Diversificar exportaciones: reto del país

Diversificar exportaciones: reto del país

Expertos creen que Colombia debe buscar nuevos socios sin abandonar al vecindario.

19 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

Nunca como ahora el país se ve obligado a ampliar los destinos de sus exportaciones y a diversificar la oferta de productos que puede colocar en el mercado internacional.

Más de la mitad de las ventas al exterior de Colombia se dirigen a Estados Unidos y Venezuela, y la misma proporción corresponde a las llamadas tradicionales (petróleo, carbón, café y ferroníquel).
A la frase acuñada hace casi 35 años por el entonces presidente Alfonso López Michelsen de 'exportar o morir', podría agregársele unas más para ponerla a tono con la situación actual: diversificar mercados, las mercancías vendibles en el exterior y aumentar el número de empresas exportadoras.

Una desaceleración o recesión de la economía estadounidense, como sucede hoy, sumada a la caída de los precios del petróleo, golpea sobremanera las exportaciones colombianas, que bajaron 19,6 por ciento entre enero y julio. Las despachadas a Estados Unidos cayeron 23,9 por ciento.

A Venezuela, primer receptor de productos no tradicionales de Colombia, dentro de los cuales se destacan los bienes industriales, la facturación en el primer semestre se mantuvo en el mismo nivel del año pasado, pero en solo julio cayó 28,4 por ciento, para acumular en los primeros siete meses del año un declive de 4,5 por ciento.

Las continuas amenazas del presidente Hugo Chávez de restringir el ingreso de mercancías colombianas y la más reciente de bloquearlas totalmente, lo mismo que la administración de las divisas para pagar importaciones, más otras trabas burocráticas obligan a los empresarios y al Gobierno colombiano a poner de verdad en práctica la vieja consigna de la diversificación de destinos, bienes y servicios y la base empresarial exportadora.

Mirar más allá

Colombia, coinciden expertos, empresarios y dirigentes gremiales como Javier Díaz, presidente de Analdex (gremio de los exportadores), tiene que mirar más allá de los compradores regionales, sin dejar de atenderlos, pues son, los que muchos llaman, sus mercados naturales.

Y al extender la visión hacia Europa, Asia e incluso el Medio Oriente y África es imprescindible diseñar una estrategia exportadora de largo plazo que, dice Díaz, pueda articular la política de transformación productiva que lidera el Ministerio de Comercio con la ampliación de la oferta exportable y el tema empresarial.

Un par de datos dan una muy buena idea de la reducida base exportadora: 20 empresas hacen más de la mitad del total de las exportaciones colombianas.

El Gobierno se la está jugando toda con la política de transformación productiva, mediante la cual Colombia pueda insertarse exitosamente en los mercados internacionales, con productos y servicios de alto valor agregado, excelente calidad y elevada demanda mundial.

En un primer grupo se trata de impulsar sectores que ya exportan con el lema de producir más y mejor de lo bueno. Ya fueron seleccionados cuatro (industria de la comunicación gráfica, autopartes, energía eléctrica, bienes y servicios conexos, y textil, confección, diseño y moda).

El segundo grupo a impulsar está conformado por cuatro sectores nuevos y emergentes (servicios tercerizados a distancia -BPO&O-, software y servicios de tecnologías de información, cosméticos y artículos de aseo y turismo de salud).

El ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, ha dicho que con ese programa "estamos transformando el sector productivo colombiano mediante una sólida alianza público-privada".

Siendo un programa de largo plazo, como es sabido por todos, al igual que la diversificación mencionada, no se pueden esperar resultados a la vuelta de la esquina, pero la situación internacional y los problemas comerciales con Venezuela y Ecuador, además de los políticos, obligan a tomar acciones a corto plazo para evitar un descenso mayor de las exportaciones y en lo posible recuperar algo del terreno perdido.

Los mercados vecinos son prácticamente la única alternativa y hay que aprovechar los acuerdos comerciales firmados con varios de ellos: Chile, Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), la agónica Comunidad Andina (Perú, Bolivia y Ecuador, si desmonta las restricciones), Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador), Panamá, toda la región Caribe, México, Canadá y, por supuesto, Estados Unidos. Con República Dominicana se espera poder iniciar negociaciones con miras a un tratado comercial.

En una acción más allá del hemisferio, se suscribió un acuerdo con los cuatro miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio y en este momento se negocia un tratado de libre comercio con la Unión Europea, proceso que se espera finalice en Bruselas (Bélgica) la semana próxima, y hay conversaciones con Japón con miras a suscribir un tratado comercial.

El objetivo, dice Luis Guillermo Plata, es tener el año entrante nueve tratados con 45 países que albergan más de 1.000 millones de consumidores, iniciativa que cuenta con todo el apoyo de Analdex.

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