Rusia no instalará misiles en Kaliningrado, tras replanteamiento del escudo antimisiles de E.U.

Rusia no instalará misiles en Kaliningrado, tras replanteamiento del escudo antimisiles de E.U.

La decisión de Obama de archivar el proyecto de Bush es un guiño a Rusia, que se alegró con la noticia y que anunció que se abren las puertas a mayor cooperación en la reducción de armas nucleares.

17 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

"Esta (decisión del presidente Barack Obama) hace que Rusia evalúe atentamente nuevas oportunidades de cooperación", dijo una fuente del Kremlin, quien agregó que ayudaría en la discusión sobre desarme e iniciativas de no proliferación.

Así mismo, Rusia anunció que abandonó su proyecto de desplegar misiles de tipo Iskander en su enclave de Kaliningrado después de que Estados Unidos renunciase a instalar un escudo antimisiles en Europa del Este.

Por su parte, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, celebró este viernes la decisión "justa y valiente" de Estados Unidos de renunciar a un proyecto de escudo antimisiles en Europa al que Rusia se oponía.

"La reciente decisión del presidente estadounidense Barack Obama, que anula el proyecto de construcción de un sistema de defensa antimisiles en Europa nos inspira pensamientos positivos, y espero realmente, que después de esta decisión justa y valiente, haya otras", declaró Putin.

Estados Unidos anunció el jueves que renunciaba a su proyecto de escudo antimisiles en Europa del Este elaborado durante el mandato de su predecesor, George W. Bush, y que Moscú veían como una amenaza aunque Washington asegurase que iba dirigido contra Irán.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, volvió a sorprender al anunciar el jueves su decisión de archivar, por ahora, el polémico escudo antimisiles -que empujó George W. Bush en su administración- para remplazarlo por un nuevo sistema de defensa que, dijo, será más eficiente y brindará mejor protección a Europa de eventuales ataques de Irán y Corea del Norte.

Bush y sus colegas republicanos en el Congreso habían diseñado un sistema que pretendía colocar hasta 10 misiles interceptores en Polonia y un radar en República Checa.

Esos planes, sin embargo, habían enfriado las relaciones con Rusia, que siempre los vio como una agresión en su patio trasero.

De hecho, muchos analistas coinciden en que los merodeos de Moscú por Latinoamérica y la venta de armas a Venezuela son parte de esta puja geoestratégica.

El nuevo sistema planteado llega ahora tras una revisión ordenada por Obama y que encabezó el secretario de Defensa, Robert Gates, curiosamente el mismo que desarrolló el escudo antimisiles de Bush.

"Este nuevo sistema estará listo más rápido, está basado en programas que han demostrado su eficacia y ofrecerá una mejor defensa frente a la amenaza de ataques con misiles que lo que hacía el anterior", dijo el Presidente.

De largo alcance

Según funcionarios de la administración, el plan de Bush se basaba en la premisa de un posible ataque con misiles de largo alcance, algo que Irán tendría apenas en el 2015 ó 2020.

La nueva estrategia se basa en un modelo empleado por la Armada -el Aegis- que se concentra en la interceptación de misiles de corto y medio alcance, que ya posee el régimen de Teherán y que podría golpear a Turquía -miembro de la Otan- y las fronteras de Europa, e inclusive a Israel.

Los nuevos misiles interceptores de E.U. estarán asentados en barcos y serán guiados por radares y sensores que se instalarán en Europa. Además, dicen las fuentes, serán mucho más baratos que el escudo.

Aunque la movida fue aplaudida por los demócratas -y, por supuesto, por Moscú- generó cerrado rechazo en las toldas republicanas y en Praga y Varsovia.

"Esto es un desastre para Polonia", dijo a la 'CNN' una fuente del Gobierno polaco. Estos países, también miembros de la Otan, habían invertido gran capital político en el escudo, que veían como su defensa disuasiva ante cualquier avance expansionista de Moscú.

Recuerdan, por supuesto, la invasión soviética durante la Segunda Guerra Mundial -en el caso de Polonia- y la alineación forzosa de Checoslovaquia con el Kremlin al finalizar ese conflicto. Temor que ha crecido en años recientes con la resurrección del nacionalismo ruso liderado por el premier Vladimir Putin.

Para los republicanos, la decisión no es otra cosa que un "apaciguamiento" frente a Rusia. "Estamos abandonando a nuestros aliados y poniendo en riesgo la seguridad nacional. Esta decisión no hace más que fortalecer a Rusia y a Irán a costo de nuestros amigos", afirmó John Boehner, líder en la Cámara.

John McCain, que enfrentó a Obama durante la contienda presidencial, catalogó la decisión de "errada y peligrosa".

Pero Gates, que es republicano, salió en su defensa: "Esto no fue por Rusia y aquellos que afirman que estamos abandonando la defensa antimisiles están desinformados o tergiversan".

En este caso, probablemente ambos bandos tienen la razón. En otras palabras, Obama quizás cedió terreno frente al Kremlin en un implícito reconocimiento del poder ruso, pero con un ojo puesto en otras ambiciones de primer nivel, como obtener la colaboración rusa en la guerra en Afganistán y sumarlo a la presión contra Teherán para que abandone su programa nuclear.

Además, dados la crisis económica interna y los yunques que son las guerras de Irak y de Afganistán, Washington tampoco cuenta con muchos recursos.

SERGIO GÓMEZ MASERI*
COR
RESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

*Con AFP

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