6.000 hectáreas de Bogotá pueden ser declaradas zona de reserva forestal por la CAR

6.000 hectáreas de Bogotá pueden ser declaradas zona de reserva forestal por la CAR

Por su parte, el Distrito advierte que sería una medida inaplicable que le ocasionaría líos jurídicos.

02 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

El consejo directivo de la corporación se reunirá el miércoles para decidir el futuro de esa área. Allí están un bosque, tres humedales, cuatro barrios, 30 colegios, varias industrias y fincas floricultoras.

Nueve años después de que el Ministerio del Medio Ambiente pidió que la zona norte de Bogotá, en límites con Cundinamarca, fuera declarada área de reserva forestal, por su importancia ecológica para la región, el consejo directivo de la Corporación Autónoma Regional (CAR) se dispone a decidir sobre el polémico tema.

Según el gobernador de Cundinamarca y presidente del organismo, Andrés González, con ese fin se citó a los 14 consejeros para el próximo miércoles 9 de diciembre.

"Es urgente poner una frontera para evitar la conurbación y garantizar la continuidad de amplios corredores ambientales entre los cerros y el río Bogotá", afirmó González.

De llegarse a declarar la zona de reserva forestal, se verían afectadas 6.000 hectáreas, ubicadas dentro de la jurisdicción de la capital. De ellas, unas 1.500 son rurales.

En esa gran área funcionan tres universidades, 30 colegios, la Clínica Corpas, la academia del DAS, un club, cuatro barrios, un sinnúmero de edificaciones particulares, industrias y fincas ganaderas y floricultoras.

De acuerdo con la CAR, lo que se pretende proteger es la riqueza natural del sector, pues allí se encuentran los humedales de Guaymaral, Torca, La Conejera y el bosque de Las Mercedes, en la localidad de Suba.

Distrito no está de acuerdo

La CAR explicó que la figura de reserva forestal productora protectora, como sería denominada la zona, implica prohibir todo tipo de construcción en el futuro y ajustar las existentes a las normas actuales. Impediría también que puentes o vías principales interfieran con las reservas naturales.

Sin embargo, el Distrito no está de acuerdo con que se declare toda esa área como zona de reserva, porque de las 6.000 hectáreas que cobijaría la decisión, sólo 12 son realmente bosque natural. El resto tiene uso residencial, comercial, industrial y agrícola.

"Es una medida contradictoria e inaplicable, que traería consecuencias graves en materia jurídica y económica para Bogotá", advirtió el secretario de Ambiente, Juan Antonio Nieto.

"Si se declaran reserva, los campesinos y propietarios de esas tierras no podrán seguir cultivando, y eso le generaría demandas al Distrito", agregó Nieto, quien sugirió crear un distrito de manejo ambiental integrado, con lo que habría mayor flexibilidad sobre los usos.

La misma opinión la compartió la secretaria de Planeación Distrital, María Camila Uribe, quien preguntó: "¿Qué pasaría con la gente que vive en esa zona? y ¿quién pagaría por eso?".

"A todos nos gustaría tener ambientes sostenibles, pero tenemos que ver los costos para la sociedad y para el tema urbanístico, pues menos suelo implica mayor restricción en la oferta de vivienda", dijo Uribe.

Sin embargo, el gobernador González insistió en que "el ideal de ciudad debe ser un núcleo denso urbano, protegido por un cinturón verde, que salve la Sabana. El crecimiento debería ser hacia dentro y parecerse a ciudades mejor concebidas, como París, que tiene dentro de sus límites al bosque de Bolonia".

Finalmente, aunque esté en manos del consejo directivo de la CAR la decisión final, lo más importante, según González, es llegar a un acuerdo entre las partes: Nación, Región Capital (Bogotá y Cundinamarca) y municipios vecinos.

'Tenemos que proteger esa área'

La secretaria de Región Capital, Sonia Durán, se mostró de acuerdo con que la CAR declare esa zona de la ciudad como reserva forestal y dijo que de lo contrario los bogotanos se estarían enfrentando a una situación ambiental de "no retorno".

"Es una forma de proteger lo último de naturaleza que queda en este sector de la ciudad", afirmó, pues, según la funcionaria, si no se toma esta decisión la biodiversidad desaparecerá y hasta podrían haber problemas de cambios climáticos.

También resaltó la importancia de empezar a mirar el tema de los pozos profundos, de donde los habitantes de la vereda Chorrillos obtienen agua, y de los pozos sépticos, que sólo estarían llevando a un detrimento contundente del líquido. "Si no tomamos esa decisión hoy, llegaremos al punto de que no encontraremos ni un pájaro ni una mariposa", aseguró.

Resolución del minambiente

En el 2000, el Ministerio de Ambiente, a través de la Resolución 475, dispuso que la zona que limita al norte con Chía y Sopó; al oriente con La Calera; al occidente con Cota, y al sur con Bogotá, debería ser declarada área de reserva regional del norte. Justificó que se trata de una zona "de importancia ecológica para la región". También estableció que la CAR y la autoridad ambiental de Bogotá deberían acordar sus usos, delimitación y planes de manejo.

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