De los pequeños pasos de ahorro a una gran revolución energética

De los pequeños pasos de ahorro a una gran revolución energética

Las soluciones sofisticadas, como el auto eléctrico, reducirán el consumo pero expertos del campo ven un progreso más rápido en medidas simples

04 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.
El "híbrido enchufable", un auto que supuestamente puede recorrer más de 320 kilómetros con un solo galón de gasolina, constituye una de las mayores esperanzas para limitar el consumo de petróleo. Pero este superauto podría tardar años en llegar a las carreteras. Mientras tanto, siempre queda la vieja opción de mejorar el kilometraje del motor regular de combustión.

¿Cuál de estos dos enfoques cree usted que tendrá el mayor efecto sobre el medio ambiente? La respuesta es adaptar el auto normal

Aumentar el rendimiento energético de los vehículos de gasolina en todo el mundo de 42 kilómetros por galón a 58 kilómetros por galón probablemente ahorraría para 2030 más de seis veces el petróleo que lo que lo haría la puesta en circulación de suficientes híbridos enchufables para constituir 7% de la flota global de autos. Esos datos provienen de BP PLC, una petrolera interesada en perpetuar el éxito de los autos a gasolina, pero sus hallazgos concuerdan con los de otros estudios.

Por años, la lucha por reducir el consumo de combustibles fósiles ha sido un terreno pedregoso. Pero muchas de las iniciativas que surgieron, como los autos que funcionan con metanol, gas natural o hidrógeno, no triunfaron.

La estrategia más inteligente para reducir el consumo energético y la polución en general consiste en adoptar soluciones simples y poco tecnológicas, recomienda un número cada vez mayor de expertos.

"Los reguladores deben tener cuidado de no verse tan seducidos por las nuevas tecnologías hasta perder de vista lo que está disponible, se conoce y ha sido probado", advierte David Victor, un experto en energía en la Universidad de California, en San Diego.

Las soluciones simples por sí mismas no serán suficiente, aseguran muchos científicos y reguladores. Estos expertos recomiendan reducir la emisión de gases de efecto invernadero en 50% o más de aquí a mediados de siglo, y eso probablemente no será posible sin la ayuda de sofisticadas tecnologías para enterrar las emisiones de dióxido de carbono bajo suelo o sin energías alternativas como la nuclear, solar y eólica.

Pero las grandes mejoras provenientes de esas costosas tecnologías podrían demorarse años. Hoy en día, hay medidas disponibles tanto para el mundo industrializado como para los países emergentes que podrían calificarse más evolutivas que revolucionarias. Pero estas opciones menos sofisticadas podrían en conjunto conformar un gran progreso medioambiental, a un costo más asequible para las economías maltrechas, señalan los científicos.

Políticas específicas

Cuando los líderes globales se reúnan este mes en Copenhague, lo más probable es que no alcancen ningún acuerdo de gran alcance sobre políticas medioambientales, sobre todo en lo que se refiere a la limitación y comercio de derechos de emisión de gases invernadero, algo que muchos países temen limitaría su crecimiento económico.

Aun así, podrían tener más suerte y progresar con políticas específicas para reducir el desperdicio energético, con medidas poco aparatosas como mejorar el rendimiento del combustible de los autos, aprovechar mejor la calefacción en los hogares y ayudar a las familias de India a comprar hornos de US$20. Esta clase de enfoque puede ser más importante que nunca en esta recesión.

Un sondeo del centro de investigación Pew Research Center for the People and the Press mostró hace unos meses un fuerte declive en el porcentaje de estadounidenses dispuestos a pagar precios más altos para proteger el medio ambiente: de 60% en 2007 a 49% este año.

Fijémonos en el ejemplo de un horno básico. Es una solución de bajo costo que puede reducir la contaminación de manera drástica.
Más de la mitad de la población mundial quema carburante en sus casas para cocinar y calentarlas, según la Organización Mundial de la Salud. Esos fuegos son muy perjudiciales para la salud y según estudios, incluyendo uno de la Universidad de Stanford, causan humo que atrapa calor en la atmósfera.

Varias compañías y grupos sin fines de lucro están tratando de vender hornos pequeños que reducen estas emisiones a la mitad, sobre todo en India.

Si la mitad de las familias de India usara estos hornos más eficientes, la niebla tóxica se reduciría en un tercio, según un estudio de este año al que contribuyó Victor, el experto en energía de California.

Envirofit International, un grupo sin fines de lucro de Colorado, ha vendido unos 100.000 hornos en el último año en el sur de India.
Un estudio sugiere que vender 60 millones de hornos a US$5 costaría US$300 millones. Incluso si los hornos costasen más, se trataría de un método más barato que la mayoría de otras opciones de energía limpia.

"El problema energético", dice Steven Chu, secretario de Energía de EE.UU., "puede progresar sustancialmente con medidas muy poco sofisticadas".

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