Rafael Barvo, el 'capitán' que nunca piloteó, testigo de la historia de Avianca

Rafael Barvo, el 'capitán' que nunca piloteó, testigo de la historia de Avianca

Desde la mirada de un técnico de aviones que llegó a ser un gran ejecutivo, el hijo de un funcionario de Avianca relata cómo creció esta compañía, que hoy celebra 90 años.

03 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Aunque le decían capitán Barvo nunca llegó a pilotear un avión. Eso sí, méritos los tenía todos. Su historia da cuenta de los primeros pasos de una de las compañías más importantes de Colombia que hoy, 5 de diciembre, celebra sus 90 años.

La evidencia la guarda como tesoro uno de sus hijos. Es un archivo inmenso de memorables momentos de Avianca, plasmados en viejas fotos a blanco y negro, que retratan elegantes personajes y glamorosas azafatas.

"Se han escrito muchas historias, pero la vida de mi padre relata cómo esta empresa llegó a ser lo que es, desde los ojos de un simple técnico que escaló posiciones a punta de trabajo", cuenta entre viejos pasajes aéreos, documentos carcomidos por el polvo y álbumes, Édgar, hijo del personaje central de esta historia.

Oriundo de Corozal, Rafael Barvo González comenzó a trabajar en la Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo (Scadta), la primera aerolínea comercial fundada en las Américas, el 5 de diciembre de 1919, siendo un simple despachador asistente.

Este carismático hombre le entregó tantos años de su vida a esta compañía, a la que ingresó en el año 36, que logró aprender todos los secretos técnicos y de mantenimiento de los aviones así como el ingenio y la disciplina alemana.

Gran parte de su mérito consistía en que llegaba por rudimentarios medios de transporte -incluyendo canoas- a regiones apartadas del país a hablar con los párrocos sobre aeropuertos.

"Él le enseñaba a los campesinos cuál era el terreno apropiado para el aterrizaje de un avión para que lo limpiaran en contra de la dirección del viento", contó Édgar, quien dijo que a su padre le decían 'capitán' Barvo porque era conocedor extremo de los primeros aeropuertos del país.

El 14 de junio de 1940 Scadta cambió de razón social y pasó a llamarse Avianca, nombre con el que esta compañía trascendió fronteras.

No pasaron muchos años para que Rafael llegara a la vicepresidencia técnica y estuviera al frente de varias operaciones de los primeros aeropuertos del país.

El aprendizaje del corozaleño fue tal que llegó a fundar su propia empresa en 1945 llamada Líneas Aéreas Nacionales S.A (Lansa) junto con varios accionistas conocedores del área de la aviación.

Con el transcurrir de los años, en 1952, la empresa ya conocida como Avianca, compró Lansa y a su vez nombró como subdirector del departamento de operaciones al admirado 'capitán' Barvo con una asignación mensual de 1.600 pesos mensuales.

Durante su gestión, Rafael fue el protagonista de momentos históricos del país como la visita en agosto de 1968 de Pablo VI. "Mi papá convenció al pontífice de que viajara en un avión de Avianca", dijo Édgar.

Como muestra de tal anécdota, este último guarda en su apartamento del Chicó la silla de avión donde se sentó el religioso que aún está bordada con hilos de oro, obra de varias comunidades religiosas de Suramérica.

En otra de las fotos aparece frente a un avión el famoso Carlos Gardel, antes de conocerse la trágica noticia de su muerte.

Estas y otras fotos que retratan las elegantes azafatas de ruana roja, el personal que nació y que sacó adelante a su familia trabajando en Avianca y los primeros aviones que volaron el cielo nacional, están intactos en manos de Édgar quien sueña con escribir un libro de la empresa a la que su padre le agradeció toda la vida.

"Todos esos logros ocurrieron gracias a su sencillez y carisma. Él siempre recordaba la frase que decía: Si un objeto que es más pesado que el aire se eleva contra el viento, todo ser humano es capaz de derrotar los obstáculos en busca de sus sueños", concluyó Édgar mientras cerraba una caja llena de viejos pasajes y recuerdos de Avianca.

CAROL MALAVER
PERIODISTA DE EL TIEMPO

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