Colombia, modelo que deja lecciones para E.U. en Irak y Afganistán

Colombia, modelo que deja lecciones para E.U. en Irak y Afganistán

Esa es la conclusión que deja un extenso y detallado reporte publicado este martes por el Centro para los Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), en Estados Unidos.

29 de septiembre 2009 , 12:00 a. m.

De acuerdo con el informe, titulado "Enfrentando amenazas a la seguridad y estabilidad de un Estado en vías de fracaso: lecciones de Colombia", si bien todavía falta camino por recorrer, nuestro país es un modelo de éxito lleno de lecciones que bien podrían ser aplicadas por Estados Unidos ahora que enfrenta descomunales retos en Irak y en Afganistán.

El estudio se concentra en una década de reformas e iniciativas que adelantaron gobiernos de ambos países para enfrentar el reto que suponían el narcotráfico y su confluencia con los grupos armados ilegales.

"Cuando decidimos arrancar este proyecto pensamos lo bueno que sería para E.U. no solo mirar sus fracasos y limitaciones, que es algo importante, sino experiencias exitosas como la colombiana", dijo John Hamre, presidente del CSIS y quien le hizo los "honores oficiales" al documento.

En el lanzamiento estuvieron presentes la embajadora Carolina Barco, el viceministro de Defensa, Sergio Jaramillo, y diversos representantes del Departamento de Estado, del Pentágono, del Congreso y de la academia de E.U.

El estudio tiene 77 páginas y está dividido en capítulos en los que se evalúan diversos componentes. Entre ellos, un repaso de los gobiernos de Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, el rol estadounidense, las iniciativas que funcionaron, las que fracasaron y las que hay que mejorar para preservar los avances.

Clave, el papel del Estado

El reporte llega a varias conclusiones. La primera, y central, es que el país solo pudo comenzar a pasar la pagina de su violencia cuando el Estado comenzó a ejercer control territorial en zonas controladas por los grupos armados y por los narcotraficantes.

"La crisis de seguridad colombiana emanaba de un Estado débil e incapaz de ejercer autoridad en grandes porciones del país", dice el reporte.

Según éste, fue Uribe, principalmente, quien entendió el reto al expandir el tamaño y la capacidad de las Fuerzas Armadas, complementado el esfuerzo con programas que llevaran "Estado" y desarrollo a las poblaciones olvidadas.

De acuerdo con el  estudio, los primeros esfuerzos del Plan Colombia fracasaron parcialmente pues se concentraron sólo en fumigar cientos de miles de hectáreas de coca sin ofrecer alternativas a las pobladores ni ejercer control sobre el territorio.

Según Jaramillo, el gobierno anterior -el de Pastrana- no tenía un plan como tal ni tampoco estaba integrado con las ideas que tenían los estadounidenses en su momento.

Eso cambió, dice, a partir del 2003, cuando el gobierno comenzó a desplazar a los grupos armados de sus territorios e implementó programas que llevaron desarrollo a esas remotas zonas. Algo que se pudo hacer gracias a la movilidad aérea que aportó E.U., que donó cientos de helicópteros, y a los impuestos que impuso el gobierno a los más ricos para poder financiar los operativos.

Y de allí una de las principales lecciones que aprender: ni la erradicación de cultivos ni el desarrollo alternativo son posibles sin una fuerte presencia del Estado en el terreno. Algo, dicen los autores del estudio, que no existe para el caso de Afganistán.

Un punto esencial aquí, según el informe, es que la nueva presencia del Estado debe "institucionalizarse" a través de iniciativas privadas y públicas que proporcionen educación, salud, trasporte y comunicaciones, al igual que crédito y apoyo técnico para el desarrollo.

Asumir el conflicto como propio

De la misma manera, el reporte destaca que parte del éxito se funda en que E.U nunca ha asumido el conflicto como propio. 

"E.U. ha invertido mucho dinero pero el grueso del costo y esfuerzo ha sido colombiano" dice Peter DeShazo, uno de los autores del informe. Eso, en contraste con Irak o Afganistán, donde el gasto y la responsabilidad son eminentemente estadounidenses.

De hecho, parte de la estrategia siempre ha sido la de "entrenar a los entrenadores" para, eventualmente, entregar el control de todos los equipos a Colombia y reducir la huella -y el gasto- de E.U.

De acuerdo con Johanna Mendelson Forman, que también colaboró en el reporte, hay otro elemento clave: los colombianos y su sentido de pertenencia frente al problema. "La seguridad en Colombia se convirtió en un bien común", sostiene la académica.

El reporte también destaca las falencias e iniciativas necesarias si se quiere preservar lo ganado. Anota, por ejemplo, que la Policía aún no está preparada para reemplazar al Ejército una vez éste cumpla su cometido y dice que, por lo tanto, debe crecer en tamaño y profesionalismo.

Subraya, a su vez, que el sistema judicial -la capacidad del Estado para investigar y castigar a los criminales- sigue siendo la principal debilidad del país y debe ser una prioridad para el gobierno.

También afirma que el respeto a los derechos humanos y las libertades civiles deben ser centrales para que el Estado pueda consolidar las ganancias en materia de seguridad.

Pese a todo, el estudio sostiene que los avances aún "son reversibles", dada la continua presencia del narcotráfico, que no desaparecerá mientras E.U. y Europa sigan consumiendo drogas.

Para consultar el reporte: http://csis.org/publication/countering-threats-security-and-stability-failing-state

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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