempo al ocio

En vacaciones se vale dormir hasta tarde y romper rutinas; hay que darle tiempo al ocio

El tiempo en familia es fundamental en esta temporada. Si no es posible, hay que ayudar a los hijos a programar su diversión.

12 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

"La rutina del colegio le resuelve a uno la vida, pero cuando llegan las vacaciones, la situación es estresante", dice Alexandra León, madre de un niño de 7 años.

Esa sensación de angustia, que se repite cada semestre en su casa, es compartida por los padres trabajadores a quienes las vacaciones escolares no les coinciden con sus vacaciones laborales.

Porque ni siquiera los cursos vacacionales son una solución completa. "No tienen ruta como en el colegio, así que a uno le toca recoger al niño".

De modo que para muchos el descanso de los menores es una época agotadora de jornadas para planear, organizar y gastar, que terminan convirtiendo las vacaciones en algo agobiante y difícil de manejar.

Más, si se sabe que los niños van a tener mucho tiempo libre en casa y, probablemente, sin la compañía adecuada.

Entonces llega la preocupación porque se descontrolen, se dediquen a ver televisión y a jugar en Internet sin supervisión; temor a que pierdan las rutinas o los hábitos que han adquirido y olviden lo aprendido durante el año escolar.

La clave para no permitir que estos temores se hagan realidad está en recordar que las vacaciones son para descansar y jugar.

Si los mismos niños aporten ideas para disfrutarlas y se esfuerzan por poner en práctica una agenda divertida, serán mucho mejores.

La tarea para los papás es obtener un tiempo libre de carreras para compartir el que, de sobra, tienen sus hijos.

Tiempo para el ocio

Fortalecer las expresiones artísticas, deportivas y espirituales es una buena alternativa para sacarle provecho al tiempo de vacaciones con actividades que los horarios y las ocupaciones cotidianas no permiten.

Pero, sobre todo, hay que darle tiempo al ocio.

No es necesario estar en permanente actividad. Los niños también pueden quedarse en casa, en pijama, levantarse tarde, desayunar a la hora del almuerzo o bañarse a media tarde.

Las vacaciones son para romper las rutinas, y en cuestiones de alimentación y sueño puede haber flexibilidad.

También en los permisos de salidas, las obligaciones con las labores domésticas y el uso de la televisión y el Internet.

Hacer acuerdos sobre el tiempo de uso y ayudarlos a seleccionar los programas y películas que vean es una estrategia de control, que mejora si se hace del asunto un plan familiar.

Aunque no siempre los niños tienen que estar acompañados. Jugar solos les enseña a estar con ellos mismos y a manejar la soledad. Estimula la reflexión, el uso de la imaginación, de la creatividad y de la fantasía.

En cuanto al ejercicio físico, no hace falta planear actividades muy estrictas. Pasear por el parque, caminar por el barrio o salir a la ciclovía funcionan bien si se busca, además, que el niño entre en contacto con la naturaleza. Eso le permitirá tener un espíritu más explorador.

El descanso también es tiempo para la contemplación, para observar la lluvia, la puesta de sol, o el amanecer, para escuchar los pajaritos y observar el agua correr.

Con poca plata y mucha creatividad

- Preparar el desayuno del domingo entre todos.
- Hacer galletas para regalar en Navidad.
- Pintar y llenar el árbol genealógico de la familia para conocer la historia familiar y de los apellidos.
- Reunirse en familia para oír las historias que narran los abuelos.
- Organizar campeonatos de juegos de video entre papás e hijos y con los vecinos.
- Inventar unas olimpiadas familiares de algún juego y entre todos preparar las medallas y los trofeos.
- Hacer rompecabezas.
- Acampar en el patio una noche con buen clima.
- Dejar una pared libre para pintar, entre todos, un mural con los dedos.
- Escribir una historia en familia.
- Rescatar los juegos tradicionales.
- Hacer un regalo para la mascota.
- Arreglar y decorar la habitación.

MARÍA ELENA LÓPEZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO*

PSICÓLOGA DE FAMILIA.

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