La muerte de María Cabrera

La muerte de María Cabrera

Ignacio Ramos, viudo de María Cabrera, una de las líderes de El Salado más reconocidas, relató a CAMBIO como su mujer fue asesinada.

15 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

Escuche en Recursos Relacionados un audio de una mujer que conoció a María.

Ignacio Ramos, viudo de María Cabrera, una de las líderes de El Salado más reconocidas, relató a CAMBIO como su mujer fue asesinada porque tanto los paramilitares como las Farc se empeñaron en perseguirla acusándola de ser de uno u otro bando. Esta es la historia que resume qué pasó en El Salado después de la matanza.

"Soy Ignacio Ramos, viudo de María Cabrera. Lastimosamente tengo que decir que en este país matan por simple sospecha y la historia de mi mujer que en paz descanse debería darle vergüenza a quienes tienen las armas. María, una mujer berraca, madre de cinco niños y promotora de Salud de El Salado, fue perseguida por ayudar la gente.

Primero lo hicieron los paramilitares el 16 de febrero de 2000 cuando empezó la masacre en El Salado. Nosotros no estábamos en el pueblo. Estábamos en la carretera en un colectivo. Los paramilitares nos sacaron del carro y nos hicieron tender en el piso. Allí empezaron a apuntar sus fusiles. 

Yo estaba boca abajo y escuché cuando María los frenteó y les dijo que por qué iban a matarla, que ella era la promotora de salud del pueblo, la única que ha habido en mucho tiempo. Conversó y conversó y la perdonaron. Pero a Edith Cárdenas, quien iba con nosotros en el carro la mataron porque tenía marcadas las tiritas de la blusa en la piel. "usted está quemada de estar en el monte con la guerrilla". Ella les decía que tenía esas marcas de aguantar sol mientras recogía el tabaco. El tiro fue secó y se murió.

Nos tuvimos que ir y María empezó a liderar todo el movimiento de desplazados y promovía que teníamos que volver. Lo logramos y retornamos a El Salado dos años después más de 400 personas. Pero cuando regresamos allá estaban las Farc.  Se llevaron a María y la mataron el 7 de agosto de 2002, acusándola de ser paramilitar, cuando años atrás eran los paras los que se la querían llevar por guerrillera ¡Qué ironía! Ahí fue que comprobamos que en El Salado mataban por simple capricho. 

El día del asesinato todo el pueblo se paralizó y me acompañó a recoger el cadáver. Nos resistíamos a pensar que las muertes seguirían. Y la gente se enojó y se prometió que no se dejaría intimidar más. La muerte de María cambió todo y yo me tuve que desplazar otra vez. En el pueblo se quedó la gente que hoy sigue en pie contra los violentos y contra el estigma de pueblo guerrillero. La gente de El Salado es muy resistente".


 

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