Mestizajes

Mestizajes

10 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

La Orquesta Filarmónica de Bogotá acaba de publicar el disco Mestizajes, que presenta una compilación de canciones arregladas en versión sinfónica de artistas nacionales de pop, rock y folclor. Este ejercicio de llevar repertorio popular al contexto sinfónico presenta retos delicados, ya que implica una mezcla de dos lenguajes que pueden chocar entre sí por las marcadas diferencias estilísticas y rítmicas que existen entre ellos. Dentro de los aciertos de esta colección, cabe destacar la canción Zafra llorona, interpretada con sinceridad y entrega por Juancho Fernández, de los Gaiteros de San Jacinto. En el ingenioso arreglo de Juan Sebastián Monsalve para esta canción, la orquesta recrea con fidelidad una banda de porro y los vientos aportan un rico juego melódico con el solista, logrando un diálogo balanceado entre la música de origen europeo y la de nuestro caribe indígena. De todos los solistas invitados, Fernández es, quizás por su origen, el que menos entrenamiento ha podido tener en música académica, pero es, curiosamente, el que mejor hace contacto con el alma del oyente.

Otro acierto lo aporta el arreglo de Luis Fernando León para la canción de Shakira Hay Amores, esta vez en una versión instrumental que aprovecha la técnica del violinista Luis Martín Niño, concertino de la OFB, para crear un diálogo rico y cautivante entre el solista y la orquesta. El Cholo Valderrama, con Llanero soy, y la agrupación Seresta, con la canción Bambuquísimo, del maestro León Cardona, también se desenvuelven con soltura en el escenario orquestal, gracias a que los arreglos para estas obras transcurren con más dinámica y más narrativa que otras orquestaciones hechas para este disco, que desaprovechan la paleta de colores que ofrece la orquesta y se limitan a calcar milimétricamente el arreglo original.

Por otra parte, la oportunidad de que una gran orquesta sinfónica escoja una de sus canciones para incluirla en una publicación de alcance internacional no se le presenta todos los días a un cantante popular y este debe saber aprovecharla, cosa que no ocurrió en todos los casos. Algunos de ellos, quizás por la ausencia de su acompañamiento eléctrico habitual, o por simple falta de sintonía con la orquesta, se sienten fuera de contexto con el acompañamiento de cuerdas y maderas, llegando a sonar incómodos y desapasionados en sus interpretaciones. Se extraña a solistas destacados como Antonio Arnedo y Valeriano Lanchas en la caprichosa selección de invitados para este álbum, que bien podría repetirse en años venideros con otros representantes del panorama musical colombiano.
acevemus@yahoo.com

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