El G-20 buscará establecer límites al poder de los bancos

El G-20 buscará establecer límites al poder de los bancos

Que el tamaño de los riesgos sea respaldado por sus propias reservas y un adiós a los bonos exagerados para los directivos es lo que buscarán las naciones poderosas.

19 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

Un año después de la quiebra del Lehman Brothers, el banco de inversión de E.U., que profundizó la crisis internacional en septiembre del 2008, los veinte países más poderosos del mundo se reúnen esta semana en Pittsburgh para buscar fórmulas que permitan darle un nuevo orden al sistema financiero global.

Todo indica -al menos sobre el papel- que varios de ellos no están dispuestos a seguir soportando el poder ejercido por los grandes banqueros, muchos de los cuales llegaron a límites insospechados, con tal de inflar exageradamente sus ganancias.

Esto lo hicieron, aprovechando una evidente ausencia de regulación y control de los gobiernos, que finalmente llevó a muchas entidades a asumir riesgos exagerados y luego a la quiebra.

El ambiente previo a la reunión del G-20 es tenso, en la medida en que algunos países van a plantear la urgencia de limitar al máximo las altas bonificaciones de los banqueros, que han sido consideradas unas de las detonantes de la debacle por una avaricia sin límites.

La propuesta será encabezada por países como Alemania, Francia e Inglaterra, que acordaron proponer esta semana en Pittsburgh (E.U.) esa clase de políticas en todo el mundo.

"Los estados no pueden estar en situación de ser extorsionados por bancos demasiado grandes y demasiado ramificados", advirtió la canciller alemana, Ángela Merkel.

De manera concreta, los países europeos quieren impulsar la propuesta de obligar a los bancos de importancia sistémica y estratégica a aumentar sus reservas de capital en casos de emergencia. "Entre mayor sea el riesgo que asuma un banco, mayores serán los requisitos que deberá cumplir con las reservas propias", dijo Merkel.

El ex superintendente de valores de Colombia, Jorge Gabriel Taboada, explica que con esta propuesta se busca evitar que la crisis de las entidades se extienda al resto del aparato productivo de los países.

"El debate es tratar de reducir el riesgo sistémico y el riesgo moral, obligando a las entidades a poner más capital y llegar a la posibilidad de liquidarlas sin afectar la economía".

Para los observadores, el punto clave de la propuesta europea es acabar con un principio que ha rondado en el sector financiero: 'privatizar ganancias y socializar pérdidas'.

Esto fue precisamente lo que se dio en E.U. y otros países, cuyos estados se vieron en la obligación de lanzar ayudas multimillonarias a las entidades financieras para evitar una debacle de mayores proporciones.

El costo fiscal de esas ayudas fue gigantesco y la cuenta de cobro pasará por un aumento sustancial de los impuestos a los contribuyentes, que serán finalmente quienes pagarán los platos quebrados por los banqueros.

¿Y los gobiernos qué?

Hay quienes creen que el tema de un mayor control a los mercados no solo debe pasar por poner límite a los bancos, sino por el hecho de que se reconozca y se corrijan errores estatales cometidos por el afán político de algunos gobiernos de facilitar el acceso al crédito de muchas personas de alto riesgo, con tal de conseguir votos. 

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