El rescate de Unilago

El rescate de Unilago

Guillermo Santos Calderón destaca los avances en la lucha contra el contrabando y la ilegalidad que ha tenido la administración del centro comercial de tecnología en Bogotá.

27 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

Unilago, el centro de tecnología de Bogotá ubicado en el norte de la ciudad, no ha tenido un buen reconocimiento de los capitalinos. Esta percepción empezó a cambiar ya hace algún tiempo bajo la actual administración.

Los colombianos debemos dejar de destruir para empezar a construir. Darles una segunda oportunidad a todas aquellas situaciones que no han sido buenas en el pasado. Esa época tiene que cambiar si se hace con juicio.

Es lo que hay que hacer con Unilago, que ha venido cambiando para convertirse en un centro de ventas de tecnología serio, reconocido y legal. Los temas de contrabando, ilegalidad y 'tumbadas' que antes lo caracterizaban han quedado atrás. La Dian, que antes entraba como una tromba para detectar contrabando, actualmente hace campañas didácticas para que los almacenes entiendan en lo que deben estar y se ha convertido en un amigo estratégico en lugar del enemigo policivo que era antes.

Este proceso requiere una gran ayuda de la administración de Bogotá y de su alcalde, pues lo que está pasando afuera de Unilago contradice lo que ocurre adentro. En sus periferias, los que venden piratería le ponen en la cara al transeúnte los listados de juegos y programas piratas para que se los compren, inclusive voceándolos como si se tratara de una venta de frutas: "¡juegos, programas!". Solo les falta añadir al final... "¡ilegales!".

Esto no habla bien del Código Penal y de las leyes contra los delincuentes, porque actualmente no cuentan con castigos importantes para los que incurran en este delito. Por esto, cuando los capturan, los fiscales los dejan salir de inmediato y siguen delinquiendo.

Todo tiene una solución. Samuel Moreno podría seguirle los pasos a Medellín, que ha combatido exitosamente la piratería luego de que el anterior alcalde, Sergio Fajardo, emitió el Decreto 1617 del 27 de julio del 2005, que dice: "Por medio del cual se prohíbe la venta, distribución y comercialización de libros, pases de cortesía, boletos, contraseñas, tiquetes, CD piratas y demás ejemplares ilícitos, así como de toda clase de material pornográfico, en el Municipio de Medellín". Este decreto endurece las penas por este delito y lo llevó a fortalecer la lucha contra la piratería, con la consecuente disminución.

Da pena bogotana caminar por los alrededores de Unilago viendo cómo se comete tan rampante e impunemente este delito, al igual que en muchos semáforos, Sanandresitos y otros sitios de la capital, en los que la piratería es el pan de cada día. Ojalá se tramite una ley nacional que permita combatir exitosamente este delito. ¡Y que sea pronto!

guisan@eltiempo.com.co

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