Sala que 'oye' a Farc interceptó a magistrado

Sala que 'oye' a Farc interceptó a magistrado

23 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

La Sala Gris, el sitio desde donde se monitorean las comunicaciones de las Farc y que ha sido clave en casos como la captura de la extraditada 'Sonia', fue uno de los dos centros de escucha desde los que se interceptó -en agosto pasado- el celular del magistrado auxiliar Iván Velásquez.

Iván Casas, el ferretero de Facatativá que denunció una supuesta extorsión, afirmó que un hombre que se identificaba como 'Jorge Boyaco', jefe del frente 42 de las Farc, le exigía 5 millones de pesos.

Por eso, cuando en la investigación fue mencionado un jefe de las Farc y un fiscal de Bogotá pidió interceptar dos celulares, la orden fue enviada a la Sala Gris. Aún no es claro quién logró 'colar' el número de Velásquez en la orden, pero es un hecho que sabía cómo opera la plataforma Esperanza de la Fiscalía, que controla el sistema de escuchas legales de la Policía Judicial.

La Sala Gris está en un sitio estratégico de una instalación militar y allí permanentemente hay dos fiscales adscritos a la Unidad Antiterrorismo y un grupo especial del CTI que trabaja estrechamente con Inteligencia Militar.

Como lo informó en primicia este diario, el funcionario que analizó las conversaciones de Velásquez afirmó que no sabía de quién se trataba y después de cuatro días pidió cancelar la orden, "porque los diálogos monitoreados no tenían ninguna relación" con la extorsión al ferretero.

Esa primera interceptación terminó el 18 de agosto, pero quien movió los hilos del asunto logró que un día después fuera 'chuzado' de nuevo en otro caso: una investigación por secuestro.

Esta vez la escucha se hizo en la Sala Esperanza, en el mismo búnker de la Fiscalía.

La rapidez en ese proceso no es usual. "Puede pasar un largo tiempo antes de que eso ocurra, porque hay que cumplir con protocolos (...) Por la cantidad de órdenes que se tramitan a diario, las solicitudes de interceptación 'deben hacer cola'", explicó una fuente que conoce el caso.

La segunda interceptación la pidió un fiscal de Fusagasugá que investigaba el secuestro de un ganadero. La víctima había sido liberada por el Ejército a principios de año en el operativo en el que fue capturado 'el Negro Antonio'. Quien puso en el proceso el teléfono de Velásquez sabía que el caso seguía abierto.

La Fiscalía y la Policía, que ya retiró a tres uniformados que participaron en una de las interceptaciones, siguen intentando descifrar quién quería 'escuchar' al magistrado estrella de la parapolítica usando para ello órdenes aparentemente legales.

El propio director de la Policía, general Óscar Naranjo, dijo que los tres uniformados responsables de la segunda interceptación a Velásquez no siguieron los protocolos establecidos para este tipo de casos y habían incurrido en irregularidades. Por eso, pidió a la Procuraduría que los investigue y se analiza usar la facultad discrecional para retirarlos de la institución.

Lo que es un hecho es que una conversación de Velásquez con un funcionario de la embajada de E.U., divulgada por un medio de comunicación, se interceptó el 21 de agosto con la orden emitida en el caso del secuestro.

Ayer, después de que EL TIEMPO reveló que la Procuraduría cerró su sala de interceptación, el ministro Fabio Valencia le pidió al procurador, Alejandro Ordóñez, que explique cómo funcionaban esas dependencias y si desde allí se realizaron 'escuchas' ilegales.

REDACCIÓN JUSTICIA

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