Se agota suntuoso modelo del emirato de Dubái

Se agota suntuoso modelo del emirato de Dubái

Una economía casi dependiente del petróleo, sostenido auge de la construcción, créditos con pocas condiciones y bajas tasas de interés, un sistema de cero impuestos y la crisis global hacen estragos.

04 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

"¿Qué queda para mí que llevo haciendo fila para que me paguen 500.000 dirham (139.000 dólares americanos) sin que nadie me responda?", se pregunta Irudaya Vishnudas, un empresario indio con negocios en Dubái, y quien ve con desilusión las noticias de que Dubai World, el conglomerado financiero y de construcción de los Emiratos Árabes Unidos, tiene problemas para pagar sus deudas.

Hace una semana Dubái pidió a los acreedores del conglomerado estatal Dubai World y de su brazo inmobiliario Najeel una prórroga de los pagos de su deuda, como primer paso para una reestructuración forzosa de sus pasivos por 80.000 millones de dólares.

Los mercados todavía tratan de recuperarse de las bajas que el anuncio provocó en varias bolsas globales.

"Si eso les pasa a los grandes, qué queda para mí", dijo a EL TIEMPO Vishnudas, dueño de una pequeña empresa de construcción, que un día creyó que el sueño de Dubái podría ser también suyo. Llegó hace diez años a Dubái con dos maletas y un plan.

Dubai World está a la cabecera de la transformación del emirato en un centro regional de las finanzas, la inversión y el turismo en el Medio Oriente. El propio jeque Mohammed bin Rashid, vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos y jefe del gobierno de Dubái impulsó el ideal de que un sueño es realizable si hay voluntad y una estrategia.

Vishnudas creyó en esa visión y concibió el plan de abrir una firma contratista que hiciera el trabajo 'sucio' que las constructoras grandes no querían. En un año, su firma tenía 20 trabajadores, entre paquistaníes e indios, que trabajaban en algunas de las construcciones que proliferaban en Dubái.

"No tenía plata, pero tenía ideas," admite el empresario de tez morena, uno entre los cientos de emprendedores extranjeros que vieron en los Emiratos Árabes "el lugar de lo posible" y donde hasta hace poco los bancos estaban dispuestos a otorgar créditos sin muchos requisitos y con intereses bajos, sin contar que se trata de un sistema de cero impuestos.

Pecado

Ese mismo sistema permitió altos endeudamientos con bajo capital y una demanda de extravagantes construcciones. Dubái es uno de los siete emiratos árabes, que se hicieron en una sola nación hace 38 años y su economía se sustenta en la riqueza petrolera.

"La sola palabra del gobernante del emirato era vista como aval para abrir la chequera crediticia", explica el analista de una empresa de riesgo con negocios en la región, al señalar que eso cambió porque la crisis mundial ha cerrado acceso a créditos requeridos para pagar proveedores y se necesitan más garantías que la buena disposición de pago de Dubái.

"Es que si ellos no pueden honrar sus deudas, qué queda para los demás", dijo a EL TIEMPO un analista de inversiones, que pidió anonimato.

El sector inmobiliario y de construcción había capoteado el temporal causado por la crisis financiera que sacudió al mundo hace más de un año, por la debacle iniciada en E.U.

En Dubái algunas firmas de construcción comenzaron a revisar sus carteras de proyectos y a congelar los menos viables, las agencias inmobiliarias comenzaron a reportar bajas en las ventas y los precios de los bienes raíces cayeron hasta 50 por ciento.

MARÍA VICTORIA CRISTANCHO
PARA EL TIEMPO
DUBÁI

 

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