Tres ganaderos afectados por la guerra destapan sus heridas y cuentan su historia

Tres ganaderos afectados por la guerra destapan sus heridas y cuentan su historia

El gremio asegura que, en medio del conflicto, algunos sectores del país han estigmatizado a sus miembros, y por eso quieren mostrar que también ha puesto muertos y secuestrados.

19 de septiembre 2009 , 12:00 a. m.

El gremio ganadero, cuestionado en ocasiones por su cercanía con el paramilitarismo, quiere mostrar que también ha sido víctima de la violencia en Colombia.

Y un primer paso lo dio el pasado jueves la Fundación Ganadera Nacional (Fundagán) y la Universidad Sergio Arboleda con la presentación del libro Acabar con el olvido.

La publicación tiene un listado de los 3.293 ganaderos asesinados o plagiados desde 1972 hasta el año pasado.

Según el libro, los principales agresores han sido las Farc, a quienes se les atribuye el 26 por ciento de los crímenes. El Eln es responsable del 18 por ciento y los 'paras' del 16 por ciento.

Igualmente, el texto tiene fragmentos de testimonios entregados por familiares y ganaderos afectados por la violencia.

El presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, reconoció que en el gremio ha habido personas que han transgredido la Ley, como Rodrigo Tovar 'Jorge 40' y Salvatore Mancuso. Incluso hay investigaciones contra varios ganaderos por auspiciar grupos de autodefensa.

Sin embargo, aseguró que por unos pocos no se puede cuestionar a todos los ganaderos del país.

Para Lafaurie, hay sectores que no quieren reconocer la afectación que ha tenido el gremio en el conflicto. "Nuestros ganaderos no son víctimas de segunda clase", dijo.

'Durante cinco años prácticamente viví de la caridad de mis amigos'

"Yo logré sacar mi ganado antes de que se lo llevaran, porque a otras personas, como a Octavio Sarmiento (asesinado), se le llevaron más de mil reses. Y se las llevaron caminando, sin que las autoridades las encontraran".

Así inicia su historia este ganadero de Tame (Arauca), quien contó que en el 2001 tuvo que dejar tirada su finca de más de 2.000 hectáreas por presión de las autodefensas.

Aseguró que en la región los 'paras' llegaban a las veredas con un grupo armado y con otro a caballo, que se dedicaba a llevarse el ganado.

Según su relato, los 'paras' se apoderaron de su finca y de todo lo que había en ella. Ni siquiera le permitieron dejar un mayordomo.

"Yo tuve que salir de Tame y solo podía ir de vez en cuando, pero sin demorarme mucho. Prácticamente durante cinco años, yo que era un ganadero, tuve que vivir de la caridad de algunos", relató.

Desde hace dos años está tratando de volver a poblar su finca, a la que va de vez en cuando, aunque trata de no demorarse mucho.

A sus 13 años, Patricia quedó sin familia, lisiada y sin finca

En la tarde del 7 de septiembre de 1986 la familia Reyes Vargas fue emboscada por guerrilleros de las Farc cuando llegaba a su finca, El Asomadero, en Icononzo (Tolima).

Patricia, quien entonces tenía 13 años, recuerda que fueron muchos los disparos que les hicieron.

Ella quedó tendida en el piso del carro, casi sin poder respirar por una bala que le atravesó un pulmón. En total recibió nueve tiros en su cuerpo. A un lado quedaron sin vida su hermana, de 7 años, y su mamá.

Su padre logró mover la camioneta en la que iban, y con las llantas pinchadas alcanzó a llegar hasta Icononzo, a 20 minutos del sitio.Tras esto, ella y su padre tomaron la decisión de no volver al predio. La guerrilla, además, se llevó unas 500 cabezas de ganado.

Tras permanecer hospitalizada por tres meses, junto a su padre decidieron marcharse al exterior. Él tomó la determinación de no volver al país.

Hoy, 23 años después, Patricia, quien tiene que caminar apoyada en un bastón, pues una bala le afectó la columna, está tratando de recuperar el predio. A comienzos de los 90 el desaparecido Incora adjudicó los terrenos a terceros, como baldíos.

Desde hace 4 años está de oficina en oficina haciendo trámites para que le devuelvan la finca, pero no ha podido. "Del ganado -asegura- no quedó ni el cuero".

Aquiles les pidió a secuestradores que lo mataran

Aquiles Trevisi aún no olvida el 14 de julio del 2007 cuando estaba en su finca San Lorenzo, en San Alberto (Cesar).

Esa tarde, aparecieron cuatro hombres armados que se identificaron como miembros de las Farc y lo obligaron a subirse a una camioneta.

Luego lo llevaron a un monte, donde lo mantuvieron en un cambuche. Ahí pasó su cumpleaños número 77.

Veintiocho días después del plagio, el Gaula lo liberó.

"La noche anterior a la liberación me sentía cansado y estaba muy deprimido, así que les dije 'háganme un favor, ¡mátenme!, pero con un tiro en la espalda o en la nuca, donde yo no vea el arma'", recordó.

Tras el secuestro, no quiso volver a su finca, de unas 150 hectáreas. Ahora tiene a un capataz encargado del fundo, al que coordina por teléfono desde Barranquilla o Bogotá.

"Yo amo el campo, y me gustaría pasar lo que me queda de vida junto al ganado, pero ahora tengo que vivir como un desplazado", aseguró.

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