Material biodegradable para sustituir embalaje de poliestireno inventan dos jóvenes en Nueva York

Material biodegradable para sustituir embalaje de poliestireno inventan dos jóvenes en Nueva York

El poliestireno, material que se utiliza de manera masiva en la fabricación de embalajes, genera una gran cantidad de residuos.

01 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

El material, compuesto de raíces de hongos y desechos agrícolas, puede moldearse en cualquier forma, tiene bajo costo de producción y puede volver a usarse o aplicarse como fertilizante, según dijo Eben Bayer, uno de los dos inventores del "EcoCradle".

El poliestireno se utiliza, entre otras aplicaciones, para hacer platos, vasos y bandejas para alimentos en restaurantes de comidas rápidas o en los supermercados.

Es, también, el material blanco en bloques moldeados que protegen artefactos electrónicos y juguetes en sus cajas. Un material no reciclable ni degradable, derivado del petróleo y cuyos principales consumidores son China y Europa.

La producción mundial de poliestireno ronda los 35 millones de toneladas anuales y más del 70 por ciento del material se emplea en la construcción.

"Empleamos productos derivados o desechados de la agricultura que ni siquiera sirven para la alimentación de los animales", dijo Bayer.

"Lo que producimos es un material alternativo al poliestireno, que tiene el mismo desempeño físico, pero es degradable en el ambiente, o puede reciclarse".

El compuesto está hecho de pequeñas raíces de hongos, llamados mycelium, y desechos agrícolas como la cascarilla de arroz, trigo o semillas del algodón.

Bayer, quien creció en una granja en Vermont dónde él y su padre salían a recolectar hongos silvestres, había notado durante su adolescencia que las raíces de los hongos aglomeran trozos de hojas y madera, y se preguntó si podría tener alguna aplicación útil.

McIntyre encontró interesante la idea y ambos probaron diferentes tipos de hongos hasta determinar los que forman las raíces más fuertes.

Luego probaron esas raíces con diferentes productos residuales: en pocos días encontraron que las pequeñas raíces de los hongos se convertían en una masa densa de fibras que dan al compuesto un sustento estructural.

Bayer y McIntyre, que establecieron su empresa Ecovative con poco más que una buena idea, han patentado el producto ya en 30 países, y han recibido apoyo de la Agencia de Protección Ambiental, el Departamento de Agricultura y la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Asimismo recibieron el año pasado 500.000 euros del "Reto Verde" de la Lotería Postcode de Holanda, un premio que estimula el desarrollo de productos que disminuyan las emisiones de dióxido de carbono. 

Washington
Efe

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