Cambio de pareja

Cambio de pareja

28 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

Como estaba previsto, la Democracia Cristiana (CDU), a la que pertenece la actual canciller Ángela Merkel, ganó las elecciones en Alemania; pero, como estaba previsto, no logró ganarlas por mayoría absoluta y necesita un aliado para gobernar; así pues que, como también estaba previsto, romperá su llave con el rival tradicional y ocasional socio, el Partido Socialdemócrata (SPD), y tendrá como pareja al derechista Partido Liberal (FDP).

No hay sorpresas en lo ocurrido, aunque sí en los números. Hubo récord de abstención (72 por ciento). CDU desmejoró levemente sus resultados del 2005, cuando subió al poder Ángela Merkel: de 35,2 por ciento a 33,7. Los liberales, tras 11 años en el ostracismo, consiguieron un jugoso 14,6. Progresan los antiguos comunistas (La Izquierda), que, con 12 por ciento, sobrepasan a los Verdes. Y estos suben levemente al 10,6. En cambio, los socialdemócratas sufren serio revés al caer del 34,2 al 23,1, su peor resultado desde 1949, cuando, junto con el CDU, refundaron la política alemana tras la Guerra.

La alianza entre centro y derecha promete una política "neo-neoliberal", como lo quería el FDP: reducción de impuestos y despidos baratos. Su líder, Guido Westerwelle, será el nuevo ministro de Relaciones Exteriores, cargo generalmente reservado al jefe del partido minoritario en la coalición. Pero, aun cuando Westerwelle se ha preparado desde hace años para ello, será difícil que desplace la imagen de Merkel, estrella de múltiples cumbres y clara líder de la Europa comunitaria.

El SPD tiene por delante un viacrucis: debe renovar cuadros, replantear programas y decidir si, además de los Verdes, se unirá en la oposición con la fuerza nostálgica que representan los herederos del herrumbroso comunismo de la Alemania Oriental.

¿El giro de Alemania hacia la derecha significa que Europa se inclinará hacia allí? ¿Espera a España un cambio de signo dentro de dos años? Algunos analistas lo creen así. Pero es peligroso extrapolar situaciones generales desde circunstancias particulares.

La prueba es que, mientras Merkel cambiaba la compañía socialista por la de un grupo conservador, en Portugal ganaba de nuevo el socialista José Sócrates, mientras que el conservatismo (Partido Social Demócrata, pero solo de nombre) recibía una paliza. No logró Sócrates la mayoría absoluta, pero el Partido Comunista y el Bloque de Izquierda se la darán. Así que no conviene hablar de oleadas ni tendencias en una sola dirección.
editorial@eltiempo.com.co

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