La vida vertiginosa de Humberto Dorado

La vida vertiginosa de Humberto Dorado

Recibió 'El sol de los Pastos' en el pasado Festival de cine de Pasto y dice: "Este es mi Óscar", mientras muestra el galardón que le dieron por su vida y obra dedicada al medio.

02 de octubre 2009 , 12:00 a.m.

Humberto Dorado no le encuentra sentido a sentarse a hablar sobre su trayectoria artística y mucho menos a divulgar su vida. "¿Eso a quién le va a interesar?", dice, mientras se rasca la cabeza.

Él, que ha interpretado a más de cincuenta personajes a lo largo de su carrera artística y que a pasado por todas las vértebras del medio: teatro, cine y televisión, tiene la virtud de no repetirse.

Su espíritu autocrítico lo hace responsable de cada interpretación y en cada papel logra verse distinto. Aunque casi siempre luzca con su inherente barba.

Así que, antes de prender el primero de cinco cigarrillos que alcanza a aspirar en una hora de conversación, se dirige a su estudio e imprime seis hojas en las que resume su carrera artística de más de cuatro décadas, si se tiene en cuenta todo lo que hizo de niño.

Precisamente, por esa basta carrera y por sus raíces pastusas, que le permiten ser una suerte de embajador de esa ciudad, el Festival de Cine de Pasto le concedió el Sol de los pastos.

-Aquí está lo que yo he hecho-, dice. Estira las hojas, las pasa y se sienta en su sofá de cuero negro curtido, cómo esperando a ver qué es lo 'interesante' que se le va a preguntar.

-Si me lo permite voy a preguntarle su edad y quisiera saber cuántos de esos años le ha dedicado al medio-, me descargo.

-Ahí está en la hoja de vida ese dato. Responde de la manera más seca. Pero, finalmente, suelta el rollo e intento escudriñar aspectos de su vida que pocos se conocen de él.

A los 10 años, ya había actuado con apariciones de una sola palabra en la serie 'Hogar dulce hogar' y en una obra de teatro, cuando durante la representación de una compañía española, en la que estaban haciendo 'Otelo', le dieron ganas, realmente, de jugar a eso, al teatro.

"La muerte de Otelo a un metro de donde yo estaba fue emocionante. Se apagaron las luces, el telón se cerró, se acabó la obra y de repente se prendieron las luces y el muerto estaba parado. Esa sensación de poder morirse y resucitar fue fascinante", cuenta.

Durante su niñez y adolescencia asistió a las funciones que hacían en el Teatro Colón y al cine en matiné. Se convirtió en el fugitivo del colegio. De ahí que el libro más firmado por él sea el de disciplina del Andino -de alemanes- en donde cursó hasta cuarto de bachillerato, cuando no se lo aguantaron más y lo echaron.

"Me echaron, pero logramos hacer el grupo de teatro en español. Los colombianos nunca teníamos el chance de actuar, solo los alemanes. Entonces hicimos un movimiento estudiantil y ahí tuve mi primer maestro de teatro que era de Popayán: Víctor Muñoz Valencia", cuenta.

Su papá, nacido en Bolívar (Cauca), comerciante y cirujano plástico, lo mandó a una finca maderera en Río Negro, en ese departamento, para que trabajara, pero tampoco funcionó ahí. "La quebré", dice entre risas y mucho más relajado.

Llegó entonces a Bogotá en una moto de contrabando que había comprado en Brasil y sin finca. Sin quererlo, Humberto se había convertido en un dolor de cabeza para sus papás, sobre todo para su madre, una costeña, profesora de lenguaje que sufría con el solo hecho de que a su hijo le gustara el teatro.

"Mi papá era un encanto, de decisiones arriesgadas, pero fue un patrocinador de todo lo mío", recuerda.

Luego, en el Instituto Champagnat, encontró el "paraíso" porque le permitieron hacer teatro. Ahí montó y escribió obras de teatro del absurdo, aunque tampoco se salvó de las anotaciones en el libro de indisciplina.

Dorado hacía parte del movimiento estudiantil y cualquier excusa era buena para terminar en peleas callejeras, que empezaban como debates y concluían en lanzadas de piedras.

En esa época también empezó a ganar plata. Se instaló un circo frente al colegio y todos los días veía a los animales. Se hizo amigo de un domador de caballos que solo hablaba alemán y -benditos los años del Andino- lo contrataron de intérprete. "Pero el tipo era un avión y me ponía a limpiar la caca de los caballos. Una cuadra entera", dice.

