Por casualidad, el Ciat descubre una nueva variedad de yuca

Por casualidad, el Ciat descubre una nueva variedad de yuca

Unas semillas abandonadas llevaron a descubrir que una especie puede soportar largos períodos sin deteriorarse, ni perder la viabilidad para nuevos sembrados.

25 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

El olvido accidental de unas yucas que quedaron por fuera de un paquete que se envió para unas pruebas científicas está a punto de convertirse en uno de los mayores descubrimientos para lograr que este alimento no se deteriore tan rápido como ocurre hasta ahora.

La peculiar situación se dio en el Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat), en Palmira, que posee la mayor colección de variedades de yuca del mundo, muchas de ellas desarrolladas por los científicos de esta institución.

La historia comenzó cuando se empacó y envió un lote de raíces de yuca ricas en caroteno para pruebas de biodisponibilidad; es decir para saber si el caroteno puede ser absorbido fácilmente por los seres humanos y convertirlo en un micronutriente esencial, como es la vitamina A.

Dos meses después del envío, un investigador descubrió casualmente un puñado de raíces sobrantes que fueron dejadas en un cuarto de almacenamiento.

No ocultó su sorpresa al comprobar que la yuca estaba en excelentes condiciones, cuando lo normal es que se degrade a los dos o tres días de haber sido cosechada, haciéndola inutilizable como alimento o para fines comerciales.

Entendiendo la importancia potencial de este descubrimiento, el investigador dio voz de alerta.

"Las raíces debieron haber estado completamente dañadas -explicó Hernán Ceballos, coordinador del programa de Yuca del Ciat- pero cuando se abrieron estaban sin ningún síntoma de deterioro. También fue interesante ver que el color amarillo (del caroteno) se había desvanecido.

Una hipótesis bioquímica puede explicar este hallazgo: la actividad antioxidante de los carotenoides da a las raíces cierto tipo de tolerancia al deterioro fisiológico poscosecha", dijo.

El alcance del impacto potencial del descubrimiento es amplio ya que el deterioro poscosecha es una de las principales limitaciones de la producción, transporte y procesamiento de la yuca. "El deterioro ejerce presión en todo el sistema de producción de la yuca, anotó Ceballos. La raíz debe retirarse del suelo y ser procesada o consumida dentro de un período de tres días; imagínese las ventajas si los agricultores pueden cosechar toda su yuca inmediatamente, almacenarla en condiciones seguras y sembrar un nuevo cultivo inmediatamente".

Para la industria, la tolerancia al deterioro significa que si se descompone un camión o si se presenta un corte de energía en una planta de procesamiento, los tubérculos podrán utilizarse, situación que no ocurre ahora.

Ceballos y su equipo han establecido una serie de experimentos para evaluar el deterioro de las raíces en períodos de hasta 40 días.

También han sido rigurosos en establecer si las raíces supuestamente tolerantes al deterioro fueron de alguna manera afectadas por otras variables, como una estación de cultivo con niveles inusuales de precipitación, al igual que la posible influencia de un contenido de materia seca en las raíces que fuera más bajo que lo normal, lo cual puede reducir la tasa de deterioro.

Pero el equipo está esperanzado en que el descubrimiento apoye un estudio anterior, realizado en el 2004, que encontró una relación débil pero positiva entre el contenido de carotenoide y la tolerancia al deterioro.

"La buena suerte de hallar cosas valiosas por casualidad es parte de la vida de un científico, como fue el descubrimiento de la penicilina por Fleming", dice Ceballos. "No esperamos que en 20 años la yuca se almacene como la papa o la batata, pero es posible que las raíces puedan permanecer de dos a tres semanas entre la cosecha y el procesamiento, sin estropearse. Esa será una contribución.

"Más allá de cualquier otra cosa, este descubrimiento indica que hay gran valor en la yuca, y que hay tesoros escondidos en su germoplasma que sólo están esperando pacientemente que nosotros los descubramos", concluyó.

El Ciat es uno de los 15 centros que son financiados por 64 países, fundaciones y organizaciones internacionales que constituyen el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional.

Colaboración del Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat).  

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