¿Qué esperar de la inflación durante los próximos meses?

¿Qué esperar de la inflación durante los próximos meses?

En el corto plazo no se ven riesgos asociados a un cambio de tendencia abrupto en el comportamiento del nivel de precios de la economía, lo cual da tranqulidad al mercado.

16 de septiembre 2009 , 12:00 a. m.

En las últimas semanas, los distintos agentes del mercado de renta fija han empezado a mostrar un mayor apetito por títulos que de alguna manera provean una cobertura frente al comportamiento futuro de la inflación.

Lo anterior no solo se ha visto reflejado en una mayor demanda de los inversionistas por títulos corporativos indexados al IPC, sino que en el mercado de deuda pública los TES UVR son lo que mejor comportamiento han mostrado durante los últimos días.

De este modo, en el último mes, la inflación implícita, que podría ser entendida como una proxy de las expectativas de inflación promedio de los agentes del mercado en el mediano y largo plazo, ha presentado incrementos importantes.

Entre el 11 de agosto y el 11 de septiembre la inflación implícita a 2010 presentó un incremento de 16 pbs al ubicarse en 2,36 por ciento, mientras que la inflación implícita a 2013 aumentó 30 pbs cerrando el viernes pasado en 4,29 por ciento.

Aunque existe cierto componente adaptativo en las expectativas de los agentes del mercado frente al comportamiento futuro de los precios, los temores asociados a la evolución de la inflación núcleo durante los primeros meses del año han llevado a que se espere una eventual corrección al alza en los niveles inflacionarios.

Debido a que gran parte de la caída en la inflación durante los primeros meses del año estuvo asociada al comportamiento de los precios de los alimentos, los agentes del mercado habían empezado a descontar que ante factores ajenos al desempeño de la actividad económica (por ejemplo, choques de oferta derivados de factores climáticos) se podrían generar presiones al alza en los precios de los alimentos revirtiendo la tendencia que se había presentado al empezar el 2009.

De esta forma, a pesar de que la inflación se encontraba en 3,28 por ciento en julio, la encuesta del Banco de la República para fin de año indicaba que el conjunto de los analistas del mercado esperaba que terminara en 3,56 por ciento, evidenciando que a pesar de los bajos niveles de precios de la economía, en los últimos meses del 2009 se presentarían presiones al alza sobre el nivel de precios.

Sin embargo, tras el resultado de la inflación de agosto, en especial el desempeño de la inflación núcleo, se han empezado a generar dudas sobre el momento en el que efectivamente dicha corrección al alza en la inflación se va a presentar.

Si bien es cierto que el resultado de la inflación de agosto se encontraba en línea con las estimaciones del mercado (3,13 por ciento anual frente a un valor similar esperado por el mercado), la caída en la inflación núcleo a 3,82 por ciento ayuda a confirmar que efectivamente se está presentando una transmisión de la desaceleración de la actividad económica al nivel de precios de la economía, y que la caída de la inflación no solamente está asociada a los menores precios de los alimentos.

De acuerdo con las encuestas realizadas a los distintos agentes del mercado y al resultado de la variación de alimentos de la canasta de Sipsa, se esperaba que el resultado de la inflación de agosto estuviera asociado a una mayor caída del nivel de precios de los alimentos y no a una corrección de la inflación núcleo. Sin embargo, lo que se pudo apreciar fue que las presiones a la baja sobre la inflación estuvieron más relacionadas a factores de demanda que a caídas en los precios de los alimentos.

Teniendo en cuenta que este es un dato puntual, en los últimos meses sí se ha evidenciado una tendencia a la baja en la inflación núcleo (1,3 puntos porcentuales en lo corrido del año), lo cual, a pesar de las presiones que se presentaron a comienzos del año por problemas de indexación de algunas tarifas y de aumentos en los salarios, evidencian que efectivamente la desaceleración de la actividad económica está teniendo efectos sobre el nivel de precios de la economía.

En este sentido, es poco probable que la inflación núcleo presente un comportamiento al alza en lo que resta del año. Como primera medida, el componente de indexación que pudo haber afectado los salarios y algunas tarifas reguladas no se presentará en el 2010, lo que podría ayudar a que no se den presiones inflacionarias durante los primeros meses del próximo año. Adicionalmente, el comportamiento favorable de la tasa de cambio durante los últimos meses hace pensar que no se presentarán presiones al alza en el nivel de los precios de los bienes regulados y transables derivados de una transmisión de la tasa de cambio a la inflación.

De ahí que las presiones inflacionarias solamente podrían provenir de mayores precios de los alimentos. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que a menos que éstos no se traduzcan en expectativas inflacionarias, su incremento no debería ser un componente de la política monetaria.

Además, dadas las restricciones de comercio exterior que se están presentando, a nivel local se ha dado un incremento en la oferta de alimentos que en los próximos meses podría aliviar las presiones derivados de posibles cambios en los factores climáticos.

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