La casa pintada

Dorado aún se acuerda de la dirección de su primera casa, en el centro de Bogotá, calle 4 No. 5-85. "El edificio todavía existe, ahí en frente filmamos 'La estrategia del Caracol', la caída de la fachada en la que aparece el letrero "Ahí tienen su hp casa pintada", recuerda emocionado.

Tenía un hermano y una hermana, pero ellos fallecieron en un accidente cuando Dorado tenía seis años, y se convirtió entonces en el hijo único.

Al salir del colegio, se matriculó en física, en la Universidad Nacional. El examen era difícil, pero pasó. "Incluso estoy pidiendo los resultados del examen de admisión", dice. Pero resultó una equivocación: a los ocho días se dio cuenta de que se había metido a la facultad de Ciencias de la Educación y se pasó entonces a los Andes a estudiar economía,. No duró mucho.

"La represión contra los grupos de teatro era echando a la gente y Los Andes no fue una excepción", dice.

Sin embargo y como había seleccionado antropología entre las materias electivas, se metió a esa carrera, pero se le embolataron unos papeles y mientras tanto se fue para Gorgona. Cuando volvió habían cerrado la facultad. Así que su otra gran opción fue irse para el Teatro Libre, en el que duró doce años.

Su ingreso a la televisión
"Me salí del Teatro Libre. Yo quería ser actor, escritor, pero había muchos problemas humanos dentro del grupo, así que después de la coproducción de la obra de Sartre 'A Puerta cerrada', decidí que tenía que hacer otra cosa", recuerda.

Un día se encontró con Alí humar, Kepa Amuchastegui y Jairo Soto y todos le propusieron hacer algo distinto. Aceptó las tres propuestas. "Desde ahí me acostumbre a hacer un montón de cosas al mismo tiempo", cuenta.

Hizo 'Cuentos del domingo', con Pepe Sánchez, escribió guiones, obras, las dirigió y se dedicó de lleno a este oficio en el que su modestia no lo deja reconocer que su nombre, desde hace mucho tiempo, es uno de los que más pesa.

"No sé cuanto pesa mi nombre, en la vida real peso 84 kilos. -Se ríe-. Y continúa "Sigo vigente por el espíritu rebuscador de mi bisabuelo".

Se convirtió luego en uno de los amigos más entrañables de Fanny Mickey. La conoció en el año 68 y junto a ella hizo toda su carrera profesional. Recuerda que iba ir a visitarla un sábado, cuando el viernes en la madrugada recibió la noticia de su muerte.

"Fue muy triste, pero ahora, ver el legado que dejó se volvió un impulso. Nos toca hacer lo que ella hacia sola", dice el actor.

Lina, su hija que hoy trabaja en cine y televisión en Londres, es el tesoro más grande que dice tener. De todos modos, el amor no le ha sido ajeno: con la mamá de su hija compartió 22 años.

Luego estuvo con Claudia Muñoz, que falleció en el 2002 y un año después, encontró el refugio en Elsa Victoria Muñoz, cuyos dos hijos son grandes amigos suyos.

Ahora su vida transcurre entre los personajes de la pantalla. No son pocos. El más reciente el de 'El penúltimo beso' y prepara otro para la nueva producción de RCN, 'Amor en custodia'. También están las obras de teatro que escribe y dirige y las clases de guión cinematográfico. Con semejante bagaje, no le gusta enseñar porque le cuesta tanto, como le costó contar lo que aquí está escrito. "No entiendo todavía toda esta carrera para qué", concluye.

Su trayectoria
Televisión: Hogar dulce hogar, La excluida, El coleccionista, Lo que debe ser, Por amor, El rey Lear; Las brujas de Salem, Mi otra vida, Operación zeta, El visitante, Los dueños del poder, Máscaras, Mi sangre aunque plebeya; Los cuervos, Marcela, Los hijos de los ausentes, La vida secreta de Adriano Ezpeleta, Paso al misterio, Suspenso 7:30, Dejémonos de vainas, Décimo grado, El lado oscuro del amor, Sueños y espejos, Castillo de naipes, Brujeres, La baby sister, Hasta que la plata nos separe.
Cine: Guionista y actor en: Reputado, Ganas de embromar, La estrategia del caracol, Águilas, no cazan moscas, El alma del maíz. Actor en: un hombre y una mujer con suerte, El reino de los cielos, Bituima, La deuda, La toma de la embajada, entre otros.
Teatro: Jinetes hacia el mar, La cantante calva, Un día el circo vino al pueblo, El rey se muere, Vietnam, Los inquilinos de la ira, Las comparsas de la calavera, La huelga, Art, Cita a ciegas, entre muchas más.

LUZ ADRIANA VELASCO

CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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