'Éxitos en el campo se han traducido en inseguridad urbana', Pablo Emilio Angarita

'Éxitos en el campo se han traducido en inseguridad urbana', Pablo Emilio Angarita

El director del Grupo de Investigación sobre Conflictos y Violencias, de la Universidad de Antioquia, analiza el aumento de la criminalidad en Bogotá, Medellín y Cali.

02 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

1. ¿Cómo explica que en el gobierno de la Seguridad Democrática estén creciendo los índices de criminalidad en ciudades como Bogotá, Cali  y Medellín? 

Porque muchos de los éxitos en el campo se han traducido en mayor inseguridad en las ciudades, y la política, que se ha concentrado en estrategias militares para enfrentar a las guerrillas, no apunta a resolver los factores generadores de la inseguridad urbana. En forma simplista, las autoridades nacionales atribuyen la inseguridad urbana al narcotráfico y a guerras entre mafias.

2. Pero es un hecho que la lucha de las mafias por el control del negocio del narcotráfico está haciendo estragos.

Algunas capturas de delincuentes, extradiciones o muertes de jefes mafiosos pueden dar tranquilidades, pero son muy pasajeras. El simplismo en el diagnóstico impide resolver el problema  de la violencia que revivirá luego con mayor intensidad.

3. ¿Qué diferencias o similitudes hay entre las violencias de las tres ciudades?

En Medellín y Cali es mayor el peso de los ilegales que extorsionan,  actúan e imponen su ley en los barrios populares o el comercio. En Bogotá eso ocurre en algunos sectores más especializados. Además, en la capital la ciudadanía logró asimilar mejor las transformaciones culturales frente a la resolución pacífica de conflictos.

4. ¿Por qué en Medellín no han funcionado estrategias como los pactos de no agresión?

Porque son entre bandas armadas que, en general, no dejan las armas. La mayoría no tiene más alternativas para actuar o vivir dignamente, y como después del protagonismo en los medios por la firma de los pactos no hay acompañamiento de largo plazo, es muy fácil regresar a la delincuencia. 

5. ¿La solución empieza por aumentar el pie de fuerza?

Nunca alcanzará la policía para atender las crecientes necesidades de seguridad. Hay casos puntuales en los que basta con que el sitio esté suficientemente iluminado, mejore el entorno físico, los vecinos se conozcan entre sí y haya actividades que los congreguen. En otros casos, bastaría con actividades que involucren a los jóvenes u ofertas de trabajo digno.

6. ¿Qué está fallando?

La sociedad está recibiendo dos mensajes opuestos. Por una parte, los gobiernos locales  promueven soluciones negociadas de los conflictos y, por otra,  el Gobierno impone la idea de que la solución a la violencia es la guerra e incluso llega al extremo de no reconocer fallas de la política de Seguridad Democrática, ni admitir críticas a la misma. Cualquier comentario que no sea ponderativo es tomado como aliado del terrorismo o útil a la subversión.

7. ¿Qué hacer entonces?

El reto es seguridad con respeto a los Derechos Humanos y compromiso de la ciudadanía en las soluciones. Fortalecer la ciudadanía y la democracia. La percepción de inseguridad aumenta cuando los discursos oficiales intentan hacer un manejo político diciendo que la situación ha mejorado, pero la gente en el día a día siente que no.

8. ¿Cómo involucrar a la comunidad en la solución sin convertir a los ciudadanos en informantes?

La Constitución promueve una saludable filosofía participativa que no se ha hecho realidad en la seguridad. La participación debe incluirse en el diseño y evaluación de las políticas de seguridad, pero nunca en asuntos operativos y mucho menos convertir a los ciudadanos en informantes.

9. ¿Cómo afecta la inseguridad la psicología de la gente?

Nos hemos convertido en una sociedad esquizofrénica. El conflicto urbano genera un estado emocional que embarga a las personas. Muchas terminan somatizando el problema y se enferman. Otras huyen del entorno que sienten inseguro y que también las afecta. 

10. Y otras resuelven defenderse por sus propios medios, armarse...

Sí, intentan resolver los problemas con el pago de guardaespaldas o extorsiones, e incluso de sicarios para eliminar a los causantes de la inseguridad. Terminan involucrados en un torbellino de violencia que crea más inseguridad.

¿Quién es Pablo Emilio Angarita?

Nacimiento: Duitama,  1951.
Estudios: Derecho y Ciencias Políticas.
Cargos: docente, investigador, director del IPC, director del Centro de Investigaciones Jurídicas U. de Antioquia.
Pasatiempos: cine.

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