La farsa del salario mínimo/opinión

La farsa del salario mínimo/opinión

06 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

El Ministro de la Protección anunció que la discusión sobre el incremento del salario mínimo se iniciará antes de lo usual y que uno de los posibles escenarios sería una propuesta de incremento gradual. Este anuncio ha venido precedido de una inusual campaña mediática relacionada con el impacto del salario mínimo sobre la informalidad y el desempleo.

Considero que todo el proceso de concertación es un drama lleno de monólogos, el cual rara vez llega a un consenso, precisamente porque los objetivos de los participantes difícilmente pueden converger en un acuerdo.

Recordemos que, de acuerdo con las Leyes 278 de 1996 y 990 de 2005, la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales está compuesta por 15 miembros. Gobierno, demanda y oferta están supuestamente representados cada uno por 5 miembros.

La Ley 990 de 2005 replanteó el componente de oferta y de una relación de 4 representantes sindicales y uno de los pensionados, pasó a 3 representantes sindicales, uno de pensionados y uno de desempleados.

Considero que hay un sexto miembro en el componente del gobierno, que no aparece explícitamente en la Comisión, pero que en últimas es el que manda la parada: el Banco de la República. Su vocería suele ser asumida por el Ministerio de Hacienda.

El gobierno desea controlar el efecto inflacionario del salario mínimo. Sus consideraciones sobre el empleo/desempleo/bienestar, sinceramente son mínimas.

Los empleadores desean que el incremento sea, valga la redundancia, lo más mínimo posible. El componente de oferta es el más complejo. Los sindicatos desean el máximo incremento posible, y si se trata de sindicatos del sector público, pueden tener una estrategia independiente. El representante de pensionados suele estar de acuerdo con el sindical, toda vez que la pensión se incrementa en función del mínimo.

El representante de los desempleados es, para mí, la figura más enigmática y solitaria del proceso. Su estrategia debería ser obtener el incremento más bajo posible, pues muchos opinan que el nivel del salario mínimo y su incremento generan desempleo e informalidad.

Pobre tipo (el representante). Lleva las de perder. Las decisiones de cada parte deben ser adoptadas por mayoría y él es uno de cinco, en un grupo en que los otros cuatro casi con seguridad están de acuerdo entre sí y en desacuerdo con él.

Este representante es al menos pintoresco. De acuerdo con la ley, debe rotarse cada cuatro años.

Quiérase o no, los componentes de oferta y demanda representan individuos. Y los individuos, salvo los desplazados que no tienen ni empleo ni cédula, votan.

Es hora de dar a los votantes algo que los motive a elegir candidato.

JUAN CARLOS GUATAQUÍ*
*Facultad de Economía
Universidad del Rosario

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