Neurosis navideña

Neurosis navideña

Para algunas personas esta temporada es la más esperada del año, pero para otras es un verdadero infierno. Consultamos a expertos para explicar por qué esta época puede neurotizar.

09 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

La neurosis, explica el psicólogo de familia William Torres, es una respuesta emocional inadecuada frente al estrés, que hace que algunas personas griten, lloren y se comporten de manera agresiva por cualquier motivo. Según algunos estudios, los casos aumentan durante diciembre porque los neuróticos navideños asocian estas fechas con malos recuerdos de las navidades de su infancia, pues seguramente tuvieron padres alcoholizados o agresivos, y lo que al resto de la humanidad le parece normal, a ellos les causa una enorme tensión nerviosa.

Interés... Cuánto valés

La primera causa del estrés navideño es el factor económico, sobre todo si se es el jefe del hogar, pues los padres de familia sienten la necesidad de gastar mucho dinero en los obsequios porque con ellos tratan de expresar su amor. Esa mecha es encendida por la publicidad trasmitida a través de los medios, que según el psicólogo y experto en comunicación André Didyme-Dôme, disfraza un propósito comercial con un mensaje aparentemente inofensivo de amor y felicidad.

"Me liquidan cada semestre y paso aproximadamente dos meses sin ingresos", cuenta César, un profesor de 35 años, padre de tres niñas, "en diciembre me gasto todo en regalos y durante enero y febrero nos tenemos que apretar el cinturón, pues dependemos del mínimo sueldo de mi esposa". El problema es que se cree que cuanto más costoso es el obsequio mayor es el sacrificio de quien lo da y por convención social se asume que ese valor es directamente proporcional al amor y agradecimiento hacia el ser querido, aclara el experto, por lo que no son pocos los que prefieren endeudarse o quedarse sin un centavo antes que dejar de dar un regalo costoso.

¿Donde mis papás o donde los tuyos?

Las reuniones familiares también causan tensión, pues además de los gastos que implican, resultan ser el escenario perfecto para animar rencores por causa de los reencuentros incómodos entre tíos, primos y sobrinos que no se llevan muy bien.

Aunque a veces la mejor alternativa es que cada familia celebre en su propia casa sin personas ajenas a ellos, siempre se pueden hacer acuerdos previos sin permitir que las familias correspondientes manipulen las decisiones, asegura la psicóloga Martha Montero, quien aconseja hacer pactos por escrito firmados por todos los integrantes del hogar, incluso por los más pequeños.

Un caso extremo es el de la familia de Doris, quien en 28 años de matrimonio no pudo celebrar ninguna fiesta decembrina con sus papás y hermanos pues su esposo, un neurótico hoy rehabilitado, se lo tenía prohibido. "Todas nuestras navidades las pasamos los cuatro -mi marido y mis dos hijos- solos en nuestra casa. Ahora mis padres ya fallecieron y nunca podré recibir otro año nuevo con ellos".

¡Ni uno más!

Aunque el trago no es la causa primordial de las peleas, sí es uno de los detonantes que las hacen estallar. Sustancias psicoactivas como el alcohol son coadyuvantes en las alteraciones emocionales y por estas fechas se incrementa su consumo.

Joaquín, un padre de familia de 45 años que lleva nueve en Alcohólicos Anónimos confiesa que "en diciembre no había un día que no bebiera, ya fuera en alguna novena, con compañeros del trabajo o con amigos. Toqué fondo cuando, tras una Navidad en la que no paré de pelear con mi esposa, estuve a punto de asesinarla. Ahora que dejé de tomar nuestras fiestas son maravillosas". 

Para no arruinar la Navidad...

  • Recibir el espíritu navideño. Recuerde que esta época no es solo un festejo comercial; si es creyente dele más importancia al significado de esta celebración cristiana, y si no lo es, busque la paz espiritual realizando sus actividades favoritas.
  • Dar valor a lo importante. Enseñe a sus hijos el valor emocional de los regalos, no solo el económico; de nada sirve un juguete muy costoso si usted no saca el tiempo para jugar con sus pequeños.
  • Tolerancia. Si tiene que reunirse con familiares que no le agradan, busque en lo más profundo de su memoria algún momento bueno que hayan compartido y, si no lo encuentra, evite hablar de los temas incómodos durante la reunión.
  • Perdonar. Aproveche estas fiestas para ofrecer disculpas de manera desinteresada, así se sentirá más tranquilo si tiene que reencontrarse con familiares con los que ha discutido.
  • Ojo con el trago. No compre mucho licor, cuanto menor sea la tentación, mejor, pues al disminuir el consumo se minimizan las peleas, los accidentes y las neurosis.

Por Angie Reyes Melo

Asesoría: William Torres, psicólogo de familia, asepsisas@gmail.com. André Didyme-Dôme, psicólogo especialista en medios y comunicación, andredidymedome@gmail.com. Marta Montero, psicóloga docente, martagmontero@gmail.com.

